El obispo David Waller, del Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham —ordinariato latino de uso anglicano—, ha calificado de “muy serio” el anuncio de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) sobre la posible consagración de nuevos obispos sin mandato pontificio, y ha advertido de que la situación revela un problema eclesiológico de fondo, al margen de que dichas consagraciones lleguen o no a realizarse.
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La declaración fue difundida por el periodista Niwa Limbu, de The Catholic Herald, quien explicó que las palabras del prelado deben ser tenidas en cuenta ante las especulaciones surgidas en algunos ámbitos sobre la eventual creación de una suerte de “ordinariato para la FSSPX”, tomando como modelo estructuras canónicas ya existentes como la que preside el propio obispo Waller.
Llamamiento a la oración y a la unidad con el Papa
En su valoración, el obispo Waller subrayó que la primera respuesta ante el anuncio debe ser la oración por el Santo Padre y por la propia Fraternidad, recordando que el Papa es el principio visible de unidad en la Iglesia. En este sentido, expresó su confianza en que el Pontífice “estará deseoso de evitar nuevas divisiones o cismas”.
Al mismo tiempo, el ordinario de Walsingham reconoció la dificultad de encontrar una solución que permita integrar canónicamente a obispos en una situación irregular con la Sede de Pedro, lo que, a su juicio, constituye uno de los principales escollos del actual escenario.
Un problema que va más allá de las consagraciones
Waller señaló que el hecho de que la FSSPX considere tener autoridad para consagrar obispos sin un mandato papal es, en sí mismo, un indicio de un serio problema eclesiológico, independientemente de que las consagraciones se lleven finalmente a cabo. Esta afirmación pone el foco no solo en el acto concreto, sino en la comprensión de la autoridad, la comunión y la estructura jerárquica de la Iglesia.
El prelado concluyó expresando el deseo de que las conversaciones continúen y de que pueda encontrarse una solución que evite una mayor ruptura, reiterando que, ante una situación de esta gravedad, solo cabe perseverar en la oración y en la búsqueda paciente de una salida conforme a la comunión eclesial.
El Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham
El Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham fue erigido por la Santa Sede en 2011, en virtud de la constitución apostólica Anglicanorum coetibus promulgada por Benedicto XVI, con el fin de acoger a antiguos anglicanos que solicitaban la plena comunión con la Iglesia católica conservando elementos legítimos de su patrimonio litúrgico, espiritual y pastoral.
El ordinariato, con jurisdicción personal y no territorial, agrupa a fieles procedentes principalmente de Inglaterra, Gales y Escocia, y permite la celebración de la liturgia según el uso propio aprobado por la Santa Sede, integrado plenamente en la disciplina y doctrina católicas. Su ordinario ejerce funciones equivalentes a las de un obispo diocesano, en comunión plena con el Romano Pontífice.
Un contraste eclesiológico significativo
La referencia al Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham resulta relevante en el contexto del debate sobre la FSSPX, ya que pone de relieve dos caminos claramente distintos de relación con la autoridad de la Iglesia. El ordinariato fue erigido tras un proceso explícito de diálogo y discernimiento con la Santa Sede, y constituye una solución canónica plena aprobada por el Romano Pontífice, que permitió integrar a comunidades enteras en la comunión eclesial sin actuar al margen de la jerarquía.