La polémica está servida desde hace ya varios días. Mientras la inmensa mayoría de los obispos españoles se esconden para que no les corten el pescuezo, monseñor José Ignacio Munilla ha vuelto a alzar la voz para sentar cátedra y defender la doctrina católica.
Desde hace varios días tanto el Gobierno de España como sus satélites mediáticos parecen estar alineados para hacer ruido con el tema de las supuestas terapias de conversión. Otra nueva oportunidad del Gobierno de Sánchez para desviar el foco de los temas que preocupan a los españoles o de los múltiples escándalos de corrupción que salpican a su partido y al Gobierno que él preside.
Mientras tanto, voces como la de Munilla o Sanz Montes se alzan estos días para defender a la Iglesia y a todos los católicos de los ataques furibundos de los enemigos de los católicos. A través de sus redes sociales, el obispo de la diócesis de Orihuela-Alicante ha asegurado que «lo que llaman «terapia de conversión», en realidad, no existe».
Munilla ha afirmado que todo esto es tan solo un «constructo ideológico del marxismo para impedir a la Iglesia acompañar pastoralmente a las personas con inclinaciones homosexuales, ayudándoles a vivir la virtud de la castidad».
«Por otra parte, resulta irónico que quienes defienden la libertad para cambiarse de sexo -hormonas y cirugías incluidas-, prohíban a los homosexuales solicitar libremente lo que ellos califican como «terapia de conversión»», añade el prelado vasco.
Monseñor José Ignacio Munilla no ha dudado en señalar que todo esto «es una demostración palmaria de que no creen en la libertad, de la que tanto alardeaban; además de ser una prueba más de la falta de libertad religiosa que estamos padeciendo».