El párroco de Aznalcázar (Sevilla), Rubén Blasco, denunció públicamente durante la misa del Domingo de Resurrección haber sufrido actos de acoso, daños en su vehículo y una campaña de descrédito, en el marco de un conflicto con la hermandad de la Encarnación que ha obligado a intervenir al Arzobispado.
Denuncias públicas del párroco en la misa de Pascua
El sacerdote expuso ante los fieles, al término de la eucaristía, hechos concretos que atribuye a miembros de la hermandad: el rayado de su coche, la rotura de un retrovisor y una persecución pública.
El párroco respondió también a críticas difundidas por redes sociales sobre su actuación durante la Semana Santa, aclarando que actuó en calidad de director espiritual y no como un hermano más de la corporación, y que ni siquiera se le había entregado la medalla de la hermandad.
La intervención se produjo en un clima de creciente tensión, con interrupciones durante su intervención dentro del templo.
Difusión de vídeos y presión contra el sacerdote
El conflicto se agravó con la difusión en redes sociales de vídeos grabados ese mismo día, en los que se observa al sacerdote siendo increpado a la salida del templo.
Según el propio Blasco, estas imágenes forman parte de una campaña de hostigamiento contra su persona que “no es de ahora”, sino que responde a un conflicto prolongado en el tiempo.
El origen: la suspensión del cabildo electoral
El punto de inflexión se produjo tras la suspensión del cabildo general de elecciones de la hermandad, previsto para el 17 de abril.
La decisión fue adoptada por el Arzobispado después de que el párroco presentara el 13 de abril un informe señalando irregularidades en el proceso electoral. Dos días más tarde, la autoridad eclesiástica decretó la suspensión.
Este paso, adoptado por la autoridad diocesana a partir del informe del sacerdote, intensificó la tensión en el seno de la hermandad.
Un conflicto que viene de lejos
El propio párroco ha señalado que la situación actual es consecuencia de enfrentamientos previos con un grupo concreto de fieles.
Entre los antecedentes figura la polémica generada en octubre tras la destitución de un vestidor de una imagen, que provocó movilizaciones en el municipio.
Según Blasco, ambos episodios están relacionados y responden a un mismo foco de conflicto.
El caso ya está en manos del Arzobispado
Según informó ABC, el sacerdote ha confirmado que el asunto se encuentra ya en manos del Arzobispado, que está estudiando la situación.
Desde la diócesis no se ha emitido por el momento una resolución oficial, mientras la hermandad ha optado por no hacer declaraciones públicas.