Siguen levantándose diócesis españoles contra el informe del Defensor del Pueblo.
Varias diócesis como la de Ibiza o Asturias han tenido que emitir comunicados para corregir y desmentir afirmaciones que vertía el informe del Defensor del Pueblo. Otros obispos también han criticado la extrapolación de cifras que han hecho los medios y el mismísimo presidente de la Conferencia Episcopal Española ha puesto en duda la propia encuesta de GAD3.
Quien ha ido más lejos ha sido el obispo de Ciudad Real, Gerardo Melgar, quien ha llegado a afirmar que ha sido un error que la Iglesia católica española haya colaborado con esta investigación.
La última diócesis en sumarse a las críticas es la de Osma-Soria. El obispado ha anunciado que va a pedir a Gabilondo que corrija tres abusos sexuales sobre menores encuadrados en su demarcación eclesiástica porque considera que no han existido.
El vicario general, Gabriel-Ángel Rodríguez, ha explicado que durante 2013 en Arcos de Jalón hubo presuntamente tres víctimas de abusos sexuales por parte de un sacerdote, pero el caso se llevó a juicio y el causado fue exonerado con sentencia firme: «ahora sale en una lista de victimarios y eso no es justo».
En el listado aparece también otra situación atribuida a una congregación religiosa que, si bien está radicada en el municipio soriano de El Royo, no depende de la administración diocesana.
Rodríguez ha señalado que saben que en el número de 477 casos del informe del Defensor del Pueblo hay otros datos erróneos como lo ha dicho ya la Diócesis de Zamora. «Nosotros vamos a escribir al Defensor del Pueblo para que lo corrija porque no parece justo», ha insistido. El vicario general ha resaltado que en la diócesis de Osma-Soria no ha habido ninguna denuncia.
«Lo primero es condenar estos hechos. Por sólo uno que haya es condenable por parte de la Iglesia, sea sacerdote o no. Y en segundo lugar, hay que poner en valor a todos los sacerdotes que se levantan toda las mañanas a realizar su tarea y no tienen por qué ver su nombre enfangado por los delitos de otros», ha recalcado.
Rodríguez ha resaltado que lo más común es que los sacerdotes sean honestos y cumplan la tarea que los obispos les han encomendado y «lo otro es un residuo que hay que atajar».
En este sentido, ha recordado que la Diócesis de Osma-Soria, como el resto, está implementando desde hace cuatro años medidas de prevención y de actuación para estos casos, con una oficina y protocolos.