Javier Cremades, responsable de liderar la auditoría encargada por la Conferencia Episcopal Española para investigar los casos de abusos en el seno de la Iglesia en España, es a su vez el promotor de un premio en honor a Ruth Bader Ginsburg, ex jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos.
La World Jurist Association, que preside actualmente el abogado Javier Cremades del despacho Cremades&Calvo Sotelo, ha otorgado recientemente los galardones a los premiados este año con la Medalla de Honor Ruth Bader Ginsburg 2023.
Este año han sido premiadas Navi Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos 2008-2014; y Brenda Hale, presidenta del Tribunal Supremo del Reino Unido 2017-2020 – Esta distinción fue entregada el 8 de mayo en Madrid durante la presentación a la prensa del World Law Congress 2023 e inauguración del Rule of Law Digital Center Madrid.
“Esta distinción se entrega a eminentes juristas cuya labor y activismo han promovido el Estado de Derecho y la igualdad, allanando el camino para que otras mujeres y niñas sigan sus pasos y se conviertan en futuras líderes”, ha asegurado Javier Cremades, presidente de la WJA. “Para la World Jurist Association es un verdadero honor poder reconocer a estas mujeres que a lo largo de sus vidas han trabajado para crear valor en la sociedad, para el mundo jurídico y en defensa de la democracia”, ha agregado Cremades.
¿Quién fue Ruth Bader Ginsburg?
Cremades promueve unos premios en honor a la ex jueza Ruth Bader Ginsburg quien falleció en septiembre del 2020. Ginsburg fue nombrada por el presidente Clinton para la Corte Suprema en 1993.
Abiertamente progresista, Ginsburg durante sus años en el Tribunal, votó a favor de la legalización del aborto y de la citación de Derecho Internacional en las opiniones de la Corte. Además, votó en contra de la pena de muerte y a favor de los «derechos» de los homosexuales. Fue una ferviente defensora del movimiento LGTB.
“Es algo fundamental para la vida de una mujer, para su dignidad. Es una decisión que ella debe tomar por sí misma. Cuando el gobierno controla esa decisión, se le trata como algo menos que un ser humano completamente adulto y responsable de sus propias decisiones”. Con estas palabras defendía el derecho al aborto Ruth Bader Ginsburg,