Investigan a un cura valenciano y una cuidadora de un anciano por homicidio y extorsión

Guardia Civil
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El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Sueca está investigando a un sacerdote y a una cuidadora por presunto homicidio y extorsión en relación con la muerte de un nonagenario de Cullera, quien les dejó su herencia un mes y medio antes de fallecer.

El caso fue denunciado por un sobrino segundo del anciano, quien había mediado con el párroco para encontrar a la cuidadora y que ahora acusa a ambos de aislar al anciano de su familia e incluso de haber precipitado su muerte por un exceso de medicación. Este jueves, la mujer y el sacerdote se presentaron en el juzgado de Sueca, donde se acogieron al derecho a no declarar.

La acusación particular, representada por la abogada Reyes Albero, considera que existen indicios suficientes para imputarles asesinato y estafa. En el verano de 2023, cuando la cuidadora llevaba 18 días atendiendo al hombre (bajo un contrato de interna de 24 horas), este cambió su testamento a su favor, dejando también una parte al sacerdote. 42 días después, el anciano falleció. El informe de la Guardia Civil, al que ha tenido acceso el medio À Punt, acusa a ambos de idear un plan para apropiarse de todos los bienes del anciano, de 91 años, ya que sabían que no tenía «herederos forzosos». Se estima que se aprovecharon de su «debilidad» y del «aislamiento» al que supuestamente le sometieron, impidiendo la comunicación con su familia y llegando a cambiar la cerradura de su casa.

En el nuevo testamento, la cuidadora quedó como heredera universal, convirtiéndose en beneficiaria del piso, valorado en 80.000 euros, y recibiendo poderes para administrar los ahorros del nonagenario, que ascendían a 33.400 euros. El sacerdote recibió 6.000 euros y todos los utensilios de la vivienda. Anteriormente, el sobrino figuraba como heredero.

Los investigadores intervinieron los teléfonos de los imputados y, a partir de las escuchas, interpretan una posible complicidad. El notario que realizó el cambio de testamento ha atestiguado que durante el proceso la cuidadora telefoneó al sacerdote para preguntar sobre el dinero que correspondía a la parroquia. Ambos testificaron que promovieron el cambio de testamento porque la familia maltrataba al anciano, motivo que la Guardia Civil pone en duda tras interrogar a los familiares del hombre.

El proceso de escritura notarial es un momento clave en la presunta trama. La cuidadora se presentó en la notaría para activar el proceso y cerró los detalles por teléfono, acompañada del sacerdote. El notario confirmó la voluntad del anciano en una visita a su casa, donde, pese a notar que tenía dificultades para hablar y respirar, consideró que estaba en condiciones de tomar la decisión.

Sospechas de envenenamiento y una incineración forzada

La Guardia Civil considera que el proceso estaba viciado desde el inicio: la mujer había mentido en la notaría indicando que llevaba años cuidando al hombre y ocultó que el anciano había sufrido un episodio de alucinaciones y ansiedad días antes, presuntamente relacionado con la ingesta de medicamentos que condicionaría su capacidad de decisión. La Guardia Civil comprobó que entre las compras que realizó la cuidadora en ese tiempo había fármacos que provocan amnesia, confusión y sedación. La posible sobre medicación no puede probarse porque la mujer ordenó la incineración del hombre, haciendo uso de los poderes del testamento y ocultando que tenía familia, según el informe policial. El sobrino denunciante asegura que su tío era un hombre religioso que quería ser enterrado en el nicho de su mujer.

Durante la investigación, la Guardia Civil advirtió que la sospechosa inició contactos similares con un amigo del nonagenario, con un perfil muy similar. Se revisaron si la mujer y el sacerdote fueron beneficiarios de otras donaciones, constatando dos expedientes a favor de la mujer y uno para el sacerdote, siempre de familiares.

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Comentarios
1 comentarios en “Investigan a un cura valenciano y una cuidadora de un anciano por homicidio y extorsión
  1. Lo que faltaba en la Iglesia eran este tipo de sucesos. Estamos en una situación lamentable en todos los ámbitos de la sociedad por ser demasiado tolerantes con ciertas conductas y haber llegado, por esa vía, a una relajación que es indecente por donde quiera que se mire.
    Decía Concepción Arenal aquello de «odia el delito y compadece al delincuente» pero yo creo que más bien hay que»perseguir el delito y que el delincuente pague las consecuencias de su conducta desviada» porque de lo contrario se destroza el principio de autoridad, el orden social y el bien común y el particular».
    Lo penoso es que una parroquia como la de San Antonio Abad de Cullera se vea afectada tras tantos años de bienhacer por parte del anterior párroco y las personas que colaboraban con el

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