El arzobispo Gabriele Caccia, nuevo nuncio en Estados Unidos y hasta ahora observador permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas, ha cuestionado el enfoque adoptado por la ONU en su reciente resolución sobre la esclavitud transatlántica, especialmente por la referencia a bulas papales del siglo XV como parte del sistema que habría legitimado esta práctica.
La resolución aprobada el 25 de marzo por la Asamblea General, con 123 votos a favor, 52 abstenciones y tres en contra —Estados Unidos, Israel y Argentina—, declara la trata de africanos como “el crimen más grave contra la humanidad” e incluye menciones a documentos pontificios como Dum Diversas (1452) y Romanus Pontifex (1455).
La ONU sitúa las bulas dentro del proceso de codificación jurídica de la esclavitud, afirmando que habrían autorizado la reducción de africanos a “esclavitud perpetua”, junto a leyes coloniales y normativas comerciales de la época.
“Una narrativa parcial”, según la Santa Sede
Ante este planteamiento, Caccia advirtió que el enfoque de la resolución no refleja adecuadamente la complejidad del contexto histórico.
“El enfoque contiene una narrativa parcial que, lamentablemente, no sirve a la causa de la verdad”, afirmó el representante vaticano.
La Santa Sede sostiene que estos documentos deben entenderse en su contexto histórico y político, y no como expresión de la doctrina de la Iglesia sobre la dignidad humana.
La posición de la Iglesia sobre la esclavitud
El arzobispo recordó que la Iglesia ha condenado la esclavitud en distintas etapas de la historia, citando documentos como la bula Sicut Dudum de Eugenio IV (1435), que ya denunciaba la esclavización de pueblos en las Islas Canarias, o las enseñanzas de León XIII en el siglo XIX.
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En esta línea, reiteró que la Iglesia rechaza cualquier forma de esclavitud, incluidas sus manifestaciones contemporáneas.
Fuente: The Pillar