Sacerdote de la archidiócesis de Santiago de Compostela anuncia que cuelga la sotana temporalmente

Sacerdote de la archidiócesis de Santiago de Compostela anuncia que cuelga la sotana temporalmente
José Daniel Pérez Espasadín

El sacerdote de la archidiócesis de Santiago de Compostela destinado en San Pedro de Muros, José Daniel Pérez Espasadín, ha anunciado que abandona temporalmente el sacerdocio y se despide de esta parroquia, tras más de ocho años a su frente, a través de un comunicado en la red social ‘Facebook’.

Se ordenó sacerdote en 2009, con apenas 24 años, convirtiéndose entonces en el religioso más joven de su diócesis gracias a una dispensa especial del derecho canónico, que establece un mínimo de 25 años para la ordenación. Llevaba en Muros desde el año 2017.

En la carta difundida por redes sociales, el cura gallego da a conocer la noticia de su marcha. «Ha sido una decisión meditada, acompañada y en clave de discernimiento cristiano. También una decisión necesaria». Don Dani, como así le conocían los feligreses, señala que la decisión tomada de colgar la sotana «no es definitiva, porque será un momento de cambio y en clave de discernir lo que Jesús va pidiendo en el camino de la vida».

«Me despido, reitero, con todo el agradecimiento que durante estos días me habéis mostrado, así como el apoyo recibido por muchísimos de vosotros: “si es para bien, adelante”. “Dejo”, entre comillas, muchos amigos, que seguiré viendo, y seguiremos compartiendo la vida sin lugar a dudas. Cuando Dios pone a personas en el camino es por algo», escribe el sacerdote.

En su carta de despedida, afirma que se queda con «todos los buenos momentos vividos, que son muchísimos, desde solemnidades religiosas, buena cena en buena compañía, a conversaciones profundas, entre otros. Recuerdos de lugares maravillosos donde he rezado, paseado, charlado con muchos de vosotros, que me habéis confiado vuestros sentimientos, vuestros problemas y deseos».

También ha dirigido  unas palabras a los niños a quienes ha invitado a que «se queden con el Jesús amigo del que he intentado hablarles cada domingo y cada día de catequesis, para que lo descubran cercano y puedan ver su vida con ojos diferentes, unos ojos que les permita ver que ese AMIGO no les falla nunca. Y por supuesto, que lo vean como alguien divertido, alegre».

En su escrito, señala que «la fe no es aburrida, aunque los humanos la hagamos de esa manera» y acto seguido finaliza diciendo que «muchas veces pienso que Jesús también se aburre en nuestras misas».

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