En siete años se han suicidado cuarenta sacerdotes brasileños

sacerdote
|

Lício de Araújo Vale, sacerdote de la diócesis de São Miguel Paulista, cuenta en Vatican News que de agosto de 2016 a junio de 2023, cuarenta sacerdotes se suicidaron en Brasil.

En la presentación de su libro ‘Y fueron abandonados’, el padre Lício afirma que el suicidio es una epidemia «silenciosa y silenciada». No se habla de ello porque «no nos gusta hablar de la muerte», y porque las familias no quieren remover la herida. Pero cree que es «imprescindible» hablar de ello, porque 9 de cada 10 suicidios podrían prevenirse. Sin «información cualificada» no se puede prevenir nada, por eso es «fundamental» conocer el asunto y hablar de él. Dice que su obra no es técnica, sino «el libro de un sacerdote católico para un público católico común al que quiere dar información sobre el tema, en la perspectiva de prevenirlo».

«El suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial», afirma en el artículo: «En el caso de los sacerdotes, varios estudios apuntan que los principales factores de riesgo son el estrés, la soledad y la sobrecarga de exigencias». Se enfrentan al desafío de actuar en un sociedad «cada vez más individualista, secularizada y basada en el espectáculo, con grandes exigencias deducidas de los cambios sociales y la pluralidad de valores».

Esto influye de manera determinante sobre la vida de los religiosos, porque la evolución de la sociedad postmoderna «ha cambiado la imagen que las personas tienen de la Iglesia».

Ayuda a Infovaticana a seguir informando

Comentarios
17 comentarios en “En siete años se han suicidado cuarenta sacerdotes brasileños
    1. Creo que lo que atestiguamos son los frutos de la fe aguada que tanto se propone hoy. Una fe semicatólica amoldada al mundo no tiene trascendencia y se cae por sí sola. Un sacerdote que tenga este tipo de fe aguada dificilmemte va a disfrutar la gracia y el sentido del sacerdocio. Lastimosamente de 100 seminarios, habrá uno o dos que enseñee la verdadera fe en estos tiempos y no el relativismo moral al que nos vienen acostumbrando

  1. El discurso inmisericorde del Vaticano, contagiado a muchos obispos, contra los sacerdotes es desmoralizador. Se ven solos sin amparo de sus superiores.

    1. En el Vaticano hay, sin duda, lobos rapaces que atacan a los sacerdotes. Pero por encima de todo ello, cubriéndolo como un manto, están el amor paternal y la misericordia del Santo Padre Francisco. Oremos por el eterno descanso de estos sacerdotes y para que el Santo Padre tenga éxito en su tarea de acompañar a los sacerdotes y evitar que lleguen a estos lamentables suicidios.

      1. El Papa Francisco no tiene más que palabras negativas dirigidas a sacerdotes. Para comprobar esto, leer la carta recientemente escrita por él a los sacerdotes de la Diócesis de Roma. Hay muchos obispos dictatoriales que siguen la línea del papa dictatorial. .
        Ahora bien, ¿esos sacerdotes se dieron cuenta de que seguir a Jesucristo los lleva a la cruz, que no hay una vida fácil? Estoy de acuerdo con Alexis en su comentario más arriba.

      1. Para sucumbir a las palabras no hace falta ser un espíritu débil: cada vez que usted junta varias, es como un arma de destrucción masiva, de tan mal escritas que están.

  2. Pobres hombres. ¿No contaron que personas, especialmente colegas amigos, que dieran la alarma? ¿Cuántos sacerdotes hay entonces que sobrellevar su ministerio en condiciones tal vez no tan extremas, pero también graves?

    1. Las «graves afecciones mentales, la depresión» no son enfermedades contagiosas. Muchas veces se llega a ellas por la propia culpa del que luego las padece, y también pueden ser producto de la falta de fe y de una vida cristiana. Sólo hay que observar el aumento de suicidios en la actualidad (y no sólo en tres sacerdotes). Hay que tomar medidas antes, no cuando ya se ha producido.

      1. El mundo de las afecciones mentales y de la depresión es muy complejo. Y el origen de dichas patologías no siempre es psíquico: a menudo tiene un carácter endógeno, que solo se soluciona con medicación. Supongo que es a eso a lo que se refiere el sacerdote. De hecho, conozco algún caso de santos sacerdotes con problemas depresivos que no tienen que ver con la falta de fe. Si a eso le añadimos que el mundo y el ritmo de vida actual no ayuda, y que los sacerdotes cada vez están más solos y son menos respetados (no siempre por su culpa), obtenemos un cóctel explosivo. Luego, ciertamente, también hay casos de pérdida de fe más o menos culpable, y precisamente esos son los más lamentables y terribles.

  3. «los principales factores de riesgo son el estrés, la soledad y la sobrecarga de exigencias». Se enfrentan al desafío de actuar en un sociedad «cada vez más individualista, secularizada y basada en el espectáculo, con grandes exigencias deducidas de los cambios sociales y la pluralidad de valores».»

    Lo mismo que oigo desde 1970.

    Si no hay un estudio científico, no hay precisión, y est a explicación es una idea común, camino trillado de hace 50 años.

    ¿Qué obispos y provincias tienen más incidencias?
    ¿Cuál es la edad, años de ejercicio, estudios, seminario y condición social de los afectados?
    ¿Qué tipo de teología estudiaron, pertenecían a los progres?
    ¿Qué régimen de vida sacerdotal realizaban, lo cumplían o no?
    ¿Tenía sobrecarga de trabajo, llevaba parroquias rurales, cuántas?
    ¿Eran atendidos y recibidos por el obispo, recibían visitas pastorales?
    ¿Tenían descansos, estaban supervisados, tenían compañía de otros sacerdotes o diáconos?
    ¿Tenían denuncias, de qué tipo?

  4. Oremos por ellos, por favor. Siempre me dio la impresión de tanta grandeza de aquellos que dejan todo para servir y ser sacerdotes. ya que tuve varios compañeros de universidad, excelentes estudiantes, con gran futuro, que eligieron ese camino y leer estas noticias me entristecen muchísimo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles