Al terminar el rezo del Ángelus, el Papa Francisco ha vuelto a acordarse de las víctimas de las terribles lluvias que han sacudido con extrema crudeza la provincia de Valencia.
El Papa Francisco se ha referido de una manera peculiar a nuestro país. Ha evitado pronunciar España y ha pedido rezar «por los pueblos de la Península Ibérica, especialmente por la Comunidad Valenciana, abrumada por el temporal «DANA»: por los fallecidos y sus seres queridos, y por todas las familias damnificadas. Que el Señor sostenga a los que sufren y a los que llevan socorro. Nuestras condolencias al pueblo valenciano».
Este mensaje de condolencia del Pontífice se suma al vídeo que difundió esta semana la CEE del Papa Francisco mostrando su cercanía a los damnificados. Además, el arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, confirmó ayer que el Papa le llamó personalmente para interesarse de primera mano por la catástrofe.
En el Ángelus con motivo de la solemnidad de Todos los Santos, el Obispo de Roma ha afirmado que la «carta de identidad del cristiano» son las Bienaventuranzas y que son además «camino hacia la santidad».
«El Padre celestial, en efecto, nos ofrece su santidad, pero no nos la impone. La siembra en nosotros, nos hace saborear su belleza, pero luego espera nuestra respuesta. Nos deja la libertad de seguir sus buenas inspiraciones, de dejarnos involucrar en sus planes, de hacer propios sus sentimientos (cf. Dilexit nos, 179), poniéndonos, como Él nos enseñó, al servicio de los demás, con una caridad cada vez más universal, abierta y dirigida a todos, al mundo entero», agregó el Pontífice.
El Papa puso de ejemplo a varios santos del último siglo como San Maximiliano Kolbe, Santa Teresa de Calcuta o el Obispo San Óscar Romero, asesinado en el altar por defender los derechos de los últimos contra los abusos de los poderosos.