Santuario de Lourdes: María sigue actuando

Santuario de Lourdes: María sigue actuando

La Archidiócesis de Liverpool ha reconocido oficialmente el milagro número 71 atribuido a la intercesión de la Virgen de Lourdes. Este reconocimiento se centra en la extraordinaria curación de John Traynor, un soldado británico que sufrió graves heridas durante la Primera Guerra Mundial.

Traynor padecía epilepsia, parálisis en su brazo derecho y movilidad limitada en las piernas, además de llevar una placa metálica en el cráneo debido a sus lesiones de guerra. En 1923, participó en la primera peregrinación a Lourdes organizada por la Archidiócesis de Liverpool. Durante esta visita al santuario mariano, experimentó una recuperación que los médicos de la época calificaron como «absolutamente fuera y por encima de las fuerzas de la naturaleza».

Aunque en 1993 se intentó reconocer esta curación como milagrosa, la falta de pruebas suficientes en ese momento impidió su validación. Sin embargo, en 2023, durante el centenario de la peregrinación diocesana, el Dr. Kieran Moriarty, miembro del Comité Médico Internacional del Santuario de Lourdes, revisó el expediente médico de Traynor y encontró evidencias detalladas de su curación extraordinaria. Esto llevó al Arzobispo de Liverpool, Mons. Malcolm McMahon, a convocar una comisión canónica que, tras evaluar el caso, declaró oficialmente la curación de Traynor como un milagro atribuido a la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes.

Para conmemorar este acontecimiento, se celebrará una misa solemne en la Catedral Metropolitana de Liverpool en febrero de 2025, coincidiendo con el año jubilar de la Archidiócesis.

En un mundo cada vez más dominado por el racionalismo y el escepticismo, este reconocimiento nos recuerda que la Providencia divina sigue actuando en nuestras vidas. Los milagros, como el de John Traynor, nos invitan a mantener viva nuestra fe y a reconocer la intervención amorosa de Dios a través de la intercesión de la Virgen María. Es esencial que, incluso en una era tecnológica y científica, permanezcamos abiertos a los signos de lo trascendental y reconozcamos que lo inexplicable también tiene lugar en nuestro mundo.

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