Arzobispo Chaput: «El Papa Francisco tiene la costumbre de decir cosas que dejan a los oyentes confundidos»

Arzobispo Chaput: «El Papa Francisco tiene la costumbre de decir cosas que dejan a los oyentes confundidos»

El arzobispo emérito de Filadelfia, monseñor Charles J. Chaput, ha sido uno de los pocos obispos que se ha atrevido a escribir sobre la ya famosa declaración sincretista del Papa Francisco en Singapur en un encuentro interreligioso con jóvenes en don del el Pontífice aseguró que «todas las religiones son caminos que llevan a Dios».

En un valiente y atrevido artículo publicado en Firts Things, el arzobispo estadounidense sostiene que «el Papa Francisco tiene la costumbre, ya bien establecida, de decir cosas que dejan a los oyentes confundidos y con la esperanza de que haya querido decir algo diferente de lo que realmente dijo».

Chaput reconoce que «como sus comentarios fueron improvisados, naturalmente carecieron de la precisión que normalmente poseería un texto preparado, por lo que es de esperar que lo que dijo no fuera exactamente lo que quería decir».

No obstante, el prelado sostiene que «el Sucesor de Pedro parece apoyar una idea extraordinariamente errónea que afirma que todas las religiones tienen el mismo peso» ya que no podemos obviar que «no todas las religiones son iguales en su contenido o consecuencias».

El arzobispo emérito de Filadelfia afirma sin titubeos que «no todas las religiones buscan el mismo Dios, y algunas religiones son equivocadas y potencialmente peligrosas, material y espiritualmente». Desde un prisma teológico, Charles Chaput expone que «los católicos creen que Jesucristo, de una vez por todas, reveló a toda la humanidad quién es Dios. Nos redimió con su muerte y resurrección, y nos dio la misión de llevar a toda la humanidad hacia él. Como nuestra fe enseña muy claramente, sólo Jesucristo es quien salva».

No sin razón, el arzobispo americano defiende que «sugerir, aunque sea vagamente, que los católicos siguen un camino más o menos similar al de otras religiones para llegar a Dios, priva al martirio de su significado. ¿Por qué entregar la vida por Cristo cuando otros caminos pueden llevarnos al mismo Dios? Semejante sacrificio no tendría sentido».

«El obispo de Roma es la cabeza espiritual e institucional de la Iglesia católica en todo el mundo. Esto significa, entre otras cosas, que tiene el deber de enseñar la fe con claridad y predicarla evangélicamente. Los comentarios vagos sólo pueden confundir. Sin embargo, con demasiada frecuencia la confusión infecta y socava la buena voluntad de este pontificado», concluye el artículo de Chaput.

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