La profesora Susan Ostermann no asumirá finalmente la dirección del Liu Institute for Asia and Asian Studies en la Universidad de Notre Dame, una de las principales universidades católicas de Estados Unidos, tras semanas de fuerte controversia y la oposición pública de varios obispos.
Según comunicó el 26 de febrero la decana de la Keough School of Global Affairs, Ostermann “ha decidido no seguir adelante” con el cargo que debía asumir el próximo mes de julio. No se trata, por tanto, de una destitución formal, sino de una renuncia que llega después de una intensa reacción dentro y fuera del campus.
Una universidad católica bajo escrutinio
Notre Dame, fundada en el siglo XIX por la Congregación de Santa Cruz y ubicada en el estado de Indiana, es considerada un referente del catolicismo académico en Estados Unidos. Su identidad confesional forma parte explícita de su misión institucional.
Por ese motivo, el nombramiento de Ostermann —profesora en la Keough School desde 2017— generó un debate inmediato sobre la coherencia entre la identidad católica de la universidad y la designación de una figura pública identificada con la defensa activa del aborto legal.
La profesora ha publicado en los últimos años artículos y tribunas en los que sostiene que el aborto es esencial para la libertad y el bienestar de la mujer, critica las leyes provida y cuestiona la labor de los centros de ayuda a embarazadas. También ha afirmado que las leyes contra el aborto tendrían raíces en el racismo y ha vinculado la práctica abortiva con el concepto de “desarrollo humano integral”, principio central de la doctrina social de la Iglesia.
Según informó The Pillar, en 2022, el entonces presidente de la universidad, el padre John Jenkins, llegó a desmarcarse públicamente de sus posiciones en una carta abierta publicada en la prensa estadounidense, aunque defendiendo al mismo tiempo la libertad académica.
La intervención del obispo local
La controversia dio un salto cualitativo cuando intervino el obispo de Fort Wayne-South Bend, diócesis en la que se encuentra Notre Dame. Su titular, Kevin Rhoades, calificó el nombramiento de “escándalo” y manifestó su “firme oposición”, subrayando que no estaba en juego la libertad de investigación, sino la idoneidad para ocupar un cargo directivo en una universidad que se define como católica.
Según The Pillar, además de la reacción de estudiantes y profesores, otros obispos trasladaron también su preocupación —algunos de forma privada— y varios benefactores expresaron su malestar ante la dirección universitaria. Dos profesores vinculados al instituto presentaron su dimisión en señal de protesta.
Finalmente, la decana de la Keough School comunicó que Ostermann no asumirá la dirección prevista para julio.