8 errores modernos que todo católico debe conocer y evitar

Monseñor Charles Pope Monseñor Charles Pope
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(Mons. Charles Pope en National Catholic Register)-Considere esta lista de ocho errores modernos que son comunes incluso en la Iglesia.

Hay muchos errores en nuestro tiempo que se disfrazan de sabiduría y equilibrio, pero no son tal cosa. He escrito antes (AQUÍ y AQUÍ) sobre muchos errores de nuestro tiempo de carácter más filosófico. La siguiente lista que recopilo es más fenomenológica que filosófica.

Decir que algo es fenomenológico es indicar que es más descriptivo de la cosa tal como se experimenta, que de la manera filosófica o científica exacta de categorizarla. Por ejemplo, decir que el sol sale y se pone es describir el fenómeno, o lo que vemos y experimentamos. En realidad, el sol no sale ni se pone. Más bien, la Tierra gira en relación con el Sol, que permanece fijo. Pero utilizamos el fenómeno (lo que experimentamos) para comunicar la realidad, en lugar de palabras más científicas como apogeo, perigeo, nadir y periapsis.

Y así, en la lista que sigue propongo ciertos errores fundamentales de nuestro tiempo que son comunes, pero utilizo un lenguaje que habla menos de filosofías y falacias lógicas, y más de los errores tal como se experimentan.

Además, aunque los errores son comunes en el mundo, los presento aquí como especialmente problemáticos porque con demasiada frecuencia los encontramos también en la Iglesia. Son triste y comúnmente expresados por los católicos y representan una especie de infección que se ha establecido que refleja el pensamiento mundano y secular, no el pensamiento piadoso y espiritual.

Son solo ocho. No he hecho más que empezar. Espero que añadas a la lista y definas con detalle los que identifiques. Pero por ahora, considera esta lista de ocho errores modernos que son comunes incluso en la Iglesia.

  1. Misericordia sin referencia al arrepentimiento. Para demasiadas personas hoy en día, «misericordia» ha llegado a significar: «A Dios le parece bien lo que estoy haciendo». Pero la verdadera misericordia no pasa por alto el pecado, lo presupone, lo ve como un problema serio, y ofrece una salida del mismo. La misericordia de Dios es su manera de tendernos la mano para sacarnos del fango del pecado.

Por eso el arrepentimiento es la llave que abre la misericordia. Porque es por el arrepentimiento que alcanzamos y aferramos la mano misericordiosa y tendida de Dios.

Uno de los principales errores actuales es el anuncio de la misericordia sin referencia al arrepentimiento. Lamentablemente, esto es frecuente, incluso en la Iglesia. Es demasiado común escuchar sermones sobre la misericordia sin ninguna referencia al arrepentimiento.

Las palabras iniciales del ministerio de Jesús fueron: «¡Arrepentíos y creed en el Evangelio!». El orden es importante. Porque ¿cómo podemos experimentar la buena nueva de la misericordia de Dios si primero no nos arrepentimos, llegamos a una nueva mente y conocemos nuestra necesidad de esa misericordia? Si no conocemos la mala noticia, la buena noticia no es noticia. El arrepentimiento nos hace recapacitar, nos hace aceptar nuestra necesidad de cambio, buscar a Dios y abrir su misericordia.

Este error de la misericordia sin referencia al arrepentimiento está muy extendido hoy en la Iglesia y conduce al pecado de presunción, un pecado contra la esperanza.

  1. Estaurofobia. El término estaurofobia tiene de raíces griegas y se refiere al miedo a la Cruz (stauros = cruz + fobia = miedo). Dentro de la Iglesia, este error surge de la reticencia de los católicos a discutir de manera clara las exigencias del discipulado. Revela una fuerte vacilación a la hora de insistir en que incluso las cosas duras son a menudo lo mejor, lo correcto.

Muchos católicos, incluidos sacerdotes y obispos, son francamente temerosos cuando señalan las exigencias de la cruz. Cuando el mundo protesta y dice: «¡¿Estáis diciendo que los que sienten atracción por personas del mismo sexo no pueden casarse ni tener intimidad sexual, sino que deben vivir una especie de celibato?!», la respuesta honesta es: «Sí, eso es lo que estamos diciendo». Pero como esa respuesta es dura y está arraigada en la Cruz, muchos católicos tienen mucho miedo a una respuesta directa y honesta. Lo mismo ocurre con otras situaciones morales difíciles, como la eutanasia (a pesar del sufrimiento, seguimos sin ser libres para quitarnos la vida, o quitarle la vida a otra persona), el aborto (a pesar de las dificultades e incluso en casos de violación e incesto, seguimos sin ser libres para matar a un niño en el vientre materno), y el divorcio y las segundas nupcias (a pesar de los acontecimientos desafortunados en un matrimonio, esto no significa que uno sea libre de dejar un matrimonio para entrar en otro).

La estaurofobia también hace que muchos duden a la hora de corregir en la Iglesia y en las familias. Existe casi un miedo temeroso a insistir en cualquier exigencia o requisito, o incluso a imponer el más leve de los castigos o medidas correctivas. Cosas como esta podrían molestar a la gente y ese es uno de los peores resultados para un estaurofóbico que teme cualquier tipo de sufrimiento, para sí mismo o para los demás. No ven una cualidad redentora en insistir en las exigencias de la cruz.

San Pablo dice: «En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo» (Gálatas 6,14). Pero para demasiados católicos de hoy, la cruz y sus exigencias hace que se encojan e incluso sientan vergüenza. En lugar de jactarse del poder de la Cruz, el pensamiento parece ser más bien: «Cómo osamos nosotros, o la Iglesia, señalarla e insistir que, realmente, es mejor que el consuelo de la falsa compasión».

San Pablo comprendió que Cristo crucificado es escándalo para los judíos y necedad para los gentiles. Pero continúa diciendo: «Pero para los llamados —judíos o griegos—, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios» (véase 1 Corintios 1,23-24). Pero intenta decirle esto a un estaurofóbico. Es triste, pero en la Iglesia son legión.

  1. Universalismo. El universalismo es la creencia de que la mayoría, si no todas las personas, al final se salvarán. Esto es directamente contrario a las palabras de nuestro Señor, que con tristeza atestigua que «muchos» están en el camino que lleva a la destrucción y «pocos» están en el camino estrecho y difícil que lleva a la salvación (ver Mateo 7,14, Lucas 13,23-30). El Señor pronuncia docenas de parábolas y otras advertencias a este respecto, y la enseñanza directa del Señor deja claro que debemos aceptar sobriamente que muchos, y no pocos, se van a perder a menos que nosotros, por la gracia de Dios los convoquemos urgentemente a Cristo y a un discipulado auténtico.

He escrito extensamente sobre esto en otros lugares (por ejemplo AQUÍ) y no pretendo volver a escribir todo eso ahora. Pero el universalismo es una seria discrepancia sostenida ampliamente hoy en día.

Son innumerables los católicos que rara vez, o nunca, escuchan sermones que adviertan sobre el juicio o la posibilidad del infierno. Tampoco se lo mencionan a los demás, ni siquiera lo consideran una posibilidad real.

Dada la omnipresencia del universalismo, hay muy poca urgencia entre los católicos por evangelizar o incluso vivir la fe ellos mismos. Esta actitud debe desaparecer si queremos que haya una reforma seria de la Iglesia, o celo evangélico.

  1. Diálogo deformado. El término «diálogo» ha llegado a significar una conversación casi interminable. Como tal, carece de un objetivo claro de convencer al otro. Suele significar simplemente «hablar». En nuestra cultura se da mucho crédito al mero hecho de hablar.

Aunque hablar no es malo per se, puede sustituir la mera acción por un verdadero objetivo. Originalmente, «diálogo» tenía un significado más vigoroso. Procede del griego y se utiliza en las Escrituras. διαλέγομαι (dialégomai) de donde obtenemos la palabra «diálogo» viene de las raíces griegas diá (a través, de un lado a otro) + légō, («hablar hasta una conclusión»). Diá intensifica légō, por lo que propiamente es «llegar a una conclusión» mediante el intercambio de pensamientos, palabras o razones.

Y así vemos que «diálogo» era originalmente una palabra mucho más vigorosa de lo que parece que la mayoría de la gente entiende hoy por ella. En el Nuevo Testamento se utiliza más a menudo en el contexto de dar testimonio y de intentar convencer a otros del Evangelio (por ejemplo, Hechos 17,2, 17 y 18,4).

Pero, como se ha señalado, en nuestros tiempos el diálogo puede en realidad paralizar la conversión y dar la impresión de que todas las partes tienen posturas válidas y que simplemente «comprender» la postura del otro es digno de alabanza. Comprender puede tener valor, pero sobre todo tiene valor para sentar las bases de la conversión a la verdad del Evangelio.

Hoy no está claro que la conversión sea realmente un objetivo cuando muchos católicos hablan de diálogo con el mundo o con los no creyentes. El diálogo es un instrumento, no una meta; es un método, no un destino. Y como método, el diálogo (en su significado original) es una exposición vigorosa, dinámica y alegre del Evangelio, no una conversación parlanchina y (aparentemente) interminable.

Es cierto, buscamos ganar almas, no argumentos. Pero ganar el alma es un verdadero objetivo del que parecen carecer muchas referencias modernas al «diálogo» y al «entendimiento». De ahí que el «diálogo deformado» forme parte de nuestro compendio de problemas y errores modernos.

  1. Equiparar amor con bondad. La bondad es un aspecto del amor. Pero también lo es la reprensión, el castigo y la alabanza. Sin embargo, hoy en día muchos, incluso en la Iglesia, piensan que el amor es solo bondad, afirmación, aprobación, aliento y otros atributos positivos. Pero a veces, el verdadero amor está dispuesto a castigar, a insistir en el cambio y a reprender el error.

Sin embargo, la era moderna, equiparando el amor con la mera amabilidad, dice: «Si realmente me amas, afirmarás, incluso celebrarás, lo que hago». En este tipo de clima, cuando la enseñanza de la Iglesia no se ajusta, por ejemplo, a las nociones modernas de sexualidad, se acusa a la Iglesia de «odio» por el mero hecho de no «afirmar» lo que la gente exige que afirmemos. La política de la identidad (en la que las personas basan toda su identidad y dignidad en una estrecha gama de comportamientos o atributos) intensifica la percepción de una afrenta personal.

Pero en lugar de mantenernos firmes e insistir en que oponer amor y verdad es una falsa dicotomía, la mayoría de los católicos cede y muchos llegan a creer también que el amor puede reducirse a mera bondad. Muchos de ellos adoptan la opinión del mundo de que la Iglesia no es amable y, por tanto, es mezquina o incluso odiosa. No importa que Jesús dijera cosas que, según este criterio, eran poco amables, y que a menudo hablara con franqueza sobre el pecado (más allá de la mera justicia social y las actitudes farisaicas, para incluir cosas como el pecado sexual, el adulterio, el divorcio, la incredulidad, etc.). No, olvídese de todo eso, porque Dios es amor, y el amor es bondad y la bondad siempre es agradable y afirmativa. Por eso concluyen que Jesús no pudo haber dicho realmente muchas de las cosas que se le atribuyen. Este error reduce a Jesús a un hippie inofensivo y malinterpreta el amor al equipararlo con mera amabilidad y afirmación incondicional.

Muchos católicos han sucumbido a este error y han sacrificado la verdad. Ocupa un lugar destacado en nuestro compendio de errores modernos.

  1. Malinterpretar la naturaleza de la tolerancia. Hoy en día, la mayoría de la gente equipara tolerancia con aprobación. Por lo tanto, cuando muchos exigen o piden «tolerancia» lo que realmente exigen es aprobación.

Pero tolerancia viene del latín tolerare: aguantar, tolerar o sufrir. Como tal, se refiere al aguante condicional o, al menos, a la no interferencia con creencias, acciones o prácticas que uno considera erróneas. Uno puede tolerarlas hasta cierto punto para evitar, por ejemplo, severas imposiciones o penas draconianas, intromisiones innecesarias en la intimidad, etc. Pero si falta el componente de objeción, no hablamos de «tolerancia» sino de «indiferencia» o «afirmación».

Y aquí, precisamente, radica el meollo del error de los católicos que abrazan el error de la tolerancia como aprobación. Sencillamente, lo que llaman tolerancia, e incluso por lo que se felicitan, es en realidad una forma de indiferentismo y subjetivismo. No reverencia adecuadamente la visión moral de Dios. En lugar de anunciar con alegría y celo la verdad revelada por Dios, muchos adoptan una falsa tolerancia que es indiferente a la verdad o incluso afirma el error. Y luego, para colmo, se felicitan por la «superioridad moral» de su tolerancia. En realidad, más bien se trata de pereza. En este caso, la pereza es una aversión a emprender la ardua tarea de decir la verdad a un mundo que duda y se burla.

La tolerancia es una virtud importante en culturas complejas y pluralistas, pero no debe ampliarse tanto que pierda su significado real, ni hacerse tan absoluta que se espere tolerancia en todo momento, simplemente porque se exige.

Los católicos necesitan reflexionar un poco y darse cuenta de que cuando muchos nos exigen hoy tolerancia, no tienen ninguna intención de ofrecérnosla. Muchos de los mismos grupos de interés que exigen tolerancia están trabajando para erosionar la libertad religiosa, y están cada vez menos dispuestos a tolerar opiniones religiosas en la plaza pública. Lo único que ha conseguido nuestra constante cesión a las demandas de falsa tolerancia es introducir una gran oscuridad y presión para conformarse o aprobar pecados graves.

  1. Antropocentrismo. Este término se refiere a la tendencia moderna de tener al hombre en el centro y no a Dios. Ha sido una larga tendencia en el mundo desde el Renacimiento. Tristemente, sin embargo, ha infectado profundamente a la Iglesia en las últimas décadas.

Esto es especialmente evidente en la Liturgia, no intrínsecamente, sino tal y como se celebra práctica y ampliamente. Nuestra arquitectura, cantos y gestos, anuncios incesantes y rituales de felicitación son autorreferenciales y centrados en el interior. La liturgia, tal como se celebra comúnmente, parece más sobre nosotros que sobre Dios. Incluso la plegaria eucarística, que se dirige enteramente a Dios, suele celebrarse de cara al pueblo.

Nunca es bueno, especialmente en la Iglesia, relegar a Dios a los márgenes. Esta marginación de Dios es evidente no solo en la liturgia, sino también en la vida parroquial, que a menudo está sobrecargada de activismo arraigado en las obras de misericordia corporales, pero presta poca atención a las obras de misericordia espirituales. Predominan las organizaciones sociales, pero es difícil encontrar interés por el estudio de la Biblia, las novenas tradicionales y otras obras espirituales dedicadas a Dios.

El anuncio de Dios a través de una vigorosa labor de evangelización también es escaso y la parroquia parece más un club que un faro.

El ser humano es importante, el humanismo cristiano es una virtud, pero el antropocentrismo es un error moderno común arraigado en el exceso. En muchas parroquias, es muy poco evidente el culto a Dios y la extensión de su reino. También los progenitores parecen estar más centrados en el bienestar temporal de sus hijos, en su situación académica, etc., pero menos preocupados en general por el conocimiento o el bienestar espiritual de los mismos.

Dios debe ser el centro para que el hombre se eleve de verdad.

  1. Inversión de roles. Jesús dijo que el Espíritu Santo que nos enviaría dejaría convicto al mundo (ver Juan 16,8). Y así, la relación apropiada de un católico con el mundo es tener al mundo a prueba. San Pablo dice: «Examinadlo todo; quedaos con lo bueno. Guardaos de toda clase de mal» (1 Tesalonicenses 5,21-22). Así que, de nuevo, el mundo debe ser juzgado a la luz del Evangelio.

Pero con demasiada frecuencia los católicos hacen las cosas al revés y someten a juicio la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia, juzgándolas desde la perspectiva del mundo. Deberíamos juzgar todas las cosas a la luz de Dios. Y, sin embargo, es frecuente oír a católicos burlarse de enseñanzas que desafían el pensamiento mundano u ofenden las prioridades mundanas. Muchos católicos han escondido su fe bajo sus opiniones políticas, visiones del mundo, preferencias y pensamientos. Si la fe entra en conflicto con alguna de estas categorías mundanas, adivina cuál suele ceder.

Jesús dice: «Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles» (Marcos 8,38). Pero muchos se avergüenzan de las enseñanzas del Señor que no se ajustan a las nociones mundanas y populares.

Todo esto equivale a una trágica inversión de papeles en la que el mundo y sus ideas prevalecen sobre el Evangelio. Debería ser el mundo el que fuera condenado por el Espíritu Santo. En su lugar, ponemos al mismo Dios en el papel de acusado. No debería ser así. «No os engañéis: de Dios nadie se burla. Lo que uno siembre, eso cosechará. 8El que siembra para la carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre para el espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna» (Gálatas 6,7-8)

Aquí tienes ocho entradas para nuestro compendio de errores modernos. Hay que añadir más y tú puedes ayudarnos.

Publicado por mons. Charles Pope en National Catholic Register

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
70 comentarios en “8 errores modernos que todo católico debe conocer y evitar
    1. El Papa Francisco es el primero que ha sucumbido a esos ocho errores modernistas. Por eso sus discursos y actuaciones hacen tanto daño.

      1. No me gusta lo que dice y lo que hace el Papa Francisco, pero lo suyo es una obsesión casi patológica: no hay ni un solo artículo en el que, venga a cuento o no, no aparezca un comentario suyo referido al Papa. Se lo digo de verdad: su actitud no es saludable.

        1. Juan, no sabemos quien hay detrás de cada nombre que firma un comentario. La verdad es que, todo lo que azuce a la tangana, a difundir desmoralización y duda, las consignas repetitivas, etc. hay que no fiarse y desenmascararle (si se puede), aunque lo mejor es no hacer caso. En las madrigueras y nidos de la secta pestilente no andan ociosos y «al Internet» se dedican de pleno ya que es algo que de momento se les escapa de las manos. Quien no entienda que estamos en un guerra contra la población, la peor de todas y en consecuencia sepa manejarse, no ha entendido nada, estará perdiendo el tiempo.

          1. Dice que no sabe quién hay detrás de los seudónimos… Pero, ¿lo que dice Sacerdote mariano es verdad o no? Porque las cosas son como son, las cuente quien las cuente. Y, en este caso, no puede ser más oportuna la referencia a Francisco.

        2. Juan. Y la tuya tampoco.
          Nunca te oímos hablar de la sana doctrina.
          ¿Acaso no es verdad que Bergoglio difunde todos esos errores y muchos más?
          Y no faltes el respeto a un sacerdote, porque los sacerdotes deben anunciar el Evangelio.
          Y si no te gusta lo que se dice aquí, márchate.

        3. La suya tampoco… en las SSEE a esa actitud suya se la llamaba NECIO! Por aquello de, “viendo no ven y escuchando no oyen porque tienen duro el corazón”…
          Al error hay que combatirlo porque el error NO tiene derecho

        4. Desafortunadamente para quienes prefieren tener la caridad de obviarlo, el Papa es el Papa, y no se le puede dejar de mirar y ver.

  1. En el punto 7 pondría un anexo.
    .
    «La ascesis de la voluntad». Del P. Iraburu InfoCatolica 18_5_20

    Espero no le importe me adueñe de su ejemplo inicial.

    _Reconozcame, si es tan amable, que «querer es poder»

    _No puedo, soy católico. No soy pelaguano, con perdón.

    Muy interesante la lectura del artículo.

  2. Estas reflexiones, deberían hacerse públicas en todas las Iglesias, ya que detalla mejor que bien, en los ocho puntos todos los virus que padecemos. Estamos en un momento de la historia en el que ser cristiano es algo apasionante. Una belleza que Dios da a todo el que se la pida. Quiero decir que es pésimo y todos debemos evitar el dejarnos arrastrar por las tristezas y angustias que nos puede provocar el desastre en que vivimos. Ánimo el mundo necesita a los cristianos como el aire para respirar.

  3. ¿Dónde está ACS, que suele comentar todas las noticias y artículos? Sería interesante que comentase éste, ya que la describe (y no puede aducir que Monseñor Charles Pope le tenga manía personal a ella, como suele argumentar, victimizándose, para no afrontar la verdad).

    1. Hola Catholicvs,

      Sólo he leído el primer punto, q es el q le interesa a usted. De los demàs, por el título, estoy df acuerdo.

      No voy a entrar en discusiones Catolicvs, ya sabe lo q yo digo de eso:

      -Que conmigo no fué así.

      -Que hay casos bíblicos en los q no fue asi.

      -Que hay hoy día infinidad de conversiones en las q no es así.

      No me va a convencer de lo q yo he vivido y usted no. Ni usted ni nadie.Dios lo sabe y yo también. Es suficiente.

      Que Dios le bendiga

      1. ¿Cómo que ha leído sólo el punto 1 porque es el que me interesa? A mí no me ponga de excusa: diga que a usted no le interesa leer los demás puntos, que la describen incluso mejor que el primero. Y no se esfuerce: no existe perdón sin arrepentimiento; ni a usted ni a nadie le ha ocurrido tal cosa; ni en las Sagradas Escrituras aparece, por más que usted repita esa falsedad. De hecho, lo que sí aparece de forma explícita es justamente la afirmación contraria, hasta de boca de Nuestro Señor. Lo que no sé es por qué se empeña en decir que es usted católica, si es evidente que no lo es, como por ejemplo negando éso (y no es la única verdad que usted niega, a lo que se suman cosas falsas que usted cree). Se lo hemos dicho muchos y muchas veces: la fe que usted tiene, sea real o fingida (tanto da), no es la fe católica, la cual, cuando le es expuesta en su integridad, le produce rechazo.

        1. Todo el artículo es acertadísimo, pero si me tengo que quedar con algún fragmento que desmonte por completo los argumentos que usted sostiene continuamente, sería éste:

          «¿Cómo podemos experimentar la buena nueva de la misericordia de Dios si primero no nos arrepentimos, llegamos a una nueva mente y conocemos nuestra necesidad de esa misericordia? Si no conocemos la mala noticia, la buena noticia no es noticia»

          Se puede decir más alto, pero no más claro. Vamos, que es de perogrullo: ¿qué buena noticia pretende usted anunciar, si la mala noticia, que es el pecado y lo que éste produce (la muerte y la condenación eterna), no se anuncia previamente. Sin pecado (mala noticia) no hay Redención (buena noticia), y sin ésta, ¿qué es lo que usted anuncia? ¿Que Dios nos ama universalmente? Lea el punto 3. Y así, una cosa le lleva a la otra, porque ya le digo que usted incurre en todos los errores (y en alguno más).

          1. Catholicvs,

            Lo siento pero no veo q me definan ninguno de los puntos del 2 al 8.

            Como me van a definir estos puntos si :

            El 2: si para mí la cruz es el centro.Si siempre digo q sin cruz no hay resurrección.

            El 3: si yo siempre digo q el pecado nos aparta de Dios, que impide nuestra unión con Él, q es la salvación.

            El 4: lo mismo q el 3

            El 5: si yo siempre digo q el pecado es pecado y siempre lo serà

            El 6: si yo nunca he hablado de tolerancia sino de » proponer pero no imponer» y hacerlo con el amor de 1 Cor 13 y los frutos del Esp.Santo de gal 5.

            El 7: si yo siempre tengo a Cristo en los labios,en mi vida y en mi corazón. Soy la persona màs Cristocentrica q pueda existir!

            El 8: tampoco me define: Dios no debe adaptarse al mundo sino el mundo al evangelio..

            Esa es la imagen q se han creado de lo q yo he dicho? En serio?…

            No escuchan! Y hacen de sus sospechas verdades q les condicionan el entendimiento.

            En fin…

          2. No hay mejor ciego que el que no quiere ver. Ya le ha contestado hidaspes y otros más abajo.

      2. ACS Araceli Campos Sarmiento. NO quieres discutir porque sabes que no tienes razón.
        ¿Para cuándo las conversiones tumbativas? Eres tan cobarde que no nos las has explicado.
        ¿O es alguna de tus mentiras de siempre?

        1. La señora ACS en eso de la » conversión tumbativa» yo realmente creo que está más tumbada que convertida.
          Las cosas como son.
          Y como no puede decir que Monseñor Pope le tiene manía,y que la ofende,la descalifica y le falta a la caridad porque no la conoce, no le interesa contestar porque no tiene argumentos para decir que ella no es lo que describe el artículo, porque la describe y la retrata.

          1. María,

            Es normal q no crea en mi conversión.

            Eso està en la Biblia, en la curación del ciego de nacimiento la cual los fariseos no creyeron y sometieron al hombre a un interrogatorio (Jn 9, 1-42)

            Es muy interesante leerlo, le pego el final aquí:

            9 Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos.»

            40 Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos ciegos?»

            41 Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: «Vemos» vuestro pecado permanece.

            Que Dios la bendiga.

          2. ACS :
            A mi me dice que tengo pecado.
            Cuándo va a poner en una entrada que hable de homosexualidad ROMANOS 1,26-32 ,porque jamás la he visto.
            Para usted son más pecadores los » rígidos» que los sodomitas.,con estos se le llena la boca de misericorditis a pesar de que a ojos de Dios es un pecado abominable, y sin embargo usted a los » rígidos» los acusa de pecado y anti caridad y después los envía de cabeza al infierno porque no aprueban el pecado, cosa que usted aprueba tan ricamente, eso sí siempre que los pecados aunque sean abominables sean contra Dios ahí no tiene problemas, pero cuando el «pecado» ajeno afecta a su persona se convierte usted en Juez de la Inquisición.

      3. ACS, «conmigo no fue así».

        «Si alguno dijere que la revelación divina no puede hacerse creíble por signos exteriores, y que, en consecuencia, sólo por la experiencia individual o por una inspiración privada deben ser movidos los hombres a la fe, sea excomulgado» (Concilio Vaticano I, De fide can.2.)

      4. ACS, el punto primero deja a las claras que su conversión no fue a Cristo sino a otra cosa, probablemente diabólica.

        Sobre el punto segundo, usted dice que la Cruz es el centro, pero luego se desdice y sostiene lo contrario. Cuando a un homosexual se le indica que debe cargar la Cruz de negar su propia atracción y ser casto, usted rechaza la Cruz, bajo el alegato de «se va a enfadar y no debemos acusarle». Luego el punto segundo es uno de sus errores sostenidos y constantes.

        Sobre el punto tercero, pasa lo mismo, que dice una cosa y la contraria. Formalmente, reconoce que el pecado nos aleja de Dios, pero luego es defensora acérrima de ocultar esa misma afirmación al pecador.

        Sobre el punto cuarto, baste con recordar su fobia desatada a la evangelización.

        Sobre el punto cinco, en fin, sistemáticamente usted elude al Dios juez, pretendiendo que es contradictorio con el Dios amor.

      1. San Pablo cuando iba camino de Damasco,con permiso del Sanedrín,para perseguir cristianos,no iba precisamente arrepentido,cuando sucedió lo que todos conocemos,su arrepentimiento fue posterior a la intervención de Jesucristo.Es evidente que Dios actúa libremente,y no todas las conversiones siguen el mismo orden.Por lo demás los puntos que señala son del todo verdaderos y me parece perfecto incluso el modo y el tono en que lo explica,.También estoy muy de acuerdo que en las homilías debería explicarse estos puntos.

        1. Araceli

          Yo eso ya lo he dicho mil y una veces, Saulo, zaqueo, la samaritana etc. Pues lo niegan, dicen q se arrepintieron.

          En fin, le envié un mail, lo ha visto?

          1. Si,me gusta mucho lo que me dice,no le he contestado, porqué estoy muy ocupada esta semana,y me gustaría dedicar tiempo a responderle,un 🤗

          2. «…su arrepentimiento fue posterior a la intervención de Jesucristo»

            A la «intervención», sí. Al perdón de sus pecados, no. Eso fue posterior al arrepentimiento, pues sin él Dios no perdona (dogma de fe).

            «Es evidente que Dios actúa libremente,y no todas las conversiones siguen el mismo orden»

            Lo que es evidente es que, precisamente porque Dios actúa libremente, ha estipulado desde la eternidad (Dios es inmutable), que sin arrepentimiento no hay perdón (Palabra de Dios), aunque usted lo niegue muchas veces incluso haciendo el pino-puente.

          3. «En todos los tiempos ha sido NECESARIO este movimiento de CONTRICIÓN para alcanzar el PERDÓN de los pecados» (Concilio de Trento, cap. IV. De la Contrición).

            ¿Entiende la expresión «en todos los tiempos»? Significa «siempre», sin excepciones. El perdón de los pecados, por voluntad divina y como exige Su Justicia, que Dios posee en grado sumo, siempre es condicional: requiere el arrepentimiento previo. No sé de dónde se habrá sacado lo del perdón de los pecados en la conversión de Saulo en el camino de Damasco («perdón» que no aparece por ninguna parte, y que no es sinónimo de «conversión»), o en la parábola del hijo pródigo, que justamente demuestra lo contrario: el hijo pródigo se arrepintió primero y después volvió a casa, tras lo cual el padre lo perdonó e hizo fiesta (por ese orden). Y, volviendo a Saulo, hasta que, obedeciendo las instrucciones del propio Cristo (Hch 9,6), fue a Jerusalén y fue bautizado (Hch 9,18), sus…

          4. …pecados no fueron perdonados, por voluntad positiva y expresa del mismo Cristo: «El que creyere y fuere bautizado, se salvará; mas el que no creyere, se condenará» (Mc 16,16). Si Cristo hubiera perdonado a Saulo antes de arrepentirse y bautizarse (requisito expreso) se estaría contradiciendo a Sí mismo y quedando por mentiroso. Y, de la misma manera, cuando de forma categórica dice a sus apóstoles: «A quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, les serán retenidos» (Jn 20,23). Pero, «Dios perdona a quien quiere y como quiere», argumentan algunos. Sí: y quiere de esa forma (establecida por Su voluntad de forma explícita). Usted, pues, puede creer lo que le dé la gana. Como si cree en extraterrestres o en el Ratoncito Pérez. Pero esa no es la fe católica.

          5. ACS Araceli Campos Sarmiento. ¡Claro que se arrepintieron! ¿Has leído atentamente lo que dijo Zaqueo? Pero él, quería conocer a Nuestro Señor, y para poder verlo mejor, subió a un cicomoro.
            Y cuando Él le habló, ¿qué dijo Zaqueo?
            ¿Y tú te escribes a ti misma un mail y preguntas si lo has recibido?

    2. Nada que decir de la lista en sí misma, excepto la antropología. Pienso que es asunto a ser matizado. Si lo antropológico está en un contexto teológico, es decir, una antropología teologal, en la cual, Dios Uno y Trino ilumina la realidad humana y su cultura, aunque el diálogo comience de lo humano, no veo problema. No fue el Renacimiento que comenzó la tendencia mencionada, sino el propio humanismo católico del cual derivó el humanismo salutarmente secular. Infelizmente, poco después, vino el Renacimiento y la corriente secularizada sólo creció. Recordemos un San Pablo, un San Ireneo de Lyon y otros mirando el ser humano a la luz del Señor.
      Otro punto: cómo me causa repulsa ver anatema y listas dr errores. En sí, no son malas, pero cómo es fácil para nosotros ser nada propositivos y muy de la denuncia de errores. A veces, temo que la vuelta al pasado, como algunos sueñan se quede en hablar de errores. De ser así, el cristianismo (si no fuera por Jesús) estaría condenado.

  4. Catolicvs,yo no niego nada,todo lo contrario,afirmó que el arrepentimiento es condición necesaria,para el perdón de los pecados,otra cosa es como se llegue a ese arrepentimiento,si por la escucha de la Palabra,el ejemplo de vida,o intervención directa de Dios.

    1. ¡Ahhhh! Eso ya es otra cosa. Puede haber muchas formas, que además no son excluyentes entre sí. Pero que la cooperación con Dios mediante nuestra voluntad es necesaria, eso es impepinable: Dios nos ha creado a su imagen y semejanza, con entendimiento y voluntad, y dotados de libre albedrío, y no nos va a salvar contra nuestra voluntad. Quiere que le amemos, pero sin la posibilidad de rechazarle ese amor no sería tal, pues no sería un acto libre (si es forzado no es amor). Así que, con intervención divina o sin ella (en mayor o menor grado siempre la hay), nuestro asentimiento siempre es necesario. Y en el caso del perdón, nuestro arrepentimiento también lo es. Si no, se llegaría a situaciones ridículas:

      -Dios: Te perdono.
      -Pecador: Pero yo no quiero que me perdones; no me arrepiento de nada.
      -Dios: Te perdono igualmente.
      – Pecador: Entonces, ¿voy a ir al cielo, aunque no quiera ir?
      -Dio: Así es.

      ¿Dónde está el amor en forzar a amar?

  5. Le doy las gracias a Infovaticana por su labor de informarnos y acercarnos a la sana doctrina. Este artículo del Monseñor Pope que han traducido es muy importante para leerlo y conservarlo.
    Nos sirve muchísimo para defendernos de los «mantras» típicos progres que ya están asfixiando a la Iglesia…

    En las misas Novus Ordo una de las cosas funestas que añadieron fue lo de la lectura por parte de un laico de las «peticiones de los fieles». Ahí se mete demasiada ideología progre, buenista, falseada, etc…
    Pongo un ejemplo que he escuchado EN UNA MISA (no miento):
    «Para que LA IGLESIA acoja a todos: los hermanos separados, los judíos, los hombres de todas las religiones, los ateos, los mal vistos y NADIE SUFRA ESCÁNDALO por ello».

    Es decir, nada de hablar de «convertirlos de su gran error de condenarse por no creer en el único Dios verdadero», sólo «acogerlos y cállate la boca» que si no, eres entonces un radicalextremistaultracatólico…
    Así estamos…

      1. Jajajjajajaj no manipule las Escrituras (como de costumbre), pedrada no es en el sentido de lanzar piedra «a una pecadora», sino una metáfora sobre a quién le va de maravilla el artículo.

      2. ACS Araceli Campos Sarmiento. ¡Vamos! ¡Dilo de una vez! «Mientras todos pecan, yo no, porque soy impoluta, sin tacha ni mancha, buena, mejor que los otros, llena de humildad, nunca cometo errores y soy perfectísima, gracias a mi relación con Cristo y con el Espíritu santo».

  6. A mi juicio, el artículo tiene una verdad de fondo, pero no tiene en cuenta la realidad De la Iglesia en la historia.
    Desde la modernidad y la revolución francesa, donde la forma es el rito latino y el discurso de Trento, la Iglesia se ha ido vaciando de fieles, de sacerdotes, convirtiéndose poco a poco cada vez en algo más residual en Europa.
    Esto no es “culpa” del Vat. II, ni ni de ritos, sino es consecuencia del Sapere aude kantiano.
    Para afrontar la realidad De la Iglesia y la evangelización para salvación de los hombres hay que buscar nuevas maneras. Con dogmatismos no conseguiremos nada. Solamente desde “que todos sean uno” para que el mundo crea, según mi criterio, el mundo se salvará.
    Usted hoy le dice eso a cualquier no cristiano, o cristiano dudoso, y probablemente dejará la Iglesia, lo cual no es malo en sí, ya que Cristo ha elegido a un resto para la salvación de los hombres, pero de lo que se trata es de llevar un mensaje evangélico al mundo. Hoy el mundo no oye,

    1. «Desde la modernidad y la revolución francesa, donde la forma es el rito latino y el discurso de Trento, la Iglesia se ha ido vaciando de fieles, de sacerdotes, convirtiéndose poco a poco cada vez en algo más residual en Europa»

      Mentira.

      «Esto no es “culpa” del Vat. II»

      Pues se produjo a partir de él, qué cosas. Ahí comenzó la «Iglesia en salida» (en estampida, más bien), pese a que usted lo niegue.

      «Con dogmatismos no conseguiremos nada»

      Cierto: por eso los «primaverales» son estériles y no dan fruto (o lo dan podrido); y se mueren sin reemplazo generacional.

      1. «Solamente desde ‘que todos sean uno’»

        ¿Usted no conoce el Credo? La Iglesia ya es Una. Siempre lo ha sido. Lo que hay que lograr es que los de fuera entren.

        «Usted hoy le dice eso a cualquier no cristiano, o cristiano dudoso, y probablemente dejará la Iglesia»

        ¿Cómo lo sabe, si ni siquiera se intenta? Lo cierto es que los p r o g r e s a u r i o s han vaciado la Iglesia con sus herejías y caridad mal entendida. Y a la inversa: donde se enseña la fe católicamente íntegramente, se celebra Misa dignamente y se ofrecen los sacramentos, no sólo no abandona nadie, sino que dichas comunidades crecen (no sólo en número, sino en calidad).

  7. Y menos oye dogmatismos, así que pienso que todo lo que dice en el fondo es necesario, pero la forma de llevarlo al mundo es el reto que todos los cristianos tenemos.
    Buscar formas de hace 200 años no ha servido, y cualquiera honestamente sabe que el siglo XIX pre conciliar ya atisbaba la situación y por eso llegaron los concilios como respuesta a ello.

    1. No se ha publicado lo anterior , donde argumento. Pero no me pongo a reescribirlo.
      La conclusión es que desde el XVIII la Iglesia viene a menos, lo cual no tiene que ser en sí malo, Dios ha elegido a un resto. El Vat II es respuesta a esa decadencia desde el XVIII, y con dogmatismos no convencemos a la gente , hay que buscar nuevas maneras. Que pueden ser viejas? si, pero nuevas en el tiempo.

      1. Usted es poco de estadísticas, ¿verdad? Porque la realidad es muy tozuda y contradice ese mantra repetido por los de siempre y sin ninguna base real: antes del súper maravilloso concilio pastoral del siglo pasado, había mayor número de personas que se consideraban católicas, mayor cumplimiento del precepto dominical, mayor práctica sacramental (sobre todo de la confesión), se rezaba más (más novenas, más rosarios, etc.), había más vocaciones religiosas y sacerdotales, a los niños en catequesis se les enseñaba la fe católica, se cumplía con la abstinencia de los viernes (que es un mandamiento)… ¿Eso es lo que vino a remediar ese concilio? Pues lo ha logrado: ahora ya hay menos de todo eso. Y de los pocos que aún siguen considerándose católicos, pese a la gran estampida, ¿cuántos lo son realmente? ¿Profesan la fe católica íntegramente o a la carta? Así que, no, los católicos ahora no son «menos pero mejores»: son menos y bastante peores.

        1. Con una pistola en la cabeza como España, o forzadamente es como se hacía y salvo que usted quiera volver a esa época, me temo que como siempre su visión no es real de la historia. En Francia, la Iglesia se ha vaciado desde mucho antes del siglo XX. Pero usted solo ve tradición e imponer una carga pesada sobre los hombres. Me temo que debería salir algo más a la calle y escribir menos aquí y conocer el mundo que le rodea ya que no somos de este mundo pero vivimos en él. Desde el siglo XVIII, cualquier discurso honesto y no dogmático dirá que la Iglesia se está vaciando.
          Pero bueno, usted a lo suyo. Váyase con Lefebre y siga su camino, pero usted solamente daña la iglesia Católica con su discurso.
          El Señor se lo premiará o se lo demandará.

          1. «Con una pistola en la cabeza como España, o forzadamente es como se hacía»

            Ese rollo patatero no se lo cree nadie (ni los «ya convencidos» se lo creen, aunque lo repitan para sostener su falacia): ni es España se obligaba a nadie (porque, aunque no lo diga, usted se refiere al período entre 1939 y 1975, cuando en realidad antes ocurría exactamente lo mismo), ni tal fenómeno se circuscribía a España, sino que era igual en todos los países donde había católicos (no sólo los que confesionalmente lo eran, que siempre han sido muy pocos, y en los que tampoco se obligaba a nadie).

            «En Francia, la Iglesia se ha vaciado desde mucho antes del siglo XX»

            Eso es mentira, pese a ser uno de los únicos tres únicos países del mundo confesionalmente laicos (junto a Turquía y EE.UU.), por obra y gracia de los masones que redactaron sus constituciones.

            «Pero usted solo ve tradición e imponer una carga pesada sobre los hombres»

            ¿Cuál es esa carga?

          2. «Me temo que debería salir algo más a la calle…»

            ¿Cómo sabe si estoy o no en la calle?

            «y escribir menos aquí»

            Claro: para que usted no se moleste con las réplicas. No escriba usted y listo.

            «…y conocer el mundo que le rodea»

            ¿Cómo sabe cuánto mundo conozco?

            «Desde el siglo XVIII, cualquier discurso honesto y no dogmático dirá que la Iglesia se está vaciando»

            Ese dogma sólo lo sostiene gente deshonesta como usted. Pero, como ya le he dicho, la verdad es muy tozuda, y sólo tiene que comprobar cualquier estadística.

          3. «Váyase con L e f e b r e y siga su camino»

            Es tan ignorante, que ni siquiera sabe escribir L e f e b v r e . Yo no tengo que irme con nadie (y menos con un difunto). Es usted quien debería convertirse a la fe católica. Por cierto, Francisco (como también su predecesor) dice que la FSSPX, fundada por el susodicho, es católica (por eso les ha dado licencias para administrar los sacramentos). ¿Usted qué opina? ¿Francisco miente?

          4. «usted solamente daña la iglesia Católica con su discurso»

            Porque usted lo diga. A usted la Iglesia católica, a la que no pertenece, le importa una higa. De hecho, le molesta. De ahí su indisimulado deseo de cambiarla, incluso en aquello que no puede cambiar.

            «El Señor se lo premiará o se lo d e m a n d a r á»

            Se habrá quedado calvo soltando esa perogrullada: ¿cree que usted sí se librará del juicio de Dios? Igual piensa quedarse aquí para simiente de rábanos y que le declare en rebeldía por incomparecencia.

          5. Se dedica a dar carnet de católicos a quien a usted le parece, y eso es primero poco católico y segundo menos cristiano.
            Buenas noches.

          6. «Se dedica a dar carnet de católicos a quien a usted le parece»

            No señor: eso ya lo hace usted solito (y algunos otros también lo hacen). Si usted no profesa la fe católica íntegramente, que es la única forma en que puede profesarse, eso es lo que le convierte a usted en no católico. Quien tan solo describe un hecho no le obliga a no ser católico. Al contrario, le he exhortado varias veces a que se convierta a la fe católica.

            «, y eso es primero poco católico y segundo menos cristiano»

            ¿Otra vez el rollo de «lo católico» y «lo cristiano»? Todos los católicos son cristianos. Si usted lo fuera, lo sabría. Además, instar a los no católicos a que se conviertan no puede ser poco católico: es una orden del propio Cristo, Nuestro Señor (no es optativo). Nadie le va a obligar, pero seguiremos insistiendo (por su bien).

  8. «Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles» (Marcos 8,38).

    Demoledor para quienes pretenden secuestrar la Palabra de Dios porque «no vayan a enfadarse y a huir».

  9. Aún hay personas que piensan que su triste vida o vivencias o bien difunden que ellas son el centro del universo y que debemos de reverenciar, o vaya usted a saber el motivo del coñazo. Esta persona que responde por ACS, he constatado realmente hace unos días por medio de un tema preciso y concreto, que solo tiene cuento. Resulta que al final un contacto en esta página con dicha persona, me respondió que no sabía del tema del que habíamos tratado , que no recordaba. Yo pensé que era una persona teórica o mete rollos sin más , porque resulta increíble esa salida, sin embargo ya creo que públicamente en internet, nada es tan inocente. Todo lo que meta division, duda, discordia , desmoralizacion , sale , vaya usted a saber de qué madriguera. Mi conclusión es que debería existir un moderador que mandase ATPC (con perdón) a este tipo de comentarios que siempre son lo mismo.

    1. Le dije la verdad! Usted preguntó que cruz era aquella y yo busqué en internet. La encontré y se lo dije. Sólo quise ayudarle. Eso es todo.

      Que yo de cuento nada de nada pero igual no soy tan desconfiada como ustedes.

      Otro día que pregunte le va a ayudar su primo de Valencia, que como dicen en mi tierra :
      «fes favors a rucs que t ho pagaran amb coces»

      1. ACS, todos acá le correjimos con paciencia y claridad… pero ¡qué casualidad! Ninguno le entendemos y todos somos desconfiados.

        Farsante, deje la mascarada, a nadie engaña.

      2. ACS Araceli Campos Sarmiento. Yo jamás he leído por aquí, que algún comentarista haya dicho a otros, como tú lo acabas de decir, que lo quiere ayudar.
        ¡Pero cuánto desparpajo! Pero a veces me equivoco u olvido (no estoy seguro de ello) que tú eres perfecta o predestinada para realizar alguna misión trascendente, o tal vez en una de tus famosas «alucimisiones» se te ha ordenado a que nos arrodillemos ante ti, y te besemos los pies, las manos y la frente, porque de ese modo nuestras almas se salvarán de la catástrofe que se avecina.

  10. Mientras os pegáis entre vosotros , fiel reflejo de cuanto ocurre en una Iglesia alejada de Cristo , solo quiero recordar lo que Jesús dijo a Santa Margarita María Alacoque : odia a los tibios (mediocres que ni frío ni calor) y a los cobardes . También y según vemos en los evangelios a los hipócritas .
    Pues eso

  11. Excelente, y se puede referir del mismo modo claro, sintético y «fenomenológico» a nuemerosos errores difundidos del modernismo por ejemplo en la liturgia, la vida de piedad, etc. etc.

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