Impresiones romanas

Impresiones romanas
Fernando Paz en Roma

De dejarse uno llevar por la atmósfera romana, podría parecer que Francisco no murió hace apenas una semana, sino un siglo.

Aquí, los vestigios materiales de su pontificado son sorprendentemente escasos. Apenas asoman retratos del papa finado en los escaparates de las inevitables tiendas de souvenirs que rodean el Vaticano – Juan Pablo II, veinte años después, compite ventajosamente con él – y, dado lo magro de su producción, tampoco abruma su presencia editorial que digamos.

Ni se percibe por parte alguna esa nostalgia que nace del cariño: uno esperaba hallar un cierto sentimiento de orfandad o de desamparo pero, donde lo ha encontrado, este se remonta a bastante más que a una semana.

De modo que toda la zarabanda mediática se descubre, descarnada, como de cartón piedra. El relato oficial descarrila a lomos de una palurda de la sexta que toma a los cardenales por teloneros de Taylor Swift, mientras entre los purpurados impera un híbrido de loables prudencia y silencio, justificados por esta docena de años durante los que el derecho ha constituido el simple elemento de un atrezzo.

Y es que la sociedad civil no ha sido el único ámbito en el que el despotismo ha sustituido a la norma en estos últimos tiempos; también en Roma la invocación de un pretendido bien superior ha sido frecuente argumento de atropellos sin cuento y de misericordias estrábicas. Es, por humano, comprensible que antes se tema la continuación de unos modos venales y despóticos que otros desvaríos, sin restar a estos nada de su gravedad. Lo cual tiñe de una complejidad, acaso poco meditada, el escrutinio cardenalicio de la próxima semana; algo que comentaremos pronto.

El ingreso de los cardenales a las Congregaciones Generales que preceden al cónclave está teniendo, en todo caso, algo – mucho – de majestuoso en su sobria compostura, con un recato que rehúye la exhibición de escaparate propia de las humildades impostadas.

Aquí y hoy, en Roma a 29 de abril de 2025, parece que Francisco haya muerto hace un siglo.

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