Dudas razonables acerca de lo publicado sobre Mossèn José Mariné

Mossèn José Mariné Mossèn José Mariné
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El recuerdo de Mn. Mariné, sacerdote de la diócesis de Barcelona, párroco de San Félix Africano, fallecido en el año 2010, despierta en muchas personas sentimientos de gran cariño y devoción.

Cariño y devoción hacia un presbítero que destacó por su amor a la Iglesia, por su dedicación a las almas, que murió pobre, a pesar de que por sus manos habían pasado importantes donaciones; donaciones que siempre usó para la ayuda a las vocaciones sacerdotales, la ayuda a las personas necesitadas y sus diversos apostolados. Entre estos grandes apostolados me gustaría destacar el que realizó en la misma parroquia de San Félix Africano durante muchos años; y desde el año 1996, la celebración de la Santa Misa Tradicional en la Capilla de la Calle Laforja. Desde ese año él ayudó a mantener vivo, junto a algunos otros, en la diócesis de Barcelona, ese legado de la Santa Misa del Vetus Ordo.

Sin embargo, en los últimos meses se ha acusado a mossen Mariné de pederastia. Aurelio Álvarez afirma que el sacerdote abusó sexualmente de él. El testimonio de Aurelio Álvarez es diametralmente opuesto a lo que, durante muchos años, hemos oído de personas diversas acerca del rector de San Félix Africano. Creo, por lo tanto, que es necesario hacer un análisis detallado de los hechos, que nos permita acceder a la verdad, sin mezclar el cariño y la devoción que muchos sentimos por este Mn. Mariné, simplemente basándonos en los muchos testimonios objetivos a los que he podido tener acceso que me permiten contrastar las palabras de Aurelio Álvarez, con la de aquellos que vivieron el día a día de la parroquia de San Félix Africano, durante el mismo periodo de tiempo en que Aurelio enmarca estos abusos sexuales.

En primer lugar, se dice que el padre Muñoz, fundador del Oasis de Jesús Sacerdote, antes de morir, confirmó al obispado de Barcelona todo el relato de Aurelio. El padre Muñoz falleció hace apenas un mes. El País afirma: “El vicario de una iglesia de Barcelona confirmó antes de morir la trama de abusos de José Mariné, ocultados durante décadas”.

Es, cuanto menos, curioso que se haya esperado a que muriera este sacerdote para decir que él afirmó que todas las acusaciones contra Mn. Mariné eran ciertas. Culpando indirectamente al mismo padre Muñoz de haber encubierto a un pederasta durante cuarenta años. Pero, ¿qué sabemos realmente de lo que pensaba el P. Muñoz de Mn. Mariné? Lo que sí sabemos seguro es que el padre Muñoz, el día del entierro de Mn. Mariné, pronunció palabras como estas: “Hoy enterramos a un santo”.

Mn. Muñoz, un hombre de 95 años, con un deterioro importante de sus facultades físicas, y lagunas mentales importantes declara unos hechos que supuestamente habrían ocurrido a finales de los años 70. ¿Es realmente un testigo digno de crédito un hombre en estas condiciones físicas? ¿Sería aceptado el testimonio de una persona así en un juicio civil? El día 10 de junio de 2024 el obispado de Barcelona publicaba una nota en la que afirma: “Pere Muñoz, de 95 años de edad, manifiesta expresamente en su declaración que nunca vio nada, pero sí sabía que, en las reuniones habituales del párroco con algunos de los niños de la parroquia, podía suceder algo irregular”. No pongo en duda la buena intención del obispado de Barcelona, ni siquiera del Tribunal Eclesiástico de Cartagena (Murcia) que tomó declaración a Mn. Muñoz, pero si pongo en duda, que, un hombre de 95 años, con un deterioro considerable de sus facultades físicas y un detrimento importante de su memoria, pueda ser tomado como testigo veraz. Es, cuanto menos, cuestionable que un hombre en estas condiciones físicas pueda estar en disposición de relatar la verdad de unos hechos que además “nunca vio”, según afirma la nota del obispado de Barcelona.

En segundo lugar, el País también afirma: “Aurelio Álvarez, lo denunció en 2023 en el arzobispado, que ahora le ha informado de que la investigación canónica abierta ha desvelado un escenario de horror que describe una red de pederastia organizada en torno a los niños de
la parroquia”. He podido hablar con algunos de los compañeros de Aurelio Álvarez, que fueron monaguillos con él. El año en el que Aurelio Álvarez entró como monaguillo, también lo hicieron otros como Jorge Castelar, Antonio Rodríguez, Miguel Angel Barco, Juan Manuel Planas y Francisco Javier Rodríguez. Ellos eran los monaguillos más jóvenes de la parroquia, todos cursaban la EGB en la escuela “Antonio Brusi”. Según el testimonio de algunos de estos compañeros, Aurelio Álvarez duró muy poco tiempo en la escuela de monaguillos, aproximadamente ocho meses. Afirman que era un niño agresivo, y causaba muchos enfrentamiento y peleas. Por esta actitud violenta Mn. Muñoz, vicario de San Félix Africano y responsable de la formación de estos niños, lo expulsó como monaguillo de la parroquia. Sin embargo, Aurelio Álvarez insiste en afirmar que él fue monaguillo durante cuatro años, de 1976 a 1980. Alguno de sus compañeros asegura que, tanto Aurelio como el resto de los monaguillos, entraron como acólitos en la parroquia de San Félix Africano en el año 1979; y que, en el caso de Aurelio Álvarez, por las razones expuestas, fue expulsado en 1980. También me parece importante destacar que Aurelio Álvarez asegura que en el año 1976 iba a jugar al patio de la parroquia con los demás monaguillos, algo cuanto menos curioso, puesto que el mencionado patio no existía en 1976, y solo desde 1979 la parroquia de San Félix Africano dispone del excelente patio que hoy todos podemos conocer.

El artículo del País habla de “un escenario de horror”, sin embargo, no he encontrado a ningún testigo que sea capaz de corroborar esto, todo lo contrario. En estos días he podido hablar con personas cuyos recuerdos de San Félix Africano son totalmente ajenos a este sentimiento hacia el que nos pretende dirigir El País, se habla de un lugar alegre, se habla con mucho cariño de Mn. Mariné y estoy seguro que cientos de personas que pudieron tratar en San Félix Africano con Mariné podrán certificar esto que afirmo.

No deseo extenderme más por ahora, pero pienso que estos hechos que he compartido, cuanto menos pueden generar una duda razonable hacia las afirmaciones de Aurelio Álvarez y la veracidad de las declaraciones de Mn. Pedro Muñoz. Si realmente se quiere buscar la verdad del asunto, es necesario tomar declaración a todos esos niños que, junto Aurelio Álvarez, empezaron una escuela de monaguillos, al frente de la cual estaba Mn. Pedro Muñoz y no Mn. Mariné. Si no se lleva una investigación seria ante acusaciones tan graves, lo único que se estará haciendo será manchar culpablemente por falta de diligencia la memoria de dos personas, Mn. Mariné y Mn. Muñoz.

Marcos Vera Pérez

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Comentarios
8 comentarios en “Dudas razonables acerca de lo publicado sobre Mossèn José Mariné
  1. Voy a dar mi opinión sobre el relato de hechos.
    Buscar la verdad después de que han fallecido los implicados, el último hace un mes?

    Apoyarse en el testimonio de una persona con demencia. Mi madre me llamaba a veces mama, y hablaba con una muñeca. Tenía demencia.

    En medio el El País, y el Arzobispado de Barcelona. Para mí la misma cosa. Sonará duro, pero el Arzobispado no es de fiar. No les doy credibilidad.

    Suerte, pero buscar la verdad, se me antoja difícil.

  2. Este caso se parece al de Gaztelueta: un niño problematico y con graves problemas psicológicos, que monta una película, que nadie de su entorno corrobora.

  3. Bueno, podemos tener algunas o bastantes dudas en algunos casos, quizás com o emero de casos, su escandaloso sentido y su oculatación durante tanto tiempo. Vergonzoso e injusto.

  4. Mosén Mariné se quedó anclado en el s. XIX en vez de adaptarse al CVII, como hicieron el Opus y tantos otros. la letra del CVII era correcta. Le vi dando charlas a monjas en los 70 y les hablaba de las películas escandalosas que hacían en Barcelona. Su superiora las obligaba a ir pero algunas jóvenes expresaban su desagrado con muecas. Daba la impresión de ser un amargado.

    1. Mosén Mariné se quedó anclado en el s. I: en la fe católica enseñada por Cristo y los apóstoles. Los «modernos», en cambio, el que no está muerto ya, huele a naftalina, pues no hay nada más anticuado que la «modernez». Sobre todo la de quienes se quedaron anclados en los subversivos años 60 del siglo pasado.

      «algunas jóvenes expresaban su desagrado con muecas»

      Efecto boomerang: ahora esas jóvenes son viejas (las que siguen vivas) y son los demás quienes hacen muecas al verlas, de lo desfasadas que están, el aspecto que tienen con esos disfraces y las ridiculeces en las que creen (cuando no son directamente herejías). Y, además, amargadas, al haber puesto todas sus esperanzas en un bluf que ya no tiene seguidores, y los pocos que quedan son ancianos sin reemplazo generacional («Por sus frutos los conoceréis», Mt 7,16). Pues nada, que sigan esperando la primavera primaveral en su gélido invierno nuclear, y que el último apague la luz.

  5. Vaya, vaya…» se quedó anclado en el siglo XIX» ¿ en qué año de dicho siglo para ser más precisos?. Lo de la letra del Concilio, siendo verdad en parte, no es la verdad en su totalidad. El Concilio fue tomado por el modernismo, profetizado ya por S.Pio X, y muchos de los textos fueron DECIDIDAMENTE ambiguos, con el fin (como así ha sucedido) de ser»interpretados» a conveniencia posteriormente. De aquellos polvos, estos lodos. Amén de que rápidamente «olvidaron» la misma letra para centrarse en el fatídico «espíritu del concilio». ¡como si sólo hubiera habido un concilio en toda la H. De la Iglesia!. Y encima pastoral. NO dogmático.

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