La diversidad de identidades religiosas es “un don de Dios”, ha vuelto insistir el Papa ante un grupo de jóvenes, contradiciendo aparentemente una doctrina católica asentada y el más elemental sentido común.
Ya hemos vivido esto antes: ante el escándalo de una nueva ocurrencia extemporánea, el Papa Francisco dobla la apuesta. En un encuentro con un grupo ecuménico de jóvenes volvió a decir que su diversidad de identidades religiosas “es un don de Dios”.
En un mensaje de video difundido el 17 de septiembre, el Papa Francisco se dirigió a los jóvenes reunidos en el encuentro “Med24” en Tirana, que tiene como tema “Peregrinos de esperanza, constructores de paz”.
El encuentro forma parte de una serie de encuentros de una semana en el Mediterráneo que se celebrarán en Albania. La edición anterior, a la que asistió en persona el Papa Francisco, se celebró en Marsella (Francia) en septiembre de 2023.
Dirigidos a los jóvenes, los encuentros se centran en promover mensajes de armonía interreligiosa, la “construcción de la paz” y la cuestión de la migración.
Dirigiéndose a los reunidos en su video, Francisco los saludó como “peregrinos de esperanza, que caminan en busca de la verdad, viven nuestra fe y construyen la paz, porque la paz necesita ser construida”.
“Dios ama a cada hombre, no hace diferencias entre nosotros”, comentó. “La fraternidad entre las cinco orillas del Mediterráneo que estáis estableciendo es la respuesta –realmente es una respuesta–, la mejor respuesta que podemos ofrecer a los conflictos y a las indiferencias mortales”.
Al instar a un crecimiento en la “unidad”, Francisco describió los diversos orígenes religiosos de los participantes como un “don de Dios”, afirmando: “Os invito a aprender juntos a discernir los signos de los tiempos. Contemplad la diferencia de vuestras tradiciones como una riqueza, una riqueza que Dios quiere ser. La unidad no es uniformidad, y la diversidad de vuestras identidades culturales y religiosas es un don de Dios . Unidad en la diversidad. Crezca entre vosotros la estima mutua, siguiendo el testimonio de vuestros antepasados”.
Cómo Dios puede ‘regalar’ un concepto falso de Sí Mismo es un desafío, no ya para la fe, sino para el más elemental sentido común. Y para que una religión sea verdadera, las demás tienen que ser necesariamente falsas, o serían la misma.