Argüello, cuando te aplaude Religión Digital… haz examen

Argüello, cuando te aplaude Religión Digital… haz examen

Hay gestos que valen más que mil discursos. Y hay halagos que, en boca de ciertos medios, deberían provocar una inmediata revisión de conciencia.

Dos artículos ayer en Religión Digital —ese portal herético cuya principal vocación es socavar la fe desde dentro— celebran el “cambio de rumbo” del arzobispo Luis Argüello al frente de la Conferencia Episcopal Española. No se necesita ser un lince para saber que cuando los enemigos de la Iglesia aplauden, es porque algo está saliendo mal.

Según la efusiva prosa de José Lorenzo, Argüello ha “bajado el puente levadizo” y “ha dejado de condenar a la sociedad”, lo cual, en clave progresista, quiere decir: ha dejado de llamar pecado al pecado, ha dejado de incomodar al mundo y ha empezado a hablar en el idioma del mundo. ¡Bravo! —braman los editorialistas de la religión líquida—, por fin un obispo que no se empeña en salvar almas, sino en encajar en la agenda del día. Uno que se apunta al “diálogo” sin importar con quién ni sobre qué, siempre que no hablemos de conversión.

El nuevo juguete de la CEE se llama “alianza social para la esperanza”, que es a la fe lo que los globos son al hidrógeno: aire sin sustancia, inflamable si se pincha. Y qué curioso, ese eslogan viene acompañado de compromisos muy del gusto de la izquierda eclesial: regularización de inmigrantes ilegales (la “ILP de moda”), rendir pleitesía al informe de Ángel Gabilondo sobre abusos, y hasta cierta tibieza al referirse a Donald Trump, Putin o cualquier “wokismo de derechas”. ¿A qué no adivinan a quién no se menciona ni una sola vez como enemigo de la fe? Exacto: al wokismo de izquierdas, que lleva años destruyendo la antropología cristiana, la familia, la liturgia y el clero.

Llama también la atención que Religión Digital hable con desdén de quienes “llamaban a los obispos sinvergüenzas y profanadores” a las puertas de Añastro. Claro, porque pedir que los sucesores de los apóstoles vivan según la fe que profesan es “ultraderecha”. Y ahora, por lo visto, hasta denunciar que los MENAs deberían estar con sus familias, y no vagando por Europa como carne de cañón de las mafias, suena a Vox. ¡Cómo se atreve Argüello a no abrazar del todo el dogma buenista del multiculturalismo sin frenos!

En resumen, lo que Religión Digital celebra no es un giro pastoral, sino una rendición. Lo que premia no es el anuncio valiente del Evangelio, sino la mimetización con el lenguaje burocrático de los burócratas eclesiásticos de Bruselas. Si Argüello sigue este camino, pronto dejará de tener enemigos… y también dejará de tener fieles.

Porque una Iglesia que quiere agradar a todos acaba traicionando a Aquel que le dio su misión: “Id y haced discípulos, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”. Todo. No lo que diga la ONU, ni la ILP, ni los editorialistas de la teología a la carta.

Así que, monseñor Argüello, un consejo: cuando Religión Digital te aplauda… revísate.

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