La situación de salud del Papa Francisco se ha agravado notablemente en las últimas horas.
Según las informaciones más recientes facilitadas por la Santa Sede, el Pontífice, de 88 años, enfrenta una insuficiencia respiratoria progresiva que ha requerido el uso continuo de oxígeno de alto flujo, además de un deterioro en su función renal, lo que sugiere que su organismo está comenzando a colapsar a nivel sistémico.
El infectólogo Massimo Andreoni, director de la Sociedad Italiana de Enfermedades Infecciosas y Tropicales (Simit), ha confirmado que la capacidad pulmonar del Papa sigue deteriorándose, lo que ha llevado a la necesidad de oxígeno de alto flujo de manera permanente.
«Debemos hacer mucha atención, la situación es delicada: el uso de oxígeno de alto flujo indica una insuficiencia respiratoria grave. Evidentemente, ha habido un agravamiento y las próximas 24 horas serán cruciales para determinar si responde a la terapia», asegura Massimo Andreoni.
Además, la CNN ha informado que los últimos análisis de sangre han detectado insuficiencia renal leve, un dato altamente preocupante en un paciente de su edad y condición.
El informe también señala que su organismo no está respondiendo adecuadamente a las transfusiones de sangre, lo que indica una disfunción hematológica posiblemente ligada a la sepsis.
¿Está entrando en una fase irreversible?
Fuentes hospitalarias ya han confirmado que el Papa presenta signos de sepsis, una infección generalizada que puede derivar en fallo multiorgánico.
El uso de oxígeno de alto flujo confirma que sus pulmones están fallando. A eso hay que añadir que la insuficiencia renal sugiere que su cuerpo no está filtrando toxinas correctamente por lo que la combinación de estas dos condiciones indica que su estado sigue deteriorándose, sin signos de recuperación clara.
El punto de no retorno podría estar cerca si en las próximas 24-48 horas no hay una estabilización significativa.
¿Podría fallecer en las próximas horas o días?
Según el pronóstico de expertos consultados por InfoVaticana, el Papa está en una de las etapas más críticas de su enfermedad, y el desenlace podría producirse en cualquier momento si su cuerpo no logra resistir.
Si la insuficiencia respiratoria sigue avanzando, la siguiente fase será la ventilación mecánica. Tampoco se puede obviar que si la insuficiencia renal progresa, su cuerpo podría colapsar en cuestión de horas por lo que si la sepsis sigue extendiéndose y afecta la presión arterial, entrará en shock séptico, lo que casi siempre es fatal.
En este momento, la Santa Sede mantiene la prognosis reservada, pero el hecho de que no hayan desmentido los reportes sobre fallo renal y sepsis sugiere que se están preparando para un posible desenlace en los próximos días, o incluso horas.
Todo indica que el Papa Francisco se encuentra en el momento más crítico de su pontificado.