La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) anunció este lunes que no renovará sus acuerdos de cooperación con el gobierno federal en los programas relacionados con el apoyo a refugiados y servicios para niños.
La decisión, según explicó el arzobispo Timothy P. Broglio, presidente de la USCCB, responde a la cancelación de subvenciones y convenios clave por parte del gobierno de Trump, lo que ha obligado a la institución a replantear su forma de atender a quienes buscan refugio ante la violencia y la persecución.
“Las decisiones del gobierno nos han obligado a reconsiderar cómo atender las necesidades de quienes huyen de la guerra y la opresión”, afirmó Broglio en un comunicado oficial. La medida representa un cambio significativo en una colaboración histórica entre la Iglesia católica y el gobierno federal, que se remonta a hace más de un siglo.
Desde 1920, la USCCB ha desempeñado un papel crucial en la acogida e integración de familias desplazadas, desarrollando programas humanitarios con respaldo gubernamental y el apoyo del pueblo católico. Durante décadas, los obispos han colaborado voluntariamente en el reasentamiento de refugiados, en muchos casos asumiendo costos no cubiertos por los fondos oficiales.
Sin embargo, con la reciente suspensión de los acuerdos para el reasentamiento y los recortes en las subvenciones, la Conferencia indicó que ya no puede sostener estos programas «ni en los niveles actuales ni en su forma actual». Aunque se buscarán alternativas para ayudar a quienes ya participan en los programas admitidos por el gobierno, la USCCB advirtió que la decisión marcará el fin de una colaboración duradera que ha trascendido administraciones de ambos partidos políticos.
Pese a la ruptura, los obispos reafirman su compromiso con los inmigrantes, la lucha contra la trata de personas y la promoción de políticas migratorias justas y ordenadas. “El llamado del Evangelio a hacer todo lo posible por los más necesitados sigue siendo nuestra guía”, expresó el arzobispo Broglio, invitando a la comunidad católica a orar y a buscar nuevas formas de servir a los más vulnerables.