Jaime Lorente, estrella de La Casa de Papel: “Me puse de rodillas y Dios me salvó”

Jaime Lorente, estrella de La Casa de Papel: “Me puse de rodillas y Dios me salvó”
Jaime Lorente como Denver en La Casa de Papel: el actor revela ahora su conversión espiritual y su fe redescubierta.

En un tiempo marcado por el ruido, la confusión y las máscaras, hay quienes deciden romperlas. Jaime Lorente, conocido mundialmente por su papel como Denver en La Casa de Papel, se despojó del personaje para hablar desde el alma: por primera vez, en una entrevista profunda y conmovedora, compartió su fe católica, su lucha interior y su conversión personal.

En el episodio número 22 del podcast El Cafetal, conducido por Josué Moreno, Lorente abre su corazón como nunca antes. Lejos de la fama, los focos y los premios, el actor murciano revela que ha atravesado una etapa de oscuridad tan profunda que solo encontró alivio al caer de rodillas y clamar a Dios: “En un acto de desesperación, lo único que me quedó fue echarme de rodillas. Cambió todo”.

La herencia de una fe viva

Lorente proviene de una familia neocatecumenal y profundamente creyente. Sus padres,doctores en teología, le mostraron la fe no como una teoría, sino como un testimonio encarnado en amor y respeto mutuo. “Dios en mi casa ha sido una certeza”, confiesa, emocionado. “No se nos impuso, se nos regaló”.

A pesar de ello, el actor reconoce haber renegado de su fe durante años por miedo, prejuicios y heridas personales. “Muchas veces negué a Dios por vergüenza, por no sentirme aceptado”, afirma. Pero fue precisamente en medio del sufrimiento, al borde del colapso, cuando volvió a encontrarse con Aquel que nunca lo había dejado.

Una experiencia transformadora

Lo que Lorente describe no es una vuelta superficial a prácticas religiosas, sino un encuentro vivo con el Dios que cambia el corazón. “No es solo fe en lo que no ves, es que lo ves. Te cambia el corazón. No tengo ni una mínima duda de que Dios existe”, declara con la voz quebrada por la emoción.

El momento decisivo llegó al escuchar unas palabras de su madre: “El Espíritu Santo puede lograr cosas que no te imaginarías, Jaime”. Poco después, afirma, comenzó a leer la Biblia a diario y todo cambió. “Hoy descanso. Descansar en Dios es algo que echaba muchísimo de menos”.

Fe, perdón y paternidad

Consciente de los errores del pasado, Lorente utiliza la entrevista también como acto de reparación: “Quiero pedir perdón a quienes haya herido, aunque no siempre les pueda poner nombre. Estoy en un momento de reconciliación”. Su anhelo no es otro que el de ser mejor esposo, mejor padre, mejor hombre. “No soy mi sombra. La conozco, pero no la abrazo”, afirma con contundencia.

La paternidad ha sido un pilar clave en este proceso. Al ver nacer a su hija, comprendió la responsabilidad y la fragilidad de criar desde el amor y no desde el ego. “Mis hijos han dado sentido a muchos de mis sufrimientos. Ahora entiendo el para qué”, confiesa.

La libertad del creyente

Lejos de querer convencer, Jaime Lorente ofrece su testimonio como invitación: a reconciliarse con Dios, con la Iglesia, con uno mismo. “La fe no es lo que algunos tiranos han vendido. En mi casa, la fe ha sido siempre abrazo, no látigo”, aclara. Y añade: “Jesús es para mí el mapa, la referencia absoluta. Es posible vivir de otra manera”.

Un testimonio necesario

En tiempos donde lo espiritual suele esconderse bajo capas de corrección política, el testimonio valiente de Jaime Lorente resuena como una bocanada de aire limpio. Su conversión no es un eslogan, es un proceso —humano, frágil, lleno de verdad— que apunta hacia lo esencial: todos estamos a tiempo.

Video completo: https://www.youtube.com/watch?v=oAggaBRp5pc

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