El cardenal Gerhard Ludwig Müller ha respondido con firmeza a las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el Papa León XIV, subrayando que nadie puede cuestionar al Pontífice cuando cumple su misión de anunciar el Evangelio de la paz. En un texto publicado por Kath.net, el purpurado alemán reivindica la autoridad del Papa frente a cualquier presión política.
Müller recuerda que los cardenales eligieron al sucesor de Pedro “en conciencia ante Dios” y que han prometido obediencia y fidelidad hasta el extremo. En ese contexto, advierte de que cualquier intento de manipular o instrumentalizar el papado constituye una grave traición a la Iglesia.
La misión del Papa no depende de la política
“El Santo Padre no puede hacer otra cosa que trabajar por la paz entre los pueblos”, afirma Müller, señalando que esta misión no responde a intereses geopolíticos, sino al mandato recibido de Cristo.
En este sentido, insiste en que “nadie tiene derecho a criticar al Papa” cuando actúa conforme a esa misión, situando su autoridad en un plano distinto al de los conflictos políticos.
Estados Unidos y su responsabilidad internacional
El cardenal reconoce el papel de Estados Unidos como superpotencia con una responsabilidad histórica en la defensa de la libertad y la estabilidad global. Al mismo tiempo, subraya que el derecho internacional, enraizado en la tradición cristiana, no está destinado a proteger a los tiranos, sino a los pueblos.
En determinadas circunstancias, señala, pueden ser necesarias medidas como sanciones económicas o incluso el uso de la fuerza para frenar regímenes peligrosos.
Guerra, justicia y dilema moral
Müller aborda también la cuestión de la guerra desde una perspectiva moral, afirmando que no existen “guerras limpias” y que las decisiones en este ámbito implican siempre responsabilidad y consecuencias éticas.
Advierte del fracaso histórico de políticas de apaciguamiento como las aplicadas frente al nazismo y señala que, en algunos casos, la defensa frente a agresiones puede ser legítima, incluso si implica recurrir a los mismos medios que el adversario.
Irán, Israel y el uso de la religión
El cardenal denuncia con dureza al régimen iraní, al que acusa de instrumentalizar la religión para justificar la violencia, y sostiene que la fe no puede utilizarse en ningún caso para legitimar asesinatos de inocentes.
Asimismo, reafirma el derecho de Israel a existir y expresa su esperanza de que los conflictos en Oriente Próximo puedan resolverse sin una escalada bélica.
La autoridad del Papa frente al poder
En su conclusión, Müller insiste en que la palabra del Papa no puede someterse a intereses políticos ni ser juzgada desde criterios de oportunidad. Recuerda que el Pontífice actúa como testigo del Evangelio de la paz y advierte contra cualquier intento de invocar el nombre de Dios para justificar estrategias humanas.
De este modo, el cardenal sitúa el mensaje del Papa en un plano superior al de la confrontación política, subrayando que su misión no es alinearse con ningún poder, sino anunciar la verdad del Evangelio.