León XIV se encuentra hoy, 16 de abril, en Bamenda, en el noroeste de Camerún, una de las regiones más afectadas por el conflicto entre fuerzas gubernamentales y grupos separatistas anglófonos, en una visita centrada en la oración por la paz y la reconciliación.
Según informa Vatican News, la crisis, iniciada en 2016, ha dejado miles de muertos y cerca de 700.000 desplazados, en un contexto de violencia prolongada que sigue condicionando la vida de la población.
Una visita en medio de una tregua frágil
La llegada del Pontífice se produce mientras los grupos separatistas han anunciado una tregua de tres días, un gesto que subraya la expectativa generada por su presencia en una región profundamente dividida.
En este contexto, León XIV ha insistido en su mensaje: “Dios nunca nos ha abandonado”, afirmando que incluso en medio del sufrimiento es posible “volver a empezar” desde la paz.
“No hay que inventar la paz, hay que acogerla”
Durante su intervención en la catedral de San José, el Papa ha puesto el acento en la responsabilidad moral de construir la reconciliación, subrayando que la paz no es una construcción artificial, sino una realidad que debe ser acogida.
“No hay que inventar la paz, hay que acogerla”, ha afirmado, llamando a reconocer al otro como hermano y a superar las divisiones que han marcado la región.
El Pontífice ha destacado además que, en medio de la crisis, comunidades cristianas y musulmanas han colaborado en iniciativas de mediación, un hecho que ha presentado como ejemplo en un mundo donde, en sus palabras, con frecuencia se instrumentaliza la religión con fines políticos o militares.
Denuncia del uso de la religión para la violencia
En uno de los pasajes más firmes de su discurso, León XIV ha advertido contra quienes utilizan el nombre de Dios para justificar la violencia y los intereses de poder.
“¡Ay de quienes doblegan las religiones a sus propios intereses!”, ha señalado, denunciando una lógica que convierte lo sagrado en instrumento de conflicto.
Pobreza y crisis humanitaria
La visita del Papa tiene lugar en una región que, además de la violencia, sufre una grave crisis humanitaria. Bamenda acoge a miles de desplazados que han huido sin recursos, en un entorno marcado por la falta de servicios básicos y de oportunidades.
Un llamado a seguir adelante “juntos”
En este contexto, el Papa ha insistido en la necesidad de avanzar en unidad, destacando el papel de quienes, desde lo cotidiano, trabajan por reconstruir el tejido social.
“Sigamos adelante sin cansarnos, con valentía y, sobre todo, juntos”, ha exhortado, subrayando que la paz pasa por una conversión personal y comunitaria que permita superar años de enfrentamiento.