Un funeral interreligioso: ¿es este el mejor homenaje a un cardenal católico?

Un funeral interreligioso: ¿es este el mejor homenaje a un cardenal católico?

Por lo visto, hemos redefinido el concepto de lo que significa un homenaje para un príncipe de la Iglesia Católica. Ahora, al parecer, ya no es necesario hablar de conversión, evangelización o fidelidad al Evangelio.

Lo que realmente importa es reunir a un grupo variopinto de representantes de otras religiones para que se hagan una foto diciendo que eran «amigos» del difunto. ¡Qué moderno todo!

El cardenal Miguel Ángel Ayuso, nos cuentan, ha recibido «uno de los mejores homenajes que puede tener alguien que entregó su vida por el diálogo interreligioso». Unas palabras que, francamente, parecen más sacadas de una nota de prensa de la ONU que de la corresponsal de la COPE, la radio de los obispos. ¿Dónde quedó la idea de que el mayor homenaje a un pastor de la Iglesia es la santidad de sus fieles, la expansión de la fe o, al menos, la coherencia con su vocación?

San Francisco Javier cruzaba océanos para bautizar miles de almas. Los mártires daban su vida por Cristo en tierras paganas. Hoy, en cambio, el gran logro es que en el funeral de un cardenal acudan budistas, hinduistas y quién sabe cuántos «istas» más, no a convertirse ni a debatir sobre la verdad de Cristo, sino a decirle a la familia que eran «amigos».

¿De verdad eso es lo mejor que podemos ofrecer? ¿En serio el testimonio de la Iglesia Católica, que presume de ser la depositaria de la verdad revelada por Dios, se reduce a ser una suerte de club social donde todos son bienvenidos mientras no se hable de la conversión ni de la salvación eterna? Si esto es lo que defendemos, ¿en qué nos diferenciamos de un equipo de fútbol, donde lo importante es la camaradería y no el credo?

Esta deriva no debería sorprendernos, claro. En un momento histórico donde la Iglesia parece más preocupada por no ofender a nadie que por proclamar a Cristo, el funeral del cardenal Ayuso es, tristemente, un reflejo de nuestro tiempo. Nos luce el pelo.

Señores obispos, ¿es esto lo que quieren para el futuro de la Iglesia? ¿Un lugar donde lo que importa no es la fe, sino las relaciones públicas? Quizás convendría recordar que Jesucristo no murió en la cruz para que su Iglesia fuera un ejemplo de corrección política, sino para la salvación de las almas. Algo que, visto lo visto, parece que hemos olvidado

Ayuda a Infovaticana a seguir informando