El exarzobispo de París, Michel Aupetit, fue absuelto por los tribunales en el marco de la investigación preliminar abierta en 2022 tras un informe de la diócesis de París. El proceso por agresión sexual fue sobreseído el jueves 14 de septiembre.
La fiscalía de París indicó que el sobreseimiento del procedimiento se produce en ausencia de delito. El informe presentado por la diócesis de París se refiere a intercambios escritos que Mons. Aupetit mantuvo con un feligrés bajo protección judicial. Era necesario confirmar el aparente consentimiento de este último.
Según Jean Reinhart, abogado de Michel Aupetit, «nunca hubo ambigüedades» ni «gestos inadecuados» por parte de su cliente y se mostró confiado desde la apertura de la investigación . “Puede seguir actuando en su misión pastoral sin que a partir de ahora haya ninguna dificultad”, afirmó su abogado.
Michel Aupetit siempre «afirmó no haber tenido nunca una relación sentimental o sexual con la mujer en cuestión» , indicó la fiscalía de París. La presunta víctima no presentó denuncia y «nada pudo tipificarse penalmente» , por lo que la fiscalía cerró el procedimiento sin más trámite.
Mons. Aupetit, fue nombrado arzobispo de París en diciembre de 2017. Presentó su dimisión a finales de noviembre de 2021 al Papa Francisco. Este último lo aceptó inmediatamente, después de que varios periódicos le atribuyeran una relación sentimental con otra mujer, que él había negado categóricamente. Considerado todavía obispo (emérito) por el Vaticano, Michel Aupetit se instala en una antigua abadía de Toulouse después de su dimisión.
En noviembre de 2021, Michel Aupetit, entonces arzobispo de París, presentó su renuncia al Papa tras la publicación de una investigación en el semanario ‘Le Point’ que lo acusaba de haber tenido una aventura con una mujer en 2012. Posteriormente, confesó haber tenido un «comportamiento ambiguo» pero negó cualquier relación romántica.
La defensa del Papa a Aupetit
El 2 de diciembre de 2021, el Papa Francisco aceptó su renuncia y unos días después, en el avión de vuelta de su viaje a Chipre y Grecia, se pronunció sobre el caso. “Con respecto al caso Aupetit, yo me pregunto, ¿qué cosa he hecho él tan grave como para tener que dar la dimisión. Que alguien me responda, ¿qué ha hecho?”, se preguntó.
“Y si no conocemos la acusación, no podemos condenar… Antes de responder yo diré: hagan las investigaciones, eh, porque se corre el peligro de decir: ha sido condenado. ¿Quién lo ha condenado? La opinión pública, la charlatanería… no sabemos… si ustedes saben por qué, díganlo, en caso contrario no puedo responder. Y no sabrán porqué fue una falta de él, una falta contra el sexto mandamiento, pero no total, de pequeñas caricias y masajes que hacía a la secretaria, ésta es la acusación. Esto es pecado, pero no es de los pecados más graves, porque los pecados de la carne no son los más graves. Los más graves son aquellos que tienen más carácter angelical: la soberbia, el odio”.
“Así que Aupetit es un pecador, como lo soy yo – no sé si usted se siente… tal vez – como ha sido Pedro, el obispo sobre el que Jesucristo ha fundado la Iglesia. Cómo es que la comunidad de aquel tiempo había aceptado a un obispo pecador, y él tenía una pecaminosidad con tanto carácter angelical, como era ¡renegar a Cristo! Porque era una Iglesia normal, estaba acostumbrada a sentirse pecadora siempre, todos, era una Iglesia humilde. Se ve que nuestra Iglesia no está acostumbrada a tener un obispo pecador, hacemos de cuenta para decir: mi obispo es un santo… No, este pequeño birrete rojo… todos somos pecadores”.
“Pero cuando la charlatanería crece, crece, crece y le quita la fama a una persona, no, no podrá gobernar porque ha perdido su fama, no por su pecado, que es pecado – como el de Pedro, como el mío, como el tuyo – sino por el parloteo de las personas. Por esto acepté su dimisión, no en el altar de la verdad, sino en el altar de la hipocresía”.