El Cura Valera ya es beato

El Cura Valera ya es beato

La localidad almeriense de Huércal-Overa vivió una jornada histórica con la beatificación del venerable Salvador Valera Parra, conocido popularmente como el Cura Valera. El acto, que trascendió el ámbito local, reunió a fieles de distintas diócesis y puso en primer plano una figura sacerdotal marcada por la entrega pastoral, la caridad concreta y la fidelidad a su ministerio.

Los actos habían comenzado el viernes con una vigilia de oración en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, como preparación espiritual para la solemne celebración.

Un sacerdote entre dos diócesis

La figura del Cura Valera se confirmó como un vínculo espiritual entre Almería y Murcia, territorios donde desarrolló una parte decisiva de su ministerio. Durante la celebración se subrayó su papel como símbolo de comunión entre ambas diócesis, especialmente por su paso por Cartagena y su trabajo pastoral con los más necesitados.

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Esta dimensión interdiocesana se reflejó también en la propia liturgia de beatificación, tanto en los símbolos presentes en el presbiterio como en la participación de clero y seminaristas procedentes de distintas Iglesias locales.

El presbiterio: Cristo crucificado y devoción mariana

La ceremonia estuvo presidida por dos imágenes. Por un lado, el Santísimo Cristo de la Agonía, una talla de los siglos XVII-XVIII procedente de la Basílica de la Caridad de Cartagena, ante la cual el Cura Valera fortaleció su entrega pastoral durante su etapa como párroco de Santa María de Gracia.

Junto al crucificado se situó la Virgen del Río, patrona de Huércal-Overa, cuya devoción fue impulsada decisivamente por el propio sacerdote. Aunque la imagen original desapareció en la riada de 1973, el culto se mantuvo vivo hasta la llegada de la talla actual, que presidió la celebración.

Un despliegue acorde a la magnitud del acontecimiento

La beatificación se celebró en el Espacio de Usos Múltiples de Huércal-Overa, con capacidad para más de 3.200 personas, además de un pabellón anexo habilitado para otros 2.500 asistentes. El representante del papa León XIV fue el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, quien presidió la Misa.

Le acompañaron el obispo de Almería y el obispo de Cartagena, así como el arzobispo de Granada. Durante la celebración, los prelados agradecieron al Papa que el primer milagro reconocido durante su pontificado hubiera sido el que condujo a esta beatificación.

El servicio litúrgico contó con la participación de 120 seminaristas de varias diócesis, subrayando el carácter eclesial y vocacional del acontecimiento.

El milagro reconocido por la Iglesia

La beatificación se llevó a cabo tras el reconocimiento de un milagro ocurrido en 2007 en Rhode Island (Estados Unidos). El recién nacido Tyquan Hall, en estado crítico tras el parto, comenzó a recuperarse de forma inexplicable después de que el médico que lo atendía, natural de Huércal-Overa, invocara la intercesión del Cura Valera.

El caso fue sometido a un prolongado y exhaustivo proceso canónico, iniciado en 2014, que incluyó el dictamen favorable de la Consulta Médica y el estudio teológico correspondiente. Finalmente, el papa León XIV aprobó el milagro, abriendo el camino a la beatificación que se celebró conforme a lo previsto.

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