Tras la visita del presidente del Gobierno de España al Vaticano para reunirse con el Papa Francisco y con el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, llega el turno de su mano derecha y brazo ejecutor de todas sus tropelías, el ministro de presidencia Félix Bolaños.
El Gobierno de España tiene entre sus prioridades ejecutar la resignificación del Valle de los Caídos para implementar la infame ley de memoria democrática que trata de reescribir la historia, borrar una parte de ella e imponer un relato falsario.
Tras las exhumaciones de Francisco Franco, jefe del Estado español entre 1939 hasta 1975, y de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, el Gobierno pretende seguir adelante con su plan para destruir -al menos simbólicamente- el Valle de los Caídos al que ya ha rebautizado como ‘Valle de Cuelgamuros’.
A nadie se le escapa que sendas visitas de altos cargos del gobierno de España al Vaticano tienen como objetivo lograr el apoyo de la Santa Sede -o al menos lograr que no pongan trabas- para expulsar a los monjes benedictinos del Valle de los Caídos y así poder comenzar con la ‘resignificación’ de la Basílica de la Santa Cruz del Valle.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, fue recibido este sábado por el papa Francisco. Según la nota de prensa del Gabinete de presidencia, Bolaños acudió a Roma «para participar en la ceremonia de canonización de «los Mártires de Damasco» y otros siete nuevos santos de nacionalidad libanesa, austriaca, italiana y canadiense».
Momentos antes de la ceremonia, Bolaños mantuvo un breve encuentro con el Santo Padre en la Basílica de San Pedro de El Vaticano, con quien «ha coincidido en la preocupación por la situación de las personas migrantes, por lo que le ha invitado a visitar las islas Canarias». Además, el ministro le trasladó al papa «un saludo afectuoso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez».
«Bolaños ha mostrado su confianza en que gracias a ello se podrán alcanzar consensos sobre cuestiones, como la aplicación de las recomendaciones contenidas en el informe del Defensor del Pueblo en relación con las víctimas de abusos en el seno de la Iglesia Católica o el desarrollo de la Ley de Memoria Democrática para resignificar el Valle de Cuelgamuros», se lee en la nota facilitada por el ministerio.
El Gobierno de España busca por todos los medios colgarse la medalla de ser los artífices de la expulsión de los benedictinos del Valle de los Caídos, pero además de la Santa Sede falta por pronunciarse la siempre muda y pusilánime jerarquía eclesial española que está a verlas venir. Quizá podría preguntarle el Papa Francisco al presidente de la Conferencia Episcopal Española cómo han sido sus encuentros hasta ahora con el ministro Bolaños, para que se haga una idea de con qué calaña está tratando.
Mientras los obispos españoles guardan silencio para que no les corten la cabeza, las benedictinos aguardan recogidos en oración esperando que los obispos den la cara por ellos y eviten que el Gobierno socialcomunista vuelva a salirse con la suya.
Además, tal y como ha confirmado Luis Felipe Utrera-Molina, en el proyecto de “resignificación” del Valle de los Caídos, no tienen cabida ni el crucificado de Beobide (que se retirará) ni la impresionante cúpula del juicio final que se tapará de blanco.
¿Aceptará el Papa y el cardenal Parolin la imposición del Gobierno de España para expulsar a los benedictinos del Valle de los Caídos? ¿Volverá a quedarse muda la jerarquía eclesial española? ¿Reaccionarán los católicos españoles en las calles para impedir que el Gobierno expulse a los benedictinos?