El papa León XIV ha confirmado formalmente su apoyo al Catholic Land Movement (Movimiento Católico por la Tierra), un apostolado de inspiración tradicional que promueve el retorno de las familias católicas a la vida rural, autosuficiente y centrada en la fe. El reconocimiento llegó por medio de una carta enviada desde la Secretaría de Estado el 18 de noviembre de 2025, en la que el Santo Padre expresa su aprecio por esta iniciativa y extiende a sus miembros la bendición apostólica.

La misiva, firmada por Mons. Edgar Peña Parra, recuerda que León XIV ha recibido la carta enviada por los responsables del movimiento y que el Papa valora su “testimonio constante del Evangelio mediante esfuerzos dedicados a defender la dignidad humana y el cuidado de la creación”. Asimismo, la carta establece un vínculo histórico explícito: la bendición concedida por Pío XI en 1933 a las primeras asociaciones católicas agrarias es ahora reconocida como heredada y continuada por el Catholic Land Movement.
“Recordando la Bendición Apostólica concedida por Pío XI en 1933 a las Catholic Land Associations, el papa León XIV extiende esa misma bendición a los miembros del Catholic Land Movement, que continúan fielmente este apostolado en nuestro tiempo.”
— Carta de la Secretaría de Estado, 18 de noviembre de 2025.
El reconocimiento papal supone un respaldo significativo a un movimiento que, aunque pequeño, ha resurgido con fuerza entre católicos jóvenes y familias que buscan reconstruir comunidades rurales prósperas, establecidas sobre la fe, el trabajo y la propiedad de la tierra.
Un movimiento nacido de la tradición social católica
Lejos de ser un movimiento ecologista y en clave verde, el Catholic Land Movement (CLM) hunde sus raíces en experiencias de comienzos del siglo XX, cuando diversas iniciativas católicas europeas animaban a las familias a volver al campo como forma de proteger la vida familiar, preservar la fe y reconstruir economías locales dañadas por la industrialización. Su inspiración procede de la doctrina social de la Iglesia, especialmente de la encíclica Rerum Novarum (1891), del magisterio de Pío XI y de movimientos agrarios católicos que surgieron en respuesta a la pobreza rural y a la desintegración comunitaria.
En su versión contemporánea, el CLM promueve: el retorno a la vida rural, la autosuficiencia familiar, la propiedad de la tierra, el trabajo honesto ligado al cultivo, la defensa de la vida comunitaria, y una espiritualidad centrada en la vida sacramental.
Lejos de ser una simple iniciativa económica, el movimiento insiste en que la vida en la tierra —vivida con fe y con orden cristiano— permite reconstruir hogares fuertes, comunidades cohesionadas y un modo de vida más conforme al Evangelio.
El rostro de este apostolado
El director actual del movimiento, Michael Thomas of Sharon, ha trabajado de manera incansable en esta causa, según indican sus colaboradores. El mensaje difundido en redes sociales pide oraciones por él, subrayando que este proyecto depende de la constancia y fidelidad de familias comprometidas con el ideal de un catolicismo arraigado en la vida cotidiana y en la tierra