El cardenal De Kesel asegura que el Papa Francisco “ha dejado una huella más profunda” que sus predecesores

El cardenal De Kesel asegura que el Papa Francisco “ha dejado una huella más profunda” que sus predecesores

El cardenal Jozef De Kesel, arzobispo emérito de Malinas-Bruselas, ha afirmado que el Papa Francisco “ha dejado una huella más profunda en la Iglesia que sus predecesores”, asegurando que “no hay vuelta atrás” tras su pontificado. Las declaraciones, ofrecidas en una entrevista a la cadena belga RTBF y recogidas por Religión Digital, sitúan al Papa argentino como el artífice de una transformación “estructural y pastoral” en la Iglesia contemporánea.

“La Iglesia, después del Concilio Vaticano II, ya no quiere ser una fortaleza”,

afirmó De Kesel, defendiendo la apertura eclesial hacia el mundo moderno.

El cardenal añadió que Francisco ha marcado “un punto de no retorno”, superando incluso la impronta de Juan Pablo II y Benedicto XVI. A su juicio, el cambio impulsado por el actual pontífice “ha transformado la manera en que la Iglesia se entiende a sí misma y se relaciona con la sociedad”.

Una visión de Iglesia sin muros

De Kesel insistió en que la Iglesia del siglo XXI “ya no se define por lo que prohíbe, sino por lo que propone”. En su opinión, la fortaleza de la fe no se encuentra en la rigidez doctrinal sino “en el diálogo y la apertura”.

Durante la conversación, abordó temas como la relación con el islam, la libertad y el mal: “La fe consiste en no dar nada por sentado. Nada es evidente. Y eso es lo que me maravilla”.

Una huella profunda, pero ¿en qué dirección?

Las palabras del cardenal De Kesel reavivan el debate sobre la naturaleza del pontificado de Francisco. Cuando un prelado afirma que “no hay vuelta atrás”, surge la pregunta: ¿se trata de una profundización en la fe o de un giro hacia un cristianismo adaptado al espíritu del tiempo?

El arzobispo emérito contrapone la Iglesia-fortaleza a la Iglesia-diálogo, como si ambas fueran incompatibles. Sin embargo, la firmeza doctrinal nunca ha sido obstáculo para la misericordia, sino su fundamento. Una Iglesia que abandona su identidad defensiva frente al error corre el riesgo de convertirse en una estructura desarmada, más dispuesta a agradar que a evangelizar.

La profundidad no siempre es virtud: también un pozo es profundo, pero conduce hacia abajo. De Kesel y muchos como él parecen identificar apertura con progreso, sin preguntarse si una Iglesia sin muros puede seguir siendo refugio.

En nombre del diálogo, la Iglesia puede terminar hablando mucho con el mundo y muy poco de Dios. Y en ese caso, la huella que quede del pontificado de Francisco será, sí, profunda… pero tal vez difícil de borrar.

Fuente: Religión Digital, “Cardenal De Kesel: ‘Francisco ha dejado una huella más profunda en la Iglesia que sus predecesores’”, 17 de octubre de 2025.

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