Mons. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha impartido esta mañana algo parecido a una lección magistral.
Argüello ha señalado que la llegada de Donald Trump al poder precipitó el derrumbe del sistema global surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Citando al sociólogo Zygmunt Bauman, el prelado advierte de que la gente siente que ha perdido el control sobre sus vidas y que son «peones movidos por jugadores desconocidos».
El prelado denuncia la hipocresía de la comunidad internacional ante la guerra en Gaza y otras zonas en conflicto. Mientras Europa invierte 800.000 millones de euros en rearmarse, Argüello critica que «la supuesta legalidad internacional no interviene» y que la población asiste «entre asombrados e indiferentes» al sufrimiento humano.
Demografía en caída libre y la crisis del «nosotros»
El discurso también ha abordado la crisis de natalidad en España y el mundo, algo que el Papa Francisco ha descrito como un signo de «radical falta de esperanza». Argüello se hace eco de las preocupaciones del Partido Comunista Chino, que se pregunta «¿quién nos cuidará cuando seamos mayores?», tras constatar que en Pekín hay más mascotas que niños.
El prelado vallisoletano advierte que la economía, los estilos de vida consumistas y la «manipulación del deseo» han moldeado una sociedad donde formar una familia ya no es una prioridad. La crisis de natalidad, insiste, no se resuelve con ayudas económicas, sino con un cambio radical en los valores predominantes.
La dictadura del relativismo y el «progreso sin Dios»
Argüello ha cargado contra el positivismo jurídico y el relativismo moral, denunciando que hoy lo bueno es «lo que dicen las leyes», lo útil «lo que dicta el mercado» y lo conveniente «lo que satisface el deseo». En este contexto, el individualismo se impone, fragmentando la sociedad en identidades parciales y enfrentadas.
El prelado también arremete contra la idea de «progreso» que ha sustituido a la esperanza cristiana. «El progreso está en crisis», afirma, señalando que ha dejado un vacío existencial que algunos intentan llenar con «expectativas de lo probable o lo posible», pero que en última instancia solo ha servido para debilitar la fe y la cohesión social.
El bloqueo a la regularización de inmigrantes
Mons. Argüello ha criticado duramente la paralización de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre la regularización de inmigrantes en España. «¿Qué hacemos con estas miles de personas? ¿Las expulsamos a todas o abordamos de una vez la manera de regularizar su situación?», cuestionó el prelado.
La ILP, respaldada por más de 600.000 firmas y promovida por organizaciones como Cáritas y la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, quedó en suspenso tras la modificación del reglamento de extranjería aprobada en noviembre de 2024. Según Mons. Argüello, este cambio normativo «deja en un limbo jurídico y existencial» a miles de personas, incluyendo niños, enfermos y trabajadores que no cumplen con los requisitos de permanencia o documentación exigidos.
El arzobispo de Valladolid instó a los principales partidos a retomar el debate y a superar «polarizaciones estériles» en un asunto que afecta a la dignidad y el bien común. «Queremos promover una alianza social que lleve esperanza a quienes están excluidos de la regularización y viven en una tierra de nadie que no propicia nada bueno», afirmó.
Argüello ha evitado en su discurso hacer ninguna mención a la situación actual del Valle de los Caídos tras haber quedado relegado a un segundo plano.