Uno más en la lista: Roche también matiza su discurso sobre la Misa Tradicional

Uno más en la lista: Roche también matiza su discurso sobre la Misa Tradicional

El cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, ha introducido matices en su discurso sobre la Misa Tradicional, en un contexto marcado por los recientes gestos desde la Santa Sede que apuntan —parece ser— a un tono más moderado en este ámbito.

En una entrevista concedida a OSV News el 17 de marzo, Roche insistió en que los debates litúrgicos deben abordarse desde la unidad de la Iglesia y no desde preferencias individuales, al tiempo que evitó una confrontación directa entre Novus Ordo y Vetus Ordo.

Un tono más matizado en sus declaraciones

Durante la entrevista, el cardenal subrayó que la liturgia no pertenece a individuos ni a grupos concretos, sino a toda la Iglesia. En este sentido, advirtió contra la tendencia a interpretar la celebración eucarística desde criterios personales.

Al mismo tiempo, reconoció algunos de los elementos que atraen a fieles hacia la Misa en latín, como el silencio, la música o la reverencia, y señaló que estos aspectos también deberían estar presentes en la forma ordinaria del rito romano.

Roche afirmó además que “enfrentar un rito contra otro” supone perder de vista la naturaleza de la liturgia, y llamó a un equilibrio que evite polarizaciones.

El contraste con su documento del consistorio

Si hablamos de Roche, es inevitable pensar en su última carta —esa que causó polémica durante el consistorio de enero— en la que defendía con claridad la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II y afirmaba que no era posible “volver a aquella forma ritual” anterior a la reforma conciliar. Asimismo, subrayaba que el uso del misal anterior a 1970 constituía una concesión pastoral y no una forma para promover.

Las declaraciones del prefecto contrastan  —sin duda— en el tono con el documento que él mismo preparó y distribuyó entre los cardenales cuando recién empezaba el año.

El documento también reiteraba que los libros litúrgicos reformados son la expresión de la unidad del rito romano, en línea con el motu proprio Traditionis Custodes.

Debate persistente sobre la Misa Tradicional

En la entrevista, Roche volvió a referirse a las razones que motivaron las restricciones a la Misa Tradicional, señalando que en algunos casos su uso había sido promovido en oposición a la reforma litúrgica, lo que, según explicó, afecta a la unidad de la Iglesia.

No obstante, también recordó que la celebración según el misal de 1962 sigue siendo posible por concesión de la autoridad papal, y se preguntó por la intensidad del debate existente en torno a esta cuestión.

«¿por qué todo este debate es tan intenso? ¿Por qué tanto ruido, el redoble de tambores y el sonido de trompetas? ¿Qué más está pasando cuando se ha concedido esta Misa? ¿Cuál es el problema? Evidentemente, hay algo más detrás».

Un contexto de recientes matices en la Santa Sede

Las declaraciones de Roche se producen en un momento en el que se han registrado otros gestos similares desde el Vaticano.

En los últimos días, el Papa ha pedido a los obispos franceses buscar formas de “incluir generosamente” a los fieles vinculados al Vetus Ordo, mientras que el cardenal Pietro Parolin también ha introducido matices en su discurso sobre la cuestión litúrgica.

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En este contexto, las palabras de Roche muestran un tono más matizado en el tratamiento del debate litúrgico, aunque sin modificar los principios establecidos tras la reforma del Concilio Vaticano II.

Perfil de Roche y su trayectoria litúrgica

Arthur Roche, cardenal británico y prefecto del Dicasterio para el Culto Divino desde 2021, ha estado estrechamente vinculado a la aplicación de las reformas litúrgicas en la Iglesia.

A lo largo de su trayectoria, ha sido considerado una figura clave en la implementación de Traditionis Custodes, así como en la promoción de la reforma litúrgica postconciliar, lo que ha generado críticas en sectores vinculados a la liturgia tradicional.

Sus recientes declaraciones, en las que introduce un tono menos confrontativo, se producen tras años de firme defensa de las restricciones al uso del misal anterior al Concilio Vaticano II.

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