El Papa León XIV ha nombrado a Monseñor Andrés Carrascosa Coso como nuevo nuncio apostólico en Portugal. Según informaron los medios vaticanos, el prelado español, hasta ahora representante pontificio en Ecuador, asumirá la misión diplomática en el país ibérico, uno de los destinos históricamente más relevantes en la red de nunciaturas por su peso católico y su arraigada tradición mariana.
Mons. Carrascosa Coso es arzobispo titular de Elo y cuenta con una amplia trayectoria en el servicio diplomático de la Santa Sede. Su experiencia abarca diversas nunciaturas y responsabilidades en varios continentes, lo que lo ha consolidado como una figura de perfil sólido dentro del cuerpo diplomático vaticano.
Un diplomático con experiencia internacional
Nacido en Cuenca (España), Carrascosa Coso ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede en los años noventa. Desde entonces ha servido en diversas representaciones pontificias y desempeñado misiones en África, Asia, América y en la Secretaría de Estado. En 2004 fue nombrado nuncio en la República Democrática del Congo y en 2009 en Kenia, cargo que ejerció junto con la representación ante los organismos internacionales con sede en Nairobi. Posteriormente, en 2017, fue designado nuncio en Ecuador, donde ha sido valorado por su estilo cercano y su capacidad de mediación.
Su traslado a Portugal supone un paso significativo, ya que el país acoge uno de los santuarios marianos más importantes del mundo, Fátima, y mantiene una larga tradición de intensa relación con la Santa Sede.
Una nunciatura clave para el contexto ibérico y europeo
La presencia del nuncio en Portugal no sólo tiene una dimensión diplomática, sino también eclesial. La nunciatura participa en los procesos de nombramiento episcopal y es un punto estratégico para la comunicación entre Roma y las iglesias locales.
Fuentes vaticanas subrayan que su experiencia en contextos complejos y su capacidad de diálogo serán un aporte valioso para la Conferencia Episcopal Portuguesa, que atraviesa un proceso de renovación interna y afronta debates sobre la transmisión de la fe en una sociedad crecientemente secularizada.