Un ayatolá iraní escribe a León XIV para pedir su intervención ante la guerra en Oriente Medio

Un ayatolá iraní escribe a León XIV para pedir su intervención ante la guerra en Oriente Medio
Ayatolá Mostafa Mohaghegh Damad

El ayatolá iraní Mostafa Mohaghegh Damad ha dirigido una carta pública al Papa León XIV en la que le pide que utilice su autoridad moral para promover la paz y persuadir al presidente de Estados Unidos de evitar una escalada del conflicto que se extiende por Oriente Medio.

Según informa National Catholic Reporter, el mensaje del clérigo chií se produce en un momento de creciente tensión tras el conflicto iniciado el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha agravado la inestabilidad en la región.

Un llamamiento religioso a favor de la paz

En su carta, el ayatolá fundamenta su petición en principios religiosos compartidos por las tradiciones monoteístas. Para Damad, la paz y la justicia forman parte de la voluntad divina expresada en las religiones.

«La paz, la justicia y las nobles virtudes de la moral humana son la voluntad de Dios en todas las religiones divinas y en las Escrituras sagradas», afirma el clérigo en su mensaje dirigido al Pontífice.

Al mismo tiempo, el religioso critica el impacto del conflicto armado sobre la población civil. En su carta denuncia la destrucción de infraestructuras civiles, centros médicos y centros de investigación, que —según sostiene— vulneran el derecho internacional y los principios de protección de estas instalaciones.

Una petición directa al Pontífice

El mensaje del ayatolá incluye una solicitud explícita al Papa para que interceda ante el presidente estadounidense.

Damad pide a León XIV que, recordándole las enseñanzas de Jesucristo, le exhorte a evitar nuevas acciones militares que puedan provocar más víctimas.

«Le pedimos respetuosamente que, recordándole las enseñanzas de Jesucristo, lo guíe para que se abstenga de cometer tales actos y para que no se derrame más sangre humana», señala el clérigo en su carta.

Una figura influyente dentro del clero chií

El ayatolá Mohaghegh Damad es una figura destacada dentro del establishment religioso chií de Irán, donde los estudiosos de la ley islámica adquieren autoridad tras años de formación teológica y académica.

Según explica el periodista iraní Kourosh Ziabari, el clérigo es considerado una figura moderada y pragmática dentro del sistema religioso iraní, y en diversas ocasiones ha defendido interpretaciones reformistas del islam.

A lo largo de los años ha criticado algunos aspectos del sistema político iraní desde dentro de la estructura clerical, y ha promovido debates sobre cuestiones sociales y religiosas.

Un historial de apelaciones al Vaticano

El National Catholic Reporter recuerda que no es la primera vez que Damad dirige una carta a un Papa. En 2018 escribió al papa Francisco solicitando su intervención contra las sanciones estadounidenses a Irán tras la retirada de Washington del acuerdo nuclear.

Posteriormente, durante la pandemia de COVID-19 en 2020, volvió a pedir al Pontífice que utilizara su autoridad moral para promover el levantamiento de sanciones que, según advertía, agravaban la escasez de recursos médicos en el país.

Incertidumbre sobre el impacto de la carta

Aunque la carta refleja la preocupación de sectores religiosos por la escalada del conflicto, diversos analistas consideran incierto el efecto práctico que pueda tener la intervención solicitada al Pontífice.

La Santa Sede mantiene desde hace décadas una presencia activa en la diplomacia internacional como voz moral en favor de la paz, pero su capacidad de influencia directa en la actual crisis de Oriente Medio sigue siendo limitada.

 

Carta del ayatolá Mostafa Mohaghegh Damad a León XIV:

Al Santísimo Papa León XIV;

El líder de los católicos del mundo le presenta lo siguiente para su consideración:

La humanidad, tras haber soportado años de guerra y derramamiento de sangre durante la Edad Media y dos devastadoras guerras mundiales, ha alcanzado la sabiduría y la razón, y con la adopción de la Carta de las Naciones Unidas, ha prohibido y condenado todas las formas de agresión. Y luego, unos años más tarde, con la adopción de los cuatro Convenios de Ginebra, se estipuló que los gobiernos, en caso de que se produjera el amargo fenómeno de la guerra, están obligados y comprometidos a defender la justicia y otros principios humanitarios y humanitarios. Estará de acuerdo en que la paz, la justicia y las virtudes de la moralidad humana son la voluntad de Dios en todas las religiones divinas y las escrituras sagradas, y el llamamiento a la paz monoteísta.

Lamentablemente, el presidente del gran y vasto país de Estados Unidos, que se enorgullece de seguir las enseñanzas de Jesucristo (la paz sea con él), el profeta de la misericordia, la amistad y el amor, a pesar de la oposición de una gran parte del pueblo de esa nación, lanzó hace unos días una agresión contra Irán con el fin de apoyar al régimen sionista. El líder supremo lo martirizó sin piedad y, al bombardear guarderías, escuelas primarias y secundarias, segó la vida de niños y adolescentes inocentes en una lluvia de fuego y sangre. Destruyó centros médicos, científicos y de investigación, violando las normas internacionales y el principio de inviolabilidad de tales establecimientos. ¿Se puede esperar amistad y bondad de un autoproclamado seguidor de Jesucristo (la paz sea con él), o la comisión de crímenes de guerra?

Ahora le suplicamos que los guíe recordándoles las enseñanzas de Jesucristo (la paz sea con él), para que se abstengan de tales actos y no se derrame más la sangre de la humanidad.

Se espera que, en el futuro, los gobiernos del mundo apuesten por la amistad y la bondad en lugar de atacarse unos a otros, y dediquen sus esfuerzos al desarrollo, garantizando un nivel de vida digno para sus pueblos y profundizando en los valores morales.

 

Texto traducido al español. Originalmente publicado aquí

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