Supuestamente el Papa ha decidido dejar al cardenal Burke “sin casa y sin sueldo”

Supuestamente el Papa ha decidido dejar al cardenal Burke “sin casa y sin sueldo”
Francisco con el cardenal Burke

Lo cuenta la Nuova Bussola Quotidiana, y sería muy grave si se revelara cierto: según fuentes vaticanas, el Papa ha revelado a personajes cercanos su intención de dejar al cardenal norteamericano Raymond Burke sin casa y sin sueldo porque “es mi enemigo”.

“El cardenal Burke es mi enemigo, así que voy a quitarle el piso y el sueldo”. Esto es lo que habría dicho el Papa Francisco en la reunión con los Jefes de Dicasterio de la Curia Romana el pasado 20 de noviembre, y que una fuente vaticana ha revelado a la Bussola Quotidiana.

Aunque la frase ha sido confirmada por otras fuentes, siempre según la Bussola, el cardenal Raymond L. Burke, actualmente en Estados Unidos, aún no ha recibido un acto formal que confirme las palabras del Papa.

Pero los precedentes no son tranquilizadores. Que Francisco no se anda con contemplaciones con quienes se interponen en su camino es cosa de registro público: de Gänswein a Strickland, no le ha temblado el pulso para deshacerse de quienes considera “enemigos”, para escándalo de los canonistas más escrupulosos.

Y Burke lo ha hecho todo para que el Papa no le tenga una especial estima, desde el principio de su pontificado. En diciembre de 2013, el Papa ya lo había destituido como miembro de la Congregación de Obispos, sustituyéndolo por el cardenal Donald Wuerl, progresista y pupilo del cardenal Theodore McCarrick, exabusador en serie. Tras su participación en el libro “Permanecer en la verdad de Cristo” (que además contó con contribuciones de los cardenales Caffarra, Brandmüller, Müller y De Paolis) Burke, también fue destituido en noviembre de 2014 del cargo de Prefecto de la Signatura Apostólica al que había sido llamado por Benedicto XVI en 2008.

En su lugar, se le confió el cargo de Patrono de la Soberana Orden de Malta, un puesto menor para un cardenal aún joven y en activo. Sin embargo, tras la firma de los Dubia a raíz de la Exhortación postsinodal Amoris Laetitia (2016), las “represalias” contra el cardenal Burke continuaron, y en 2017 se le privó de facto de su cargo de Patrono de la Orden de Malta (pero dejándole el cargo formal), con el nombramiento de un delegado especial del Papa: primero el cardenal Becciu y después, en 2020, el cardenal Tomasi. Aunque no volvió a tener contacto con los miembros de la Orden y no desempeñó ningún papel en toda la problemática renovación de los Estatutos, el cardenal Burke dimitió formalmente en junio de este año al alcanzar la fatídica edad de 75 años, y fue sustituido inmediatamente por ‘jovencísimo’ cardenal Ghirlanda, de 81 años.

Francisco no ha dejado pasar la oportunidad de lanzar pullas personales al cardenal Burke en los últimos años, culminando con la desafortunada (por decirlo suavemente) broma pronunciada mientras el cardenal Burke se debatía entre la vida y la muerte a causa del Covid. La manzana de la discordia era la vacuna, un “acto de amor” según el Papa, que Burke rechazaba por motivos éticos: “Incluso en el Colegio Cardenalicio hay algunos negacionistas”, había dicho el Papa con una sonrisa de satisfacción en la rueda de prensa en el avión al regreso de su viaje a Hungría y Eslovaquia el 15 de septiembre de 2021, “y uno de ellos, pobre hombre, está hospitalizado con el virus”.

Las segundas Dubia, presentadas el pasado mes de julio junto con los cardenales Brandmüller, Sarah, Zen y Sandoval, habrá irritado aún más al Papa, que parece haberse desinhibido tras la muerte de Benedicto XVI el pasado mes de enero. Así, el nuevo prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Fernández, pudo “apuntar” personalmente al cardenal Burke en la mencionada entrevista con el National Catholic Register en septiembre en lo que, en retrospectiva, podría considerarse como una advertencia.

Y ahora llegamos a la decisión anunciada por el Papa de perjudicar directamente al cardenal Burke, quitándole piso y sueldo, una medida grave y sin precedentes, en desafío a todo principio legal y eclesial. Se puede pensar que el verdadero propósito es sacar a Burke de Roma, debilitando el campo de los que se resisten a la revolución en curso mientras se acerca el Cónclave, pero también es una advertencia para los que trabajan en la Curia Romana.

Contactado por InfoVaticana, el cardenal Burke ha asegurado que aún no ha tenido ninguna comunicación oficial al respecto. «Lo único que sé es lo que leí en el artículo de La Nuova Bussola Quotidiana», ha confirmado el purpurado estadounidense a este medio.

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