Maria Flachsbarth, presidente de la Asociación de Mujeres Católicas Alemanas (KDFB, tiene muy claro por qué más de medio millón de alemanes dejaron la Iglesia solo el año pasado: porque discrimina a las mujeres y a los gays.
“La gente está dejando la iglesia porque ven una gran discrepancia entre lo que Jesucristo proclamó como enseñanza y cómo se vive hoy esa misma enseñanza” señala Maria Flachsbarth, exsecretaria de Estado y actual presidente de la principal asociación de católicas alemanas.
En números totales, setecientas mil personas abandonaron la Iglesia en 2022, un neto de más de medio millón, una cifra pavorosa que, aunque ha sorprendido a Flachsbarth, no es totalmente inexplicable para ella. Ya no aguantan más la falta de honestidad de la institución, la violencia sexual y la discriminación contra las mujeres, las personas ‘queer’ y las personas con identidad de género no binaria, opina. Es una situación “difícil de soportar” que el mundo católico ha “soportado” en todas partes sin comentarlo siquiera durante dos mil años.
Tiene sentido el lúcido diagnóstico de Flachsbarth porque, ¿dónde si no en la Alemania del Siglo XXI han sufrido las mujeres y las personas ‘queer’ tanta discriminación? ¿Cuándo ha quedado más oscurecido el diáfano mensaje de Cristo sobre las personas no binarias?
Pero Flachsbarth no está dispuesta a tirar la toalla, como ese medio millón de alemanes, no. “Nos quedaremos. Exigiremos esas reformas una y otra vez, desde el espíritu del evangelio. Exigiremos la dignidad inviolable de cada ser humano, hombres y mujeres, personas binarias y no binarias”.