Castel Gandolfo: de casa de retiro papal a resort eco-gourmet

Castel Gandolfo: de casa de retiro papal a resort eco-gourmet

El pasado 5 de septiembre, el Papa León XIV inauguró el Borgo Laudato Si’, un complejo ecológico de 55 hectáreas en las históricas Villas Pontificias de Castel Gandolfo. La ceremonia incluyó una liturgia de la Palabra, un recorrido en carrito de golf y la actuación musical de Andrea Bocelli y su hijo Matteo. En su homilía, el pontífice destacó la responsabilidad humana de custodiar la creación y citó ampliamente a su predecesor Francisco, impulsor de este proyecto desde su encíclica Laudato Si’ de 2015.

El complejo, dotado de sistemas de energía solar, aislamiento de última generación y gestión circular del agua, se presenta como “vocación de ser custodios de la obra de Dios”. En su homilía, el Papa León recordó la enseñanza del Evangelio de san Mateo y la responsabilidad de cada ser humano de cuidar el plan del Creador, subrayando que “somos criaturas entre las criaturas, no creadores”. A su vez, evocó las palabras de su predecesor, Francisco, sobre la necesidad de “recuperar una serena armonía con la creación” y de avanzar hacia una “conversión ecológica” universal

De residencia papal a restaurante internacional

La inauguración estuvo marcada además por un anuncio sorprendente: en primavera de 2026 abrirá un restaurante ecológico dentro del mismo complejo. Bajo la dirección de los chefs estadounidenses Art Smith y Phil Stefani, la cocina combinará sabores italianos con influencias de Chicago y Perú, en honor al Papa León XIV. El proyecto fue celebrado en paralelo en Chicago con la presencia del alcalde Brandon Johnson, quien destacó la alianza como “una victoria llamativa” para la ciudad.

El restaurante ofrecerá desayunos, almuerzos y un pequeño mercado, con ingredientes procedentes de un invernadero solar diseñado con la forma de la columnata de San Pedro, además de jardines, viñedos y olivares cultivados según métodos orgánicos. También se impartirán programas de agricultura sostenible y retiros para líderes empresariales.

El legado verde de Francisco

Para comprender este giro de Castel Gandolfo, hay que remontarse al legado del Papa Francisco. Desde la publicación de Laudato Si’, el Vaticano se volcó en proyectos ecológicos: prohibición del plástico, recepción de autos eléctricos, compromisos de descarbonización y la creación de la Plataforma Laudato Si’ para comunidades cristianas. Francisco situó la cuestión medioambiental en el centro de su pontificado, generando tanto adhesiones como críticas. Sus defensores vieron en ello una llamada ética, ascética y sacramental; sus detractores, una desviación de prioridades pastorales y un alineamiento con la agenda política global del cambio climático.

Castel Gandolfo es, en muchos sentidos, el emblema de ese legado. Francisco renunció a usar esta residencia veraniega, que durante siglos sirvió de retiro a los Papas, para transformarla en símbolo de la “conversión ecológica”. Ahora, su sucesor León XIV hereda no un espacio de silencio y oración, sino una vitrina eco-gourmet con programas para líderes empresariales y gastronomía de fusión entre Chicago y el Perú.

La contradicción de la “sencillez”

La paradoja es evidente. Lo que comenzó como un gesto de “sencillez” al abandonar las villas papales ha terminado en un proyecto de lujo disfrazado de sostenibilidad. La imagen de un pontífice inaugurando un resort ecológico, acompañado de celebridades y con planes de alta cocina internacional, choca con la misión de la Iglesia de dar el Pan de Vida a los hambrientos, no de ofrecer menús de degustación.

El proyecto revela además la alineación de la Iglesia con una agenda globalista que privilegia lo ecológico como espectáculo y como atractivo turístico, en lugar de poner el centro en lo esencial: Cristo, la salvación y la misión evangelizadora. Entonces, más allá de las palabras piadosas sobre la creación, se impone la pregunta de fondo: ¿está la Iglesia llamada a sumarse a las modas globalistas del ambientalismo y la gastronomía gourmet, o a dar testimonio del Evangelio?

Sal y luz, no escaparate

Castel Gandolfo, donde antes los Papas buscaban retiro espiritual, se transforma en una vitrina ecológica y culinaria. Pero la Iglesia no está llamada a deslumbrar con sistemas fotovoltaicos ni a competir con la gastronomía de Chicago. Está llamada a ser sal y luz del mundo, no escaparate de modas globales.

La verdadera conversión no pasa por paneles solares ni menús orgánicos, sino por la adoración de Dios y la transmisión de la fe. El riesgo es evidente: convertir la misión de la Iglesia en un producto más de marketing verde, olvidando que el hambre más profunda del hombre no se sacia con panes ni vinos ecológicos, sino con el Pan de Vida. De lo contrario, la “sencillez” de Francisco y el entusiasmo de León XIV terminarán siendo percibidos no como testimonio profético, sino como extravagancia revestida de ecología.

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