Al término de las sesiones sinodales en el día de ayer, el prefecto del Dicasterio para la Comunicación y presidente de la Comisión para la Información, Paolo Ruffini, volvió a desmentir que cuestiones polémicas como la bendición a parejas homosexuales sea el epicentro de las conversaciones entre los miembros sinodales.
La prensa aprieta en una dirección y los lobbistas (especialmente laicos y religiosos) presentes en la Asamblea sinodal hacen lo propio en las mesas de casino ante los obispos y cardenales para marcar la hoja de ruta y la agenda en las conversaciones.
En el día de ayer, los temas abordados fueron los siguientes: el verdadero sentido de la sinodalidad, la riqueza de la diversidad, el papel que desempeñan las bautizadas y los bautizados en el seno de la Iglesia, la actividad misionera, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, el papel de la mujer en la perspectiva del diaconado femenino y la evolución digital, sin olvidar a los jóvenes de los países pobres del mundo que están completamente aislados del uso de las tecnologías más modernas.
Respondiendo a las preguntas de algunos periodistas sobre si se había hablado o no del «dolor» de las personas LGTB, la Hna. Murray dijo que «se ha hablado del tema del dolor en círculos más pequeños. Se ha intentado comprender cómo la Iglesia, en los ámbitos litúrgico y pastoral, puede hacer entender que pide perdón por el dolor causado. Hay mucha conciencia”.
En la misma línea, otro periodista preguntó si se había abordado la cuestión de las bendiciones para las parejas del mismo sexo. El Prefecto Ruffini explicó que la cuestión «no es central. Se habló más de la formación, de los ministerios ordenados, de la opción preferencial por los pobres, del colonialismo». La doctrina católica, añadió Ruffini, está en el centro de todo lo que se hace en el Sínodo.