Fray Juan Antonio, natural de Cehegín (Murcia), ha fallecido a los 76 años a consecuencia de la paliza que recibió en su celda en el monasterio del Espíritu Santo en Gilet, Valencia, a manos de un hombre que entró para apalear a todos los religiosos que se encontró.
La noticia ha sido confirmada por la comunidad franciscana a través de un comunicado en donde explican que «un individuo, que más tarde fue detenido por la Guardia Civil, atacó violentamente a cinco frailes que residen en dicho convento. Según fuentes oficiales, el agresor es un consumidor de diversas sustancias y estaba bajo sus efectos en el momento de los hechos».
El primer monje forcejeó con él antes de que huyera, quedando herido leve. El religioso explicó que el agresor, al que describió como «enajenado», golpeó a sus compañeros «uno detrás de otro y además fuertemente». Lo que no se explica es de qué manera pudo acceder el agresor al monasterio, ya que este sábado estaba cerrado el pequeño hospedaje con que cuentan. La Guardia Civil sostiene que saltó la valla del recinto y logró acceder a las habitaciones.
Los golpes que le dio este desalmado le provocó casi la muerte en el acto. Fray Juan Antonio, que llevaba solo dos meses en este monasterio, llegó al hospital con un «1% de actividad cerebral», según informaba fray Ángel, cocinero de la abadía. «Estaba tumbado boca arriba con la cabeza destrozada con una botella», recuerda el padre Ángel, el primero en auxiliarlo. En ambulancia lo trasladaron al Hospital Clínico de Valencia, «sin apenas respiración».
Los franciscanos detallan que actualmente hay otros dos frailes que permanecen hospitalizados recibiendo atención médica por las heridas que sufrieron durante el brutal ataque. Los dos restantes, con lesiones de menor gravedad, ya han sido dados de alta y se encuentran en el convento bajo observación y cuidados.
«Pedimos a todos los hermanos y hermanas en la fe que nos acompañen en la oración por el alma de nuestro querido hermano fallecido y por la pronta recuperación de los frailes que siguen hospitalizados o consternados. Asimismo, agradecemos a la Guardia Civil su rápida intervención; a las autoridades locales y al personal sanitario sus atenciones en este delicado momento», concluye la nota de la comunidad franciscana consternada por este trágico suceso.