Fiducia supplicans sigue causando estragos

Fiducia supplicans sigue causando estragos

Ha pasado más de un año desde que el Vaticano publicara allá por diciembre del 2023 la polémica y controvertida declaración Fiducia supplicans en la que por primera vez Roma abrió la mano para permitir la bendición a parejas homosexuales y en situación irregular.

El punto 31 de la citada declaración firmada por el prefecto de Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, dice textualmente: «En el horizonte aquí delineado se coloca la posibilidad de bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo, cuya forma no debe encontrar ninguna fijación ritual por parte de las autoridades eclesiásticas, para no producir confusión con la bendición propia del sacramento del matrimonio». Este párrafo fue entendido y considerado por muchos como un aval de la Santa Sede para bendecir a estas parejas irregulares, aunque fuera como una bendición de segunda categoría.

El mensaje caló fondo no solo a nivel eclesial sino en todas las capas sociales. Medios de comunicación, políticos, gente alejada de la vida de la Iglesia, pueblo fiel… todos entendieron sin excepción que el Papa había permitido bendecir a parejas homosexuales. Una reivindicación que algunos (pocos pero ruidosos) llevaban tiempo reclamando a la Iglesia católica.

El revuelo generado esos días fue de una magnitud supina. Conferencias Episcopales de todo el mundo, cardenales y obispos levantaron la voz para manifestar su profundo malestar con esa declaración que incluso llegó a debilitar el diálogo ecuménico con otras Iglesias. Desde entonces, la Santa Sede se esforzó en maquillar lo que estaba escrito en esa declaración. El cardenal Víctor Manuel Fernández y el Papa Francisco trataron de aclarar en los día posteriores que no se bendecía a la pareja ni la unión sino a la persona tratando de desdecir lo que dice la declaración y focalizando el debate en una mera cuestión lingüística por el término empleado en la declaración.

A pesar de los esfuerzos del Vaticano por recalcar que la intención no era la bendición (y por tanto aprobación) de la pareja irregular sino solo de la persona, el mensaje que llegó en la sociedad fue que el Papa Francisco, en su afán por modernizar y abrir la Iglesia, había permitido la bendición de parejas homosexuales. Como ya se avisó en infinitas ocasiones por parte de medios de comunicación fieles a la doctrina y de numerosos obispos y cardenales, este documento vaticano iba a traer consecuencias negativas y a provocar mucha confusión.

El caso de la diócesis de Jerez

Más de un año después de Fiducia supplicans, estamos viendo como algunos políticos utilizan esa declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe para atacar a los obispos que desean permanecer fieles a la doctrina católica y que en muchos casos se han visto desamparados por la Santa Sede y que tienen ahora que aguantar que vengan los políticos de turno a señalarles con el dedo porque no son tan abiertos y modernos como el Papa Francisco.

Hace una semana, les contamos en este medio que la diócesis de Jerez había decidido ser coherente con la moral católica y aplicar el derecho canónico. El obispado decidió apartar de sus cargos a dos personas de la Hermandad de las Angustias al haber contraído ‘matrimonio’ civil siendo los dos del mismo sexo. Ante esta circunstancia, el obispado que pastorea Rico Pavés aplicó el derecho canónico apartando a estas dos personas debido a su manifiesta incompatibilidad por la vida pública que llevan ya que no se corresponde con lo que la Iglesia enseña.

Esta circunstancia ha sido aprovechada en primer lugar por los damnificados, dos «hombres de Iglesia», a los que parece ser que llevar cincuenta años en una hermandad no les ha servido de nada para conocer un poco más a fondo lo que la Iglesia enseña. A su vez, este acontecimiento también ha sido utilizado como arma arrojadiza por los partidos de izquierdas. Tal y como publicaba esta semana La Voz del Sur, el portavoz del PSOE en Jerez da su apoyo a estas dos personas y muestra su discrepancia con el obispado afirmando que «el Papa aprueba las bendiciones a las parejas del mismo sexo».

En la literalidad de la frase, el concejal socialista tiene razón y la culpa no la tiene él. Alguien en Roma debe dar explicaciones. En cualquier otra empresa humana, alguien cuyo trabajo ha logrado efectos adversos a los deseados estaría en la calle. Mientras tanto, la confusión y el caos se apoderan de la situación dejando vendidos a aquellos obispos que pretenden defender en su integridad el Evangelio en su totalidad.

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