Tres diócesis clave sin representación en el próximo cónclave: Milán, París y Los Ángeles sin cardenal al frente

Tres diócesis clave sin representación en el próximo cónclave: Milán, París y Los Ángeles sin cardenal al frente
De izquierda a derecha: Mario Delpini (arzobispo de Milán); Laurent Ulrich (arzobispo de París) y José Horacio Gómez (arzobispo de Los Ángeles)

Si algo nos ha dejado claro Francisco en estos doce años de pontificado es su predilección por las periferias y sus reticencias a aceptar algunas tradiciones no escritas.

Ya lo avisó el cardenal Marc Ouellet cuando era prefecto del Dicasterio para los Obispos: el Papa quiere pastores con olor a oveja y no tanto a  eruditos doctos que estén encerrados en claustros entre libros de teología. Su apuesta en estos años ha sido premiar zonas marginales y alejadas, como así ha demostrado con sus Viajes Apostólicos dejando de lado a muchos países importantes del orbe católico como su Argentina natal o España.

Siguiendo esa misma filosofía a la hora de confeccionar la Iglesia, su apuesta ha sido decidida por buscar obispos y cardenales con sensibilidad pastoral. Francisco no se ha fijado en las cualidades intelectuales o doctrinales de los obispos que ha ido nombrando en estos años en importantes diócesis de todo el mundo. Bastaba con que estuviera alineado con ciertas temáticas como la sinodalidad, los pobres o los marginados. Nombramientos como los arzobispos de Madrid, Buenos Aires, Bruselas o Washington son un fiel reflejo del perfil de obispos que buscaba el Papa.

Francisco, para lo que ha querido, no se ha dejado influenciar en estos años por prebendas, tradiciones y prácticas instauradas en el funcionamiento habitual de la Iglesia. Fruto de ello es que tres de las diócesis más importantes e influyentes del mundo no tendrán un cardenal presente en este próximo Cónclave.

Milán: una ruptura con más de un siglo de tradición

La arquidiócesis de Milán, considerada históricamente una de las más prestigiosas de Europa, no ve a su arzobispo en el Colegio Cardenalicio por primera vez desde el siglo XIX. Mario Enrico Delpini, nombrado en 2017 por el Papa Francisco, aún no ha sido elevado al cardenalato, rompiendo así una cadena ininterrumpida que se remontaba a Luigi Nazari di Calabiana, fallecido en 1893.

En cambio, en el último Consistorio de cardenales celebrado en diciembre del 2024, el Papa Francisco decidió crear cardenal al arzobispo de Nápoles, Domenico Battaglia y a Roberto Repole, arzobispo de Turín. La decisión ha sido interpretada como parte del enfoque descentralizador del actual pontífice, quien ha optado por dar protagonismo a diócesis menos visibles.

París: una doble ausencia

En el caso de París, tanto el arzobispo saliente, Michel Aupetit (2018–2021), como su sucesor Laurent Ulrich, nombrado en 2022, no han recibido el capelo cardenalicio. Esto marca un cambio significativo en la tradición parisina, donde figuras como Jean-Marie Lustiger y André Vingt-Trois fueron cardenales activos y prominentes en la Curia y en los cónclaves. La ausencia de Ulrich en el Colegio Cardenalicio refuerza la percepción de un viraje estratégico en la distribución de los birretes rojos.

Esta situación contrasta con lo que ocurre en la archidiócesis de la capital de España. Madrid -que cuenta con tres cardenales vivos- será la única diócesis de mundo que envíe al Cónclave a dos cardenales. Carlos Osoro, arzobispo emérito de Madrid, tendrá derecho a participar a sus 79 años. Cumplirá 80 el próximo 16 de mayo. También estará presente el cardenal José Cobo cuya carrera eclesiástica ha sido calificada por muchos como ‘meteórica’. En el año 2017 fue nombrado obispo auxiliar de Madrid y desde entonces no ha hecho más que escalar hasta ser nombrado arzobispo de Madrid; creado cardenal; ser nombrado miembro del Dicasterio de los Obispos y elegido vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española.

Los Ángeles: la mayor archidiócesis de Estados Unidos, sin cardenal

José Horacio Gómez, arzobispo de Los Ángeles desde 2011 y presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos entre 2019 y 2022, tampoco ha sido creado cardenal. Esto resulta aún más llamativo considerando que sus tres predecesores —Roger Mahony, Timothy Manning y James Francis McIntyre— fueron todos cardenales.

Su vinculación directa con el Opus Dei puede haber influido en Francisco para no haberle creado cardenal. En cambio, el Papa Francisco decidió crear cardenal al polémico Robert McElroy cuando era obispo de la diócesis de San Diego que es sufragánea de la archidiócesis de San Francisco cuyo arzobispo, monseñor Salvatore Cordileone, tampoco ha sido elevado al cardenalato.

Los Ángeles, una de las diócesis más grandes del mundo en número de fieles, se suma así a esta inédita situación de no representación directa en el futuro cónclave.

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