A la Comunidad de Lanceros se le acumulan las noticias, como nuestros fieles lectores van a comprobar en los próximos días.
No queremos olvidarnos de una nota sobre el camelo de la sinodalidad en España, que sólo ha servido para que un obispo jubilado, monseñor Vicente Jiménez Zamora, alias Vicentico, a sus ochenta años, vuelva a subirse al machito del que nunca quiso bajarse y haya conseguido del Papa, del que va diciendo por ahí que es su gran amigo con quien habla todas las noches, que le tenga entretenido entre Huesca y Jaca. Todo por el módico precio de seguir cobrando dietas.
Unos genios los obispos españoles cuando eligieron para ser animador de la Sinodalidad a un obispo jubilado ahora resucitado. La pregunta que se hacen por los pasillos de Añastro, según nuestro corresponsal que estuvo presente en la Asamblea nacional de las Asambleas preparatoria regionales según las Asambleas diocesanas de la segunda sesión de la primera reforma del Sínodo de la sinodalidad sinodal, es a quién más interesa la sinodalidad que a los que fueron un mes de intenso trabajo de mesa camilla en Roma a costa de los presupuestos del Vaticano.
Como dijeron allí, según nuestro lancero, el 21,7% de las diócesis pasaron en esta ocasión, y se supone que lo mismo otras veces, del Sínodo. Llegaron aportaciones de 54 diócesis, más 20 realidades eclesiales sin especificar. Partamos de la base de que a una de cada cuatro diócesis no le interesa el Sínodo de la sinodalidad. No sabemos qué diócesis son. Que en Ciudad Rodrigo no les interesa el Sínodo, se entiende. Que no les interese a los de Madrid, Bilbao, Barcelona o Valencia, es otra cosa.
Tendríamos que ver cómo se han hecho las aportaciones que han enviado. En resumen, que ya se ve que los obispos españoles, implicados, implicados en el Sínodo de la sinodalidad, no están mucho. Cómo lo van a estar si el que tiene que animarles es la eminencia de Vicentico que dijo en el encuentro que hoy la gran batalla es la que sostiene el Señor con su Iglesia es “sacarla de la mediocridad, de la tibieza y de la rutina”.
Al final un miembro de nuestra comunidad se preguntó qué salió de las mentes sinodales de la Iglesia española. Nada nuevo, los tópicos de siempre con la mezcla de un lenguaje clerical que llaman pastoral y las obsesiones de los de siempre.
Es cierto que no parece que el lobby gay pintara mucho en esta ocasión. A lo que más llegaron fue a que “se considera prioritario su presencia activa en todos los ámbitos de la vida de la Iglesia, en los órganos de participación, formación y decisión, así como asumiendo tareas de responsabilidad a nivel pastoral y ministerial: “abrumadora mayoría de presencia de la mujer en la vida de la Iglesia, que no se traduce en visibilidad””.
A lo más que llegaron fue, dentro de las iniciativas de participación, a pedir “ la revisión del procedimiento de elección de obispos (con la participación de todo el Pueblo de Dios); mayor presencia y participación de los laicos y en especial de las mujeres en la vida de vida de la Iglesia y en sus decisiones; puesta en funcionamiento de las orientaciones de la CEE sobre los ministerios de lector, acólito y catequista”.
En román paladino, que dejen Arana y el tándem Cobo y Satué de nombrar obispos en España o de boicotear los que salen de las encuestas del nuncio, y que se tenga en cuenta lo que se ha preguntado al Pueblo de Dios. Miren ustedes, en esto la Comunidad de Lanceros, como una pequeña parte del Pueblo de Dios, está de acuerdo.
Diego Lanzas