El denunciante de Manuel González fue seminarista en la parroquia de Cobo

El denunciante de Manuel González fue seminarista en la parroquia de Cobo
Parroquia de San Alfonso María de Ligorio en Madrid

El pasado sábado, el diario El País adelantó que la justicia sentará en el banquillo al sacerdote madrileño Manuel González López Corps acusado de «violar» a otro hombre mayor de edad y que después acabó ordenándose sacerdote.

Este caso estalló allá por el año 2019 siendo Carlos Osoro arzobispo de Madrid. La archidiócesis de Madrid comenzó una investigación contra López Corps tras la denuncia presentada por J. B. A a quien conoció cuando la presunta víctima trabajaba en el cementerio de San Isidro en Madrid.

La primera investigación que realizó la archidiócesis consideró «probados» los hechos denunciados. López Corps fue denunciado canónicamente «por haber violado durante 15 años» al denunciante. A este sacerdote liturgista madrileño se le prohibió celebrar en público y se le cesó de inmediato de su cargos, entre ellos el de profesor de Liturgia de la Universidad Eclesiástica San Dámaso. Aunque fue apartado de todos sus cargos tras la investigación abierta por el cardenal Osoro, López Corps recurrió a Roma la sentencia. Finalmente, Doctrina de la Fe, cuando el cardenal Ladaria era prefecto, revocó la sentencia del cardenal Osoro y determinó que los delitos ya habían prescrito y que además no estaban probados.

Aunque por el ambiente eclesial madrileño circulan varias versiones (algunas contradictorias) sobre lo que pudo haber pasado, este medio ha recabado algunos datos que conviene tener en cuenta.

Seminarista en la parroquia de Cobo

Por un lado, J. B. A, quien denuncia haber sido víctimas de abusos sexuales durante 15 años cuando él ya tenía 20 años, decidió entrar en el seminario de Madrid para ordenarse sacerdote. Como es habitual, los fines de semana los seminaristas suelen tener asociada una parroquia en la que colaborar y echar una mano al párroco. Da la casualidad, de que una de las parroquias a las que fue destinado el denunciante fue a la de San Alfonso María de Ligorio en la que por aquel entonces era párroco José Cobo, actual arzobispo de Madrid. Fuentes del arzobispado madrileño señalan a InfoVaticana que el cardenal Cobo no tuvo nunca conocimiento de lo presuntos abusos que estaban sucediendo en aquel momento ya que J. B. A no verbalizó esta situación ni a Cobo ni a nadie del equipo formativo del seminario.

En estos momentos, el denunciante de Manuel González López Corps se encuentra en una especie de limbo. Cuando decidió hablar y contar lo que le estaba sucediendo, dijo también que quería abandonar el estado clerical. Este medio ha podido confirmar que J. B. A aún no está secularizado y que por tanto se encuentra en proceso de resolver su situación canónica aunque desde el arzobispado de Madrid confirman que no ejerce como sacerdote.

Y no ejerce de sacerdote porque en estos momentos regenta un negocio de «acompañamiento en el duelo». Se presenta así mismo como «especialista en acompañamiento en el duelo». «A lo largo de mi trayectoria personal y profesional, he vivido y acompañado a personas en diversas situaciones que causan dolor emocional. Esto incluye la pérdida del sentido de la vida, la pérdida de empleo, la muerte de seres queridos, divorcios, situaciones de abuso físico, sexual o psicológico», se lee en su página web.

A pesar de que ya no ejerce como sacerdote y tiene su propio negocio, la archidiócesis de Madrid sigue haciéndose cargo de algunos de sus gastos como por ejemplo de su vivienda que paga el arzobispado de Madrid. Fuentes conocedoras de este proceso muestran su extrañeza por que el arzobispado asuma sus gastos ya que «no ha pasado con ningún otro caso».

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