El Papa Francisco ha atendido a las súplicas del obispo de Barbastro Ángel Pérez Pueyo y ha decidido intervenir directamente el santuario.
Son cientos y cientos los problemas que tiene que hacer frente la Santa Sede, pero parece que lo importante es hacer de una gota de agua una montaña. Pérez Pueyo ha conseguido que el Papa Francisco meta mano al santuario de Torreciudad. Ni Lasheras ni José Mairal. El Papa ha decidido nombrar al español Alejandro Arellano Cedillo, decano del Tribunal de la Rota Romana, como Comisario Pontificio Plenipotenciario, Delegado de la Santa Sede, para «el complejo de Torreciudad (España)». Ni siquiera la Santa Sede habla de santuario por lo que ya es una declaración de intenciones en toda regla por parte de Roma de hacia donde van a ir los tiros.
El Opus Dei ha emitido un escuetísimo comunicado en el que aseguran que «las autoridades de la Prelatura estarán a total disposición de Mons. Arellano, colaborando en lo que sea necesario, con filial adhesión al Santo Padre».
Por su parte, la diócesis de Barbastro-Monzón ha publicado otra breve nota en la que «agradece la rápida respuesta a su solicitud, reitera su absoluta confianza en las resoluciones de la Santa Sede y se pone a disposición del Comisario Pontificio, con quien colaborará en todo aquello que sea necesario».
Alejandro Arellano es miembro de la Confraternidad Sacerdotal de Operarios del Reino de Cristo y decano de la Rota de Roma desde el año 2021 siendo elevado al rango de arzobispo en 2023.
¿Quién es Alejandro Arellano?
Arellano Cedillo nació el 8 de junio de 1962 en Olías del Rey, Toledo. Fue ordenado sacerdote el 25 de octubre de 1987 en Toledo por la Hermandad Sacerdotal de los Obreros del Reino de Cristo y obtuvo la licenciatura y el doctorado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Ha sido vicario judicial adjunto en la archidiócesis de Madrid y juez del Tribunal de la Rota de la nunciatura apostólica en España. Es profesor de Derecho Canónico y Jurisprudencia.
Desde 2007 es prelado auditor del Tribunal de la Rota Romana. Es miembro de la Comisión Especial para el tratamiento de los casos de dispensa del matrimonio rato y no consumado y de la que trata los casos de dispensa de las obligaciones del diaconado y del sacerdocio.
En una entrevista concedida a la archidiócesis de Toledo al poco de su nombramiento dijo que su «función como Decano del Tribunal de la Rota Romana y responsable de este Dicasterio es llevar a cabo las funciones que éste viene desempeñando a lo largo de los siglos, ciertamente partiendo de una lectura actual a la luz de los signos de los tiempos. El Tribunal de la Rota Romana, en cuanto tribunal de apelación para toda la Iglesia, administra la justicia, fundada en el ius appellationis ad Petrum».
En esa misma entrevista, el nuevo arzobispo señaló que «que tenemos que poner cada vez más de relieve la belleza de la familia, sociedad natural fundada sobre el matrimonio, unión estable y fecunda de un hombre y una mujer. Esto lo reafirmamos no para polemizar con aquellos que no piensan como nosotros, sino para indicar un horizonte válido para todos».
Además, Arellano Cedillo afirmó que «considero que el futuro de la Iglesia y de su presencia salvífica en el mundo, como el de toda la sociedad, pasa de manera particular a través de la familia, nacida y sostenida por el sacramento del matrimonio. Es una esperanza que he podido constatar a través de los cursos impartidos en las diferentes partes del mundo. Muchas familias, muchos obispos, muchos presbíteros, muchos religiosos y laicos están comprometidos para que toda familia pueda redescubrir y vivir según su dignidad, su vocación y misión».