Gaza: «mi parroquia bajo el fuego cruzado»

Gaza: «mi parroquia bajo el fuego cruzado»
Gabriel Romanelli, sacerdote católico en Gaza

(Publicado en Il Timone)-El testimonio del único párroco católico de la Franja, centro de los enfrentamientos: «En 28 años de misión es la primera vez que veo algo así»

de Gabriel Romanelli*

La situación es realmente dramática. Soy misionero aquí desde hace veintiocho años, pero nunca en mi vida había visto algo parecido: no solo semejante recrudecimiento, sino una situación general de esta magnitud.

Ahora mismo [16 de octubre, N.d.Ed.] permanezco en Belén, donde me encontraba cuando de repente explotó todo, y todavía no he podido regresar a mi parroquia, en Gaza. Esta situación es agotadora, pero el Señor conoce los motivos de esto también y de todas formas puedo seguir a distancia la situación de mi comunidad. Como saben, las autoridades israelíes pidieron evacuar todo el norte de la Franja, donde se encuentra la ciudad de Gaza, así como Jabalia, que a veces se considera una ciudad más [ciudad palestina situada a 4 kilómetros al norte de Gaza, está bajo la jurisdicción de la Gobernación de Gaza del Norte, N. del Red.], y Beit Hamun, donde viven al menos 1.100.000 personas. Siguen dando ultimátums y conceden unas horas más. Es muy complicado. Muchas personas se han ido al sur, como se les pidió, pero muchas otras no pueden o no quieren desplazarse. Nosotros en Gaza tenemos cinco estructuras de la Iglesia católica -hay también dos estructuras de la Iglesia ortodoxa, con las que estamos conectados y colaboramos- y en el caso de nuestra comunidad, las personas, las familias han visto que era imposible moverse: hay quienes tienen niños pequeños; algunos tienen coche y podrían desplazarse un poco, pero tienen miedo de que pueda pasar algo en el camino porque no hay lugares seguros: muchos dicen «¿Ir a dónde?»: en el Sur no hay nada, no hay agua, no hay comida, ahora han comenzado también las lluvias, así que tampoco hay cobijo, no hay nada, por eso mucha gente dice que es imposible pensar en moverse. Además, en la parroquia tenemos 54 niños y otras personas con discapacidad, y también personas mayores. ¿Cómo podríamos moverlos? Muchas familias se han dado cuenta de que es realmente imposible moverse y se quedan en la parroquia: «Con Jesús» dicen. Son conscientes de que el peligro es altísimo, por ejemplo los bombardeos de esta noche [entre el 15 y el 16 de octubre, N. del Red.] han sido muy cerca y muy fuertes, pero se quedan. Allí los acompañan mi vicario, el padre Lusuf Asaad, también misionero del Instituto del Verbo Encarnado, y las Hermanas Siervas del Señor y de la Virgen de Matarà, las Hermanas del Rosario de Jerusalén de los Latinos y las Hermanas de la Madre Teresa.

Ya han muerto muchísimas personas y muchas han resultado heridas. Las cifras crecen día tras día. Lo que se necesita es el cese inmediato de los bombardeos, la creación de corredores humanitarios, la liberación de los prisioneros, el rescate de los heridos. Sin embargo, la prioridad son precisamente los corredores humanitarios para poder llevar ayuda, agua, alimentos, medicinas… y así poder proteger a la población civil, porque en Gaza hay mayoritariamente civiles. La mayoría de ellos son musulmanes, pero también están nuestros cristianos, que rezan día y noche, pidiendo la Misericordia del Señor y una tregua verdadera. 

Publicado en Il Timone

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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