La Comunidad de Lanceros ha seguido de cerca los comentarios que ha suscitado el cambio en la Curia madrileña. Gran expectación que nos iba a permitir descubrir a que cartas juega el flamante cardenal arzobispo don José Cobo, el ungido por el Papa Francisco con poderes plenipotenciarios.
Lo que no se le puede negar a su Eminencia es haber leído a Maquiavelo en el Seminario. Qué finura de nombramientos, qué inteligencia, cuántos balcones al interior y al exterior para que pase desapercibida su pretensión. Meterla sin que te enteres.
Un miembro de la Comunidad de Lanceros apunta que poco a poco en Madrid se van descubriendo las intenciones de su Eminencia plenipotenciaria. El primer dato que destaca nuestro corresponsal es que se ha quitado de en medio al Vicario General, al Vicario Judicial y al Canciller, lo que quedaba de Rouco. Aunque en el caso de Avelino Revilla no fuera así en cierto sentido, se podría decir que se ha acabado la presencia de los últimos de Rouco. Revilla fue nombrado por el predecesor de Cobo, de quien dicen que le está funcionando ahora bien el tratamiento, pero ya estaba en la Curia como delegado de enseñanza con el gallego. Su Eminencia plenipotenciaria ha tenido la inteligencia de no sustituir a Revilla, para no ponerle en evidencia, y nombrar a dos curiales de la siguiente generación, un exreligioso, Eduardo Aranda, y uno cercano al Opus Dei, Manuel Francisco Mora.
La clave de los nombramientos de Cobo está en que ha querido tapar lo que de verdad le interesaba. Colocar a dos miembros pertenecientes a lo que el clero de Madrid llama la “Patrulla canina”. Santos Urías, el alter-ego de Cobo, el amigo íntimo de Carmena, de quien se dice que ahora no sólo es la consejera de Papa Francisco, con esas rosquillas que tanto le gustan al Papa, sino del mismísimo Cobo a quien no sabemos aún si también le hace rosquillas. A Santos Urías le ha creado un nuevo cargo, Delegado de pastoral para la zona centro, para que meta en cintura a los párrocos del centro de Madrid que se dedican a la pastoral sacramental, de mantenimiento, que dicen los pastoralistas. Atentos que un miembro de la Comunidad de Lanceros apunta a Santos Urías como el posible primer candidato serio a obispo auxiliar. El otro de la patrulla es el nuevo Delegado de Laicos, un cura en sustitución un laico, José Manuel Aparicio Malo, experto en Doctrina Social de la Iglesia, que ya sabemos lo que eso significa.
Otro dato significativo es el número de religiosos o exreligiosos que ha nombrado. Dos que fueron religiosos Paúles, uno que fue Legionario de Cristo, un salesiano, el nuevo de Educación, que ha conseguido lo que quería a base de complacer a todos el mundo, y que ha desplazado a la teresiana Inmaculada Florido, de la que había que escribir largo tendido. El director de la Comisión diocesana de Fundaciones es un sacerdote venezolano, también de las últimas incorporaciones a la patrulla del arzobispo, íntimo amigo de su Eminencia, del que dicen tiene buenas relaciones con algún curial romano que al arzobispo de Madrid le interesan especialmente. Una forma de quitarse de en medio al famoso Javier Belda, por cierto.
Otro miembro de la Comunidad de Lanceros apunta a la influencia del emergente lobby rosa en estos nombramientos. Atentos a este dato que no debe pasar inadvertido. Lo podremos atisbar si nos subimos a la torre de la Catedral de la Almudena y miramos hacia una parroquia de la zona universitaria. Lo que faltaba es que su Eminencia plenipotenciaria tuviera alguna deuda con el lobby que le pudiera condicionar en su ministerio. Seguro que no es así.