El cardenal Juan José Omella se resiste a aceptar que su era ha llegado a su fin y trata de seguir dando la nota a base de declaraciones grandilocuentes y fuera de lugar.
Esta semana, el arzobispo de Barcelona impartió en el Seminario de la Ciudad Condal una sesión sobre el Sínodo. Estuvo acompañado por Eva Fernández, presidente de la Acción Católica General.
El Sínodo de la sinodalidad, ese evento «mundial» que ha pasado sin pena ni gloria en España y entre la inmensísima mayoría de católicos, es sobre lo que el expresidente de la Conferencia Episcopal Española habló para tratar de darle cierta relevancia entre sus adeptos.
Según recoge la agencia Flama, el cardenal Omella volvió a dar la nota con sus declaraciones dicharacheras tratando de convencer al personal de que las reformas llegarán… pero más tarde que pronto.
El cardenal Omella reconoció que existen diferentes ritmos dentro de la Iglesia pero que cada uno, a su ritmo, deberá ir asumiendo las tesis que emanaron del Aula Pablo VI durante el pasado mes de octubre en la última sesión de la Asamblea sinodal.
En ese encuentro, el cardenal Juan José Omella afirmó que los ritmos «son importantes en este proceso posterior al Sínodo», y, aunque haya sectores de la población que «esperen ver morir al Papa para ver morir, también, la implantación del Sínodo», continuaba, «hay aspectos que necesitan tiempo para acabar brotando, ya que la Iglesia no es sólo Cataluña ni España, sino que también se encuentra en otros» . «El documento final no salvará al mundo –concluía el cardenal–, pero ya es una respuesta importante», concluía el cardenal español.