Mons. Demetrio Fernández: «Otras formas, que hoy quieren llamarse familia, no lo son»

Mons. Demetrio Fernández: «Otras formas, que hoy quieren llamarse familia, no lo son»
Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha vuelto a emplear su carta pastoral de esta semana para hablar alto y claro -en este caso- sobre la familia y el matrimonio cristiano.

Con motivo de la próxima festividad de la Sagrada Familia, monseñor Demetrio Fernández ha recalcado que «la Santa Familia de Nazaret no es ni tradicional ni progresista, es la familia de Jesús que inspira la familia cristiana. Llamarla “tradicional” es considerarla vieja y caduca, pasada de moda».

Por ello, el prelado andaluz explica que «preferimos llamarla “familia cristiana”, la que se asienta sobre los fundamentos que Cristo ha establecido y que son permanentes, porque responden al plan de Dios».

Entrando en materia, Demetrio Fernández señala que «esta familia cristiana es la que está compuesta por un varón y una mujer, atraídos por el amor humano desde el eros hasta el ágape en la complementariedad de los sexos masculino y femenino, y abierta a la vida, que fluye natural de las entrañas de ambos». El obispo de Córdoba afirma acto seguido que Mo. Ni responden al plan de Dios, ni son capaces de transmitir vida, ni son complementarias de los sexos masculino y femenino».

«El Hijo de Dios hecho hombre ha santificado la familia, ha nacido en una familia, ha crecido en una familia con padre y madre en la complementariedad sicológica y afectiva de ambos sexos. Es sencillamente la familia tal como Dios la ha pensado y la ha redimido en el amor de Cristo», escribe el obispo en su misiva semanal.

El obispo de Córdoba también habla sobre cómo el pecado «ha roto la armonía del corazón humano» y cómo también lo ha hecho en el campo de la familia. «Tan viejo como el pecado es el adulterio, la infidelidad matrimonial y todo tipo de egoísmo que se cuela por las rendijas del corazón humano. Ese egoísmo que transforma la relación de amor en violencia. Precisamente, a eso ha venido Jesucristo: a sanar las heridas del pecado y a llevar a su plenitud los grandes deseos del corazón humano», añade el obispo.

Monseñor Demetrio Fernández explica a los esposos que la complementariedad que necesitan para llenar ese amor matrimonial es Jesucristo. «Los esposos que se acercan a Jesucristo entienden que ese amor que les falta sólo puede venirles de Jesucristo esposo, que los redime con su amor, sana sus heridas y los hace capaces de perdonar sin medida. Hasta que los esposos, uno y otro, no se encuentran a fondo con Jesucristo, su matrimonio funciona a medio gas o no funciona y se rompe», subraya el prelado.

Reconoce que en estos momentos, «la familia sufre hoy una erosión tremenda por parte de la sociedad, de las leyes, de las costumbres que van introduciéndose». También «sufre erosión por parte de los cristianos que no viven su matrimonio como Dios manda, ni han descubierto la hondura de un amor para siempre» y no esconde que esa erosión es causada a veces «por parte de la misma Iglesia con interpretaciones torcidas de la enseñanza de Cristo y con propuestas achicadas del amor humano».

Demetrio Fernández termina su carta con un mensaje de esperanza: «Es posible la fidelidad hasta la muerte, es posible la apertura a la vida para recibir los hijos que Dios quiera enviar, es posible vivir en armonía años y años para toda la vida. Ahí tenemos el testimonio de matrimonios que cumplen las bodas de plata y de oro en fidelidad y en armonía. Qué bonita es la familia cuando responde al plan de Dios. Todos estamos llamados a apoyarla y a suplir las carencias que encontramos en nuestro entorno. La familia cristiana es la solución, nunca es el problema».

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