Francisco persiste: «El celo apostólico no funciona nunca por proselitismo»

Papa Francisco audiencia (Vatican Media)
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Esta mañana, antes de ir al hospital, el Papa Francisco ha podido predicar la decimosexta catequesis sobre ‘la pasión por la evangelización’.

Centrada en la figura de Santa Teresa del Niño Jesús, el Santo Padre ha destacado de elle que «aunque su cuerpo estaba enfermo, su corazón era vibrante, era misionero. En su “diario” cuenta que ser misionera era su deseo y que quería serlo no solo por algunos años, sino para toda la vida, es más, hasta el fin del mundo».

El Pontífice ha señalado que «este es el celo apostólico que, recordemos siempre, no funciona nunca por proselitismo – ¡nunca! – o por constricción – ¡nunca! – sino por atracción: la fe nace por atracción, uno no se vuelve cristiano porque sea forzado por alguien, no, sino porque es tocado por el amor. La Iglesia, antes que muchos medios, métodos y estructuras, que a veces distraen de lo esencial, necesita corazones como el de Teresa, corazones que atraen al amor y acercan a Dios».

Les ofrecemos la catequesis completa pronunciada por el Papa Francisco:

Catequesis. La pasión por la evangelización: el celo apostólico del creyente 16. Testigos: Santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones

Queridos hermanos y hermanas, bienvenidos ¡buenos días!

Están aquí delante de nosotros las reliquias de Santa Teresa del Niño Jesús, patrona universal de las misiones. Es hermoso que esto suceda mientras estamos reflexionando sobre la pasión por la evangelización, sobre el celo apostólico. Hoy, por tanto, dejémonos ayudar por el testimonio de Santa Teresita. Ella nació hace 150 años, y en este aniversario tengo intención de dedicarle una Carta Apostólica.

Es patrona de las misiones, pero nunca estuvo en misión: ¿cómo se explica esto? Era una monja carmelita y su vida estuvo bajo el signo de la pequeñez y la debilidad: ella misma se definía “un pequeño grano de arena”. De salud frágil murió con tan solo 24 años. Pero, aunque su cuerpo estaba enfermo, su corazón era vibrante, era misionero. En su “diario” cuenta que ser misionera era su deseo y que quería serlo no solo por algunos años, sino para toda la vida, es más, hasta el fin del mundo. Teresa fue “hermana espiritual” de diversos misioneros: desde el monasterio los acompañaba con sus cartas, con la oración y ofreciendo por ellos continuos sacrificios. Sin aparecer intercedía por las misiones, como un motor que, escondido, da a un vehículo la fuerza para ir adelante. Sin embargo, a menudo no fue entendida por las hermanas monjas: obtuvo de ellas “más espinas que rosas”, pero aceptó todo con amor, con paciencia, ofreciendo junto a la enfermedad, también los juicios y las incomprensiones. Y lo hizo con alegría, lo hizo por las necesidades de la Iglesia, para que, como decía, se esparcieran “rosas sobre todos”, sobre todo sobre los más alejados.

Pero ahora, me pregunto, podemos preguntarnos nosotros, todo este celo, esta fuerza misionera y esta alegría de interceder ¿de dónde llegan? Nos ayudan a entenderlo dos episodios, que sucedieron antes de que Teresa entrara en el monasterio. El primero se refiere al día que le cambió la vida, la Navidad de 1886, cuando Dios obró un milagro en su corazón. A Teresa le quedaban poco para cumplir catorce años. Siendo la hija más pequeña, en casa era mimada por todos, pero no “malcriada”. Al volver de la Misa de medianoche, el padre, muy cansado, no tenía ganas de asistir a la apertura de los regalos de la hija y dijo: «¡Menos mal que es el último año!», porque a los 15 años ya no se hacía. Teresa, de carácter muy sensible y propensa a las lágrimas, se sintió mal, subió a su habitación y lloró. Pero rápido se repuso de las lágrimas, bajó y llena de alegría, fue ella la que animó al padre. ¿Qué había pasado? Que, en esa noche, en la que Jesús se había hecho débil por amor, ella se volvió fuerte de ánimo – un verdadero milagro: en pocos instantes había salido de la prisión de su egoísmo y de su lamento; empezó a sentir que “la caridad le entraba en el corazón, con la necesidad de olvidarse de sí misma” (cfr Manuscrito A, 133-134). Desde entonces dirigió su celo a los otros, para que encontraran a Dios y en vez de buscar consolación para sí se propuso «consolar a Jesús, hacerlo amar por las almas», porque – anotó Teresa – «Jesús está enfermo de amor y […] la enfermedad del amor sólo se cura con amor» (Carta a Marie Guérin, julio 1890). Este es el propósito de todas sus jornadas: «hacer amar a Jesús» (Carta a Céline, 15 octubre de 1889), interceder para que los otros lo amaran. Escribió: «Quisiera salvar las almas y olvidarme por ellos: quisiera salvarles también después de mi muerte» (Carta al P. Roullan, 19 marzo 1897). En más de una ocasión dijo: «Pasaré mi cielo a hacer el bien en la tierra». Este es el primer episodio que le cambió la vida a los 14 años.

Y este su celo, estaba dirigido sobre todo a los pecadores, a los “alejados”. Lo revela el segundo episodio. Teresa supo de un criminal condenado a muerte por crímenes horribles, se llamaba Enrico Pranzini – ella escribe el nombre: considerado culpable del brutal homicidio de tres personas, estaba destinado a la guillotina, pero no quiso recibir el consuelo de la fe. Teresa lo tomó muy en serio e hizo todo lo que pudo: reza de todas las formas por su conversión, para que el que, con compasión fraterna, llama «pobre desgraciado Pranzini», tenga un pequeño signo de arrepentimiento y haga espacio a la misericordia de Dios, en la que Teresa confía ciegamente. Tuvo lugar la ejecución. Al día siguiente Teresa leyó en el periódico que Pranzini, poco antes de apoyar la cabeza en el patíbulo «se volvió, cogió el crucifijo que le presentaba el sacerdote ¡y besó por tres veces sus llagas sagradas!». La santa comenta: «Después su alma voló a recibir la sentencia misericordiosa de Aquel que dijo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por los noventa y nueve justos que no necesitan convertirse» (Manuscrito A, 135).

Hermanos y hermanas, esta es la fuerza de la intercesión movida por la caridad, este es el motor de la misión. De hecho, los misioneros, de los que Teresa es patrona, no son solo los que hacen mucho camino, aprenden lenguas nuevas, hacen obras de bien y son muy buenos anunciando; no, misionero es también cualquiera que vive, donde se encuentra, como instrumento del amor de Dios; es quien hace de todo para que, a través de su testimonio, su oración, su intercesión, Jesús pase. Y este es el celo apostólico que, recordemos siempre, no funciona nunca por proselitismo – ¡nunca! – o por constricción – ¡nunca! – sino por atracción: la fe nace por atracción, uno no se vuelve cristiano porque sea forzado por alguien, no, sino porque es tocado por el amor. La Iglesia, antes que muchos medios, métodos y estructuras, que a veces distraen de lo esencial, necesita corazones como el de Teresa, corazones que atraen al amor y acercan a Dios. Y pidamos a la santa – tenemos las reliquias, aquí, – pidamos a la santa la gracia de superar nuestro egoísmo y pidamos la pasión de interceder para que esta atracción sea más grande en la gente y para que Jesús sea conocido y amado.

 


Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. En este mes del Corazón de Jesús, pidamos al Señor que haga nuestros corazones semejantes al suyo, y que seamos sus instrumentos para que Él pueda “pasar haciendo el bien”. Como santa Teresita, que vivió entregada a Dios y olvidada de sí misma, amando y consolando a Jesús, e intercediendo por la salvación de todos. Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.

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Comentarios
38 comentarios en “Francisco persiste: «El celo apostólico no funciona nunca por proselitismo»
    1. Nuestro Señor, el día de la Ascensión, mandó hacer proselitismo: «Id y haced discípulos a todas las gentes.» (Mt 28,19).
      En Hch 6, 5, leemos que uno de los primeros siete diáconos es «Nicolás, prosélito de Antioquía». El sentido positivo del ser prosélito es evidente: los siete fueron elegidos por su buena fama, por estar llenos del Espíritu Santo y por su sabiduría (cfr. Hch 6,3)
      San Justino decía en su Diálogo con Trifón (número 22): “Os queda poco tiempo para haceros prosélitos nuestros: si Cristo os precede con su venida, en vano os arrepentiréis.”
      También hablaron de los extranjeros convertidos llamándolos prosélitos (en un sentido claramente positivo) San Juan Crisóstomo, Eusebio de Cesarea, Epifanio de Salamina, Procopio y Teodoreto. (Véase como ejemplo: San Juan Crisóstomo: Exp. in Psalmos, CXIX, 2, 5: PG 55, 341).

      1. San Agustín considera que hacer prosélitos es como engendrar hijos (Contra Faustum, 16,29: PL 42, 336.)
        San Josemaría Escrivá de Balaguer, en su libro “Camino”, dedica todo un capítulo a la necesidad de hacer proselitismo, como lo vemos en los números 790 a 812, y como él mismo dice: “Proselitismo. -Es la señal cierta del celo verdadero.”
        San Josemaría afirmó con razón: “Ese afán de proselitismo que te come las entrañas, es señal cierta de tu entregamiento.”
        El que algunos, como el Papa Francisco, asocien a la palabra proselitismo una connotación negativa, es un error suyo, y no debemos por ello, dejar de utilizar este término tan antiguo y claramente positivo en la literatura cristiana.

        1. Tiene razón. Francisco otorga a la palabra «proselitismo» la acepción negativa que el protestantismo y su hija predilecta, el liberalismo, ponen como definición de tal. La cabra tira al monte

    2. Completamente cierto. La vejez no favorece a Bergoglio, lo desubica de la sabiduría propia de la senectud, todo lo contrario, lo sitúa en la verdadera repetición de la palabrería hueca y huera, como un antiguo disco rallado, canción de un viejo tango olvidado en el desván: … no me gusta el proselitismo… no me gusta el proselitismo… no me gusta el proselitismo… no me gusta el proselitismo… no me gusta el pro…

  1. O sea, que nada de ir a países de Misión. Debemos contentarnos con rezar desde nuestra casa. Si Santa Teresita no fué a Misiones es porque estaba enferma, no por falta de ganas.

  2. Subscribo cada una de las palabras del Papa en esta bella homilía y agradezco su clara explicación sobre lo q entiende por proselitismo, para quienes tenían dudas.

    Me alegra saber q, según eso, estoy en el camino correcto que es » anunciar las maravillas de Cristo» para q los demàs se sientan atraidos hacia Él en lugar de denunciarle su pecado a aquel a quien pretendemos evangelizar pues eso no atrae a nadie, màs bien provoca rechazo.

    Me ha encantado q lo haya explicado con esa clara simplicidad para q a nadie le queden dudas.

    Gracias Papa Francisco.Dios le bendiga y le cuide🙏🙏🙏

    1. Que maravilla el corazón de Santa Teresita,que movida por su gran amor,hacia su Esposo,no piensa más que en acercarle almas para que le amén,y lo hace con amor,con oración,con esperanza,con misericordia,y confiando todo en El,elAmor,que dese ser amado.Su celo apostólico,es el más puro y desinteresado,pues solo desea que todos amemos a Jesús,y la salvación de las almas,ella no se guarda nada para si,solo los pequeños sacrificios,que le proporcionan,sus hermanas del convento,y su entrega total de su vida al Amor Misericordioso.Es una pequeña gran Santa,que nos muestra,como vivir ,aún con las limitaciones de la enfermedad y el confinamiento,una verdadera entrega a Dios,y llena de confianza en El,no pone límite a sus aspiraciones, pués desea servirle de todas las formas posibles,incluso las que en apariencia son imposibles:soldado,misionero,…..
      Santa Teresita es una enamorada de Jesucristo,y transmite ese amor,provocando una atracción muy grande,hacia Jesús,su Amor.

      1. ACS,comparto su opinión acerca de la homilía del Santo Padre,que también es muy devoto de Santa Teresita,y se nota pués siempre que habla de ella,pone de manifiesto,cómo actúa Jesús en las almas,que todo lo confían a El.

          1. Hidaspes,

            Nunca disimulo pero sí es cierto q he cambiado.

            Llegué aquí con rabia hacia el Papa pero usted y otros han conseguido q llegue a entender pq el Espíritu Santo le eligió.

            ¿Y no entiende que el proselitismo no funciona?…

          2. ACS, ningún Papa ha sido elegido por el Espíritu Santo.

            Funcione o no, tenemos un deber de evangelización activa y militante. Sin omitir la Verdad y las consecuencias que para el alma tiene el dar la espalda a Dios.

            ¿Nunca disimula? ¿Ni siquiera cuando usted mismo se formula preguntas a sí mismo?

        1. De acuerdo.
          Desde luego como quieren los que por aquí pululan no conseguirán » instaurar el reino de Cristo en la tierra»
          Por supuesto que el Papa quiere que haya más personas que se acerquen a Jesucristo, lo que pasa es que la palabra «proselitismo » actualmente – no hace 100 años- tiene connotaciones vinculadas a la captación de las sectas

          1. «lo que pasa es que la palabra ‘proselitismo’ actualmente – no hace 100 años- tiene connotaciones vinculadas a la captación de las sectas»

            Claro: de la secta pobrista; de la secta lgtebera; de la secta ecolojeta; de la secta proabortista; de la secta inmigracionista; de la secta relativista; de la secta sincretista; de la secta feminista; de la secta modernista… A ver cuando dejan algunos de hacer ese proselitimo y, obedeciendo a Cristo, hacen proselitismo católico (que es obligatorio, no algo opcional).

        1. Observador:tiene toda la razón,Santa Teresita deseó fervientemente la conversion,del asesino de tres personas, rezó por el insistentemente por su conversión,y en apariencia fue ejecutado,sin confesión.Pero ella vio una señal,en que antes de morir el reo,besara tres veces el crucifijo.

          1. «y en apariencia fue ejecutado,sin confesión»

            ¿Fue ejecutado en apariencia? O sea, que no fue ejecutado. ¿O la apariencia era de no haberse confesado? No sé como algo objetivo, como confesarse sacramentalmente, puede considerarse «aparente». Igual lo que usted pretende decir es que ella no tenía ni idea de si se había confesado o no, lo cual es muy lógico que no supiera. Y con esa anécdota, ¿qué? ¿Que hay que rezar por la conversión de los pecadores? Eso ya lo enseñaba la Iglesia desde casi dos milenios antes de que Santa Teresita naciese. Y no le veo ninguna relación con la manía persecutoria de Francisco contra el proselitismo, ordenado por Cristo. Ella, como religiosa de clausura que era, rezaba por las conversiones y porque los misioneros tuvieran éxito en su labor proselitista (entonces se dedicaban a convertir a los paganos a la fe católica, no sólo a hacer pozos, llenarles el buche y darles prédicas sociopolíticas de izquierdas).

    2. ACS, ¿donde está la «clara explicación sobre lo que entiende por proselitismo»?

      En ninguna parte. Usted no tiene ni idea de lo que significa. No descartemos que incluso el propio Papa tenga clara la definición.

      Evangelización a todos, no cabe otra. Y aunque incomode a este mundo.

    3. ACS, no se puede anunciar la Buena Nueva de Cristo sin denunciar el pecado.

      Allá donde Misericordia y Verdad se presentan como realidades incompatibles, allá reina el humo de Satanás.

      No hay forma más amorosa y caritativa de acercarse al prójimo que advertirle de las consecuencias del pecado.

      No, no está en ningún camino correcto. Aunque no desesperamos de que alguna vez lo esté.

      1. Como le dije ayer en una entrada anterior, es correcto denunciar el pecado siempre, porque se trata de una obra de misericordia espiritual.
        Pero hacer el bien con horizontes más amplios sin mirar a quién se hace -pecador por definición, siempre- es una máxima que debería inspirar nuestro quehacer cotidiano. Así, hay otras obras de misericordia espirituales y toda una serie de obras de misericordia corporales que siempre están pendientes respecto de alguien próximo: 1º Visitar a los enfermos; 2º Dar de comer al hambriento; 3º Dar de beber al sediento; 4º Dar posada al peregrino; 5º Vestir al desnudo; 6º Visitar a los presos y 7º Enterrar a los difuntos (nº 2.447 del Catecismo y Mt 25, 31-46).
        La visión puramente prescriptiva que usted reivindica como máxima expresión de la caridad, a mi juicio, es claramente insuficiente. No deberíamos conformarnos con tan poco.

        1. Enrique, nunca he sostenido que la caridad se agote en anunciar la verdad insoslayable de las consecuencias del pecado. Simplemente, he refutado que Verdad y Caridad sean contradictorias.

          Por tanto, usted replica a un argumento inexistente. Su visión es falaz.

          1. “No hay forma más amorosa y caritativa de acercarse al prójimo que advertirle de las consecuencias del pecado.”
            Me he limitado a subrayar, en vista de esta frase escrita por usted, que hay otras varias obras de caridad, espirituales y corporales, con las que buscar el acercamiento con el prójimo. Y en función de las circunstancias una determinada obra de caridad será idónea respecto de las demás.

          2. «hay otras varias obras de caridad, espirituales y corporales, con las que buscar el acercamiento con el prójimo»

            Pero solamente hay una obra de misericordia que les corrija cuando están en el error: «Corregir al que yerra». Desde luego, del error no van a salir llenándoles la panza. Y es preferible salvarse hambriento, que condenarse con el buche lleno. Pero de las espirituales sí las hay complementarias: «Enseñar al que no sabe» y «Dar buen consejo al que lo necesita», que es exactamente lo que está haciendo hidaspes.

          3. Enrique, usted comentó, literalmente, «La visión puramente prescriptiva que usted reivindica como máxima expresión de la caridad, a mi juicio, es claramente insuficiente. No deberíamos conformarnos con tan poco.·

            Por tanto, no nos cuele milongas a posteriori, usted no subrayó otras formas de caridad, sino que alegó una «visión puramente prescriptiva» que en ningún momento propuse.

            Usted manipuló groseramente lo escrito por mi.

            Hay muchas formas de caridad y de Misericordia, pero ante el que yerra, la más amorosa de todas es sacarle del error y advertirle de las consecuencias para su alma: eso es lo que sostuve, en ello me ratifico, y nada tiene que ver con su lectura sesgada y, por lo que parece, tendenciosa.

    4. ACS:

      Hasta ahora lo entiendo a Ud.
      Usted nos aconseja que, para predicar el evangelio, hay que evitar el «arrepentíos y creed en el Evangelio», y mejor predicar el «revolcaos en vuestra podredumbre sin que os arrepintáis, pues así os volverás mejores cristianos».
      Para Usted San Juan Bautista estaba equivocado.

      1. Observador,

        Juan Bautista fué el màs grande en la tierra pero sus discípulos eran odres viejos.

        Nosotros somos discípulos de Cristo.

        Anunciar a Cristo es hablar de las maravillas q hace en nosotros, de sus milagros, de sus obras ( muchos creyeron por sus obras), de su bondad, de su amor, de lo q ha hecho por nosotros, de su » promesa de salvación. Darlo a conocer.
        Anunciarlo es mirar el discurso de S.Pedro el día de Pentecostés y hablarle a cada uno en su idioma, y cuando pregunten: qué debemos hacer? Entonces sí! Convertíos, buscadle, os està esperando etc. Con amor, comprensión,paciencia y humildad, frutos del Espíritu Santo q se nos dan mediante la oración, los sacramentos etc.

        Somos vasijas de barro llenas de Cristo. Por nuestras grietas debe asomar la luz q llevamos dentro: Cristo.

        1. «Anunciar a Cristo es…»

          No señora. ¿Quién le ha contado a usted esa mentira? Lo que hacía Cristo era llamar al arrepentimiento y la penitencia para que los pecadores salvaran su alma inmortal, amenazando con los tormentos eternos del infierno a quienes no creyeran y a los pecadores impenitentes. ¿O acaso en sus selectivas e interesadas lecturas del Evangelio se le ha olvidado de leer esos pasajes? No sé quién le habrá engañado, pero a usted no se le ve ninguna luz de Cristo asomar por ninguna grieta: lo que se le ven son las costuras, pese a ese lenguaje almibarado que tantas apostasías produjo en el pasado, y que es un odre bien viejuno. Sesentero, para más señas, que fue cuando muchos se olvidaron del infierno (cuando no lo negaron directamente); «olvido» que, sin embargo, no les librará de él si mueren en pecado. Es preocupante su falta de caridad, que su indisimulado «buenrollismo» no puede ocultar.

          1. catholicvs,

            ah… pues bien, anuncie usted entonces el infierno. Yo anunciaré la buena nueva, que es lo que Cristo dijo que anunciáramos!

          2. Pues no sé por qué no lo hace usted: la Buena Nueva predicada por Cristo es: el que se convierta y haga penitencia se salvará, y el que no, se condenará eternamente en el infierno. Eso es lo que Cristo ordenó anunciar a Sus apóstoles (entre quienes no se encuentra usted, aunque se crea sacerdota o profetisa). Le cito literalmente Su orden (no es opcional):

            «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, se salvará; mas EL QUE NO CREYERE, SE CONDENARÁ» (Mc 16,15).

            ¡Hay que ver qué poco «amoroso» era el Señor (no como usted, que es mucho más buena que Él), metiendo miedo a los impenitentes y alentando el proselitismo!

            Como ve, la Buena Nueva de Cristo no se parece en nada a la de usted, que ni es «nueva» (el discurso progresaurio sesentero ya es muy viejuno), ni es «buena», sino buenista (y falsa, como todas las medias verdades).

        2. ACS, no usted no anuncia nada de Cristo, anuncia relativismo, nada más. Definitivamente, es diabólico un discurso que defiende la experiencia inconsciente contra el conocimiento, los sentimientos (sólo los que suenan bien a esta sociedad emotivista y temerosa del sufrimiento) contra la Verdad (que incluye al Dios juez, aunque por cobardía haya quien quiera sepultarlo), la voluntad contra el entendimiento, la fe contra la razón, los fenómenos subjetivos y perecederos contra las esencias eternas y objetivas. En resumen: una teología que defiende que sólo por experiencias personales pueden ser movidas las personas a creer, sólo puede identificarse con el humo de Satanás.

          «Si alguno dijere que la revelación divina no puede hacerse creíble por signos exteriores, y que, en consecuencia, sólo por la experiencia individual o por una inspiración privada deben ser movidos los hombres a la fe, sea excomulgado» (Concilio Vaticano I, De fide can.2.)

  3. Apreciado Alonso: Mt 23,15 dice: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del i n f i e r n o dos veces más que vosotros.» En tal frase, Nuestro Señor no critica la acción del proselitismo, que de hecho en otros pasajes como Mt 28,19 lo manda, y es evidente que Cristo no puede contradecirse a sí mismo. Lo que está censurando el Señor, es el proselitismo que no conduce a la verdad, como era la predicación de los escribas y fariseos que no reconocían al Mesías y le perseguían. Precisamente Mt 23,15 sirve para apoyar indirectamente el proselitismo, pues Jesús valora el esfuerzo de recorrer mar y tierra, pero rechaza la inutilidad de ese trabajo, al no estar bien orientado en el caso de esos judíos.

    1. Hay proselitismo bueno y proselitismo malo. Es bueno, el proselitismo de la verdadera fe católica. En cambio, es malo, el proselitismo de los judíos, de los protestantes, de los católicos alemanes que promueven el camino sinodal herético, etc. También es malo el proselitismo de la ideología de género, de la ecología, de la Agenda 2030, etc.

      1. Por poner otro ejemplo: El proselitismo del obispo Schneider es bueno, mientras el proselitismo del Papa Francisco es malo.

  4. Usar el nombre de Santa Teresinha para justificar no hacer prosélitos. La santa que más oró por los misioneros. Ella siempre quiso vivir esta aventura de ir a pronunciar el nombre de Jesús, pero murió joven cuando estaba enferma. Patrona de la evangelización.

  5. Pues los protestantes, en sudamerica y otros lugares, le están comiendo la merienda a base de hacer proselitismo, y encima, del malo.

  6. Queda claro que el Papa Francisco tiene un concepto exclusivamente negativo del proselitismo. Lo más probable es que su comprensión del término ‘proselitismo’ se limite a la noción popular moderna referida a sectas como los testigos de Jehová o mormones. En el Evangelio, Cristo critica no el proselitismo en sí sino el hecho de que se utilice para transmitir una religiosidad falsa: «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, que recorren el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacen hijo del infierno dos veces más que ustedes!» (San Mateo 23,15). Espero que algún día el Papa Francisco llegue a entender que su uso del lenguaje tiende a ser teológicamente pobre, ambiguo, confuso y con frecuencia desorientador. No sé si él esté consciente de que su jerga porteña no es necesariamente entendible para todos los de habla castellana y menos para quienes traducen a otras lenguas.

  7. La Fe se propone, no se impone (constricción). Hasta aquí de acuerdo con el Papa Francisco en una polémica que no sé si es filológica o teológica.

    Otra cosa es saber lo que él entiende por proselito (que según el DRAE es la persona incorporada a una religión) o proselitismo (celo por hacer proselitos).

    Según Romanos 10:17 la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.
    Francisco propone el modelo misional de Santa Teresa de Lisieux, basado en el Amor (y yo añado la inmolacion victimaria).
    Pero obvia que sus méritos misionales se sustanciaban en la acción evangelizadora de sacerdotes., pues era monja de clausura.

    Entonces, si la evangelización es por «atracción» según Bergoglio, la pregunta clave para mí es:
    ¿Pretende Francisco una evangelización basada exclusivamente en el testimonio de vida silente o acepta además la difusión activa de la Buena Nueva como pidió Cristo?

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