El obispo emérito de Palencia, Mons. Nicolás Castellanos Franco, ha fallecido el 19 de febrero de 2025 en Bolivia a los 90 años de edad. Su vida estuvo marcada por su compromiso con los más desfavorecidos, su dedicación a la Iglesia y labor misionera en países de Hispanoamérica.
Nacido el 18 de febrero de 1935 en Mansilla del Páramo, León, Nicolás Castellanos ingresó en la Orden de San Agustín en su juventud, realizando sus primeros votos en Palencia el 10 de septiembre de 1953. Se ordenó sacerdote el 12 de julio de 1959 y, desde sus primeros años en el ministerio, destacó por su vocación social y educativa.
En 1973, fue elegido provincial de los Agustinos en España, lo que le permitió impulsar diversas iniciativas pastorales y de formación religiosa. Cinco años más tarde, el 27 de julio de 1978, el papa Pablo VI lo nombró obispo de Palencia, cargo que ocupó durante 13 años. En su diócesis, promovió la renovación eclesial impulsada por el Concilio Vaticano II, fomentó el trabajo con los jóvenes y fortaleció las estructuras pastorales.
Sin embargo, en 1991, en un gesto poco común en la jerarquía eclesiástica, presentó su renuncia al episcopado para dedicarse plenamente a la misión en Bolivia, donde fundó el Proyecto Hombres Nuevos, una iniciativa de promoción social, educativa y comunitaria en Santa Cruz de la Sierra. A través de este proyecto, Mons. Castellanos impulsó la construcción de escuelas, centros de salud, viviendas dignas y espacios de formación para miles de personas en situación de vulnerabilidad.
Su labor misionera y su compromiso con la justicia social le valieron el reconocimiento internacional. En 1998, recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, uno de los galardones más prestigiosos en España, por su trabajo en favor de los más desfavorecidos. Su vida estuvo marcada por la cercanía con los pobres y la búsqueda de un mundo más justo a través de la educación y el desarrollo comunitario.
A pesar de los años, Mons. Castellanos nunca abandonó su misión en Bolivia. Hasta sus últimos días, siguió involucrado en los proyectos sociales y educativos que había impulsado, dejando una huella imborrable en la comunidad.
Funeral en Palencia
El funeral en su memoria se celebrará el 25 de febrero a las 19:00 horas en la catedral de Palencia, donde la diócesis le rendirá homenaje por su servicio a la Iglesia y su dedicación a los más necesitados. No obstante, cumpliendo su expreso deseo, sus restos serán enterrados en Bolivia, en la comunidad que se convirtió en su hogar y donde desarrolló gran parte de su misión.