El Papa pide la abolición de la pena de muerte en todo el mundo

El Papa pide la abolición de la pena de muerte en todo el mundo

A través de su cuenta de ‘X’ (antiguo twitter) el Santo Padre ha renovado su llamamiento universal a terminar con esta práctica.

A golpe de tuit, el Pontífice ha vuelto a pedir que se acabe con la pena de muerte en todo el mundo. Aunque a Francisco ‘se le olvidó’ hacer esta afirmación en su reciente viaje a Singapur, ahora sí se anima desde las redes sociales a pedir a todos los países del mundo que pongan fin a la pena de muerte.

Desde su cuenta de ‘X’, el Obispo de Roma ha afirmado que «la pena de muerte es siempre inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona». Por ello, «Hago un llamamiento para que sea abolida en todos los países del mundo. No podemos olvidar que, hasta el último momento, una persona puede convertirse y cambiar», se lee en sus redes sociales.

Cabe recordar que en 2018, Francisco dio un paso importante en este sentido al aprobar un cambio en el texto del Catecismo de la Iglesia Católica relativo a la pena de muerte. “La Iglesia enseña a la luz del Evangelio – leemos en un pasaje del documento – que la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo” .

El pasado mes de agosto el Papa hizo también un llamamiento contra la pena de muerte, definida por él como un «veneno» para la sociedad. Palabras escritas en blanco y negro por el Pontífice en el prefacio firmado del libro, publicado por Lev, “Un cristiano condenado a muerte. Mi compromiso junto a los condenados» de Dale Racinella, un ex abogado financiero de Wall Street que, junto con su esposa Susan, ayuda a los presos en Florida.

“La pena de muerte no es en modo alguno la solución a la violencia que puede afectar a personas inocentes. Las ejecuciones capitales, lejos de hacer justicia, alimentan un sentimiento de venganza que se convierte en un veneno peligroso para el cuerpo de nuestras sociedades civiles», subraya el Pontífice en el citado texto. “Los Estados deberían preocuparse por permitir a los presos la oportunidad de cambiar verdaderamente sus vidas, en lugar de invertir dinero y recursos en reprimirlos, como si fueran seres humanos que ya no merecen vivir ni ser eliminados”, agregó.

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